Publicidad
[Entrar | Registrarse]
Publicidad
Después de prácticamente un mes, el lehendakari Juan José Ibarretxe regresó ayer a Euskadi. Lo hizo con muchas horas de vuelo y la satisfacción que le causa su nueva etapa docente a sus espaldas. Y con ganas de volver a lo relevante, a su familia.
Amaia Artetxe
votos
comentarios
Iñaki Goikoetxeta e Iñigo Urkullu acompañaron al lehendakari Ibarretxe en el vuelo de vuelta a casa. (Zigor Alkorta)
Vista:
Sorprendido. Con unas cuantas horas de vuelo a sus espaldas. Con un retraso de 27 horas sobre el horario previsto por el fallo en uno de los motores del avión que debía trasladarlo de Quito a Euskadi. Pero, sobre todo, contento. Contento de volver a casa. De volver a las cosas importantes de su vida. "Porque las cosas importantes de mi vida las tengo aquí". El lehendakari Juan José Ibarretxe regresó ayer a Euskadi acompañado por el presidente del Euzkadi Buru Batzar, Iñigo Urkullu, y el miembro del EBB Iñaki Goikoetxeta, después de un periplo de alrededor de un mes por tierras latinoamericanas. Volvió con ganas de ver a los suyos. Y con una imagen aún mejor de un país que, dice, desde la distancia ha visto aún más cerca.
"Fantástica". Con esa palabra define su experiencia en Puerto Rico, Miami y Ecuador. Unos lugares en los que se ha sentido "magníficamente bien tratado, entre amigos, con mucho cariño" y en los que ha experimentado una gran paz interior. Una paz interior importante para afrontar una etapa de transición, de descompresión, de paso de la primera línea de la política vasca al anonimato de ser un ciudadano más, objetivo que se planteó cuando anunció su retirada de la vida pública.
Un tránsito en el que se ha dedicado a la formación, a la educación. A algo que, asegura, le ha reportado una gran satisfacción. Ya lo dijo al plantearse esta nueva etapa. Y ahora que ha cumplido el primer tramo de su nueva andadura, lo ratifica. "La educación es un proyecto de vida. Devolver una parte de lo que has aprendido, devolver una parte de lo que has recibido de la sociedad, en este caso dedicándolo a los alumnos, a la gente joven, a la formación. Es una maravilla".
Pero cuando uno tiene tan arraigado el sentimiento de pertenencia a un pueblo, nada consigue que se separe de él. Ibarretxe ha estado estas semanas con un ojo aquí, en Euskadi. "Desde lejos se ven las cosas más cerca, se ve más bonito todavía el país", aseguraba ayer.
Y, claro, esa mirada pasa también por lo que antes fue su ámbito, la política. Aunque sea como un militante de base. Ya adelantó que no iba a perderse el Alderdi Eguna a pesar de permanecer a miles de kilómetros y que no sólo su corazón, sino él mismo, a través de internet, iba a estar ese día en Foronda. Lo dijo y cumplió. "Las tecnologías de la información tienen eso, que te permiten estar a miles de kilómetros y, a la vez, estar en casa". Estar en casa lo permite la red de redes. Y sentirse en ella, la compañía. Porque ese día hubo celebración. Tal y como explica, durante seis horas más. Las mismas que hay de diferencia entre Euskadi y Puerto Rico. "No se lo pueden imaginar. Además, con seis horas más. Recuerdo que hablé a las diez de la noche de aquí con mi mujer. Javier Arzuaga estaba tocando el acordeón. Tocaba y se cantaban canciones en euskera y también canciones de allí, del viejo San Juan. Decía la letra (tararea): En el viejo San Juan... Y mi mujer me decía: ¿Pero que estáis haciendo a las diez de la noche?. Le contesté: ¡Eh!, que aquí tenemos seis horas más para celebrarlo".
Begoña, su mujer, y sus hijas le esperaban ayer en casa. Él ya tenía ganas de volver allí, a lo que llama lo importante. Lo resumía así: "Estoy con ganas de ver a la familia, porque las cosas importantes las tengo aquí. El hecho de volver a casa es siempre un motivo de alegría. En casa siempre se está bien. Aitite siempre decía que hay que ser tonto para no estar bien en casa".
Publicidad
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad
10:36
10:29
10:17
10:18
10:06