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Del paso por la universidad de López poco se conocía. Hasta ahora. Se sabía que no había logrado acabar Ingeniería, pero ha confesado en otra aparición en las revistas que no comenzó precisamente con buen pie. El primer año sólo aprobó una materia.
Míriam Vázquez
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López posa en la portada de la revista, anunciando el reportaje especial (Pedro Usabiaga/943 magazine)
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Las crisis económicas disparan el número de peregrinaciones y engordan el turismo religioso. En tiempos adversos, el ciudadano se aferra como un clavo ardiendo a sus creencias. Busca esperanza, y diviniza también, de una forma u otra, a sus líderes. Deposita su fe en su carisma. La emisión del voto se transforma en una suerte de ritual, al igual que cuando se escribe en un pequeño papel un deseo, y se confía a un santo su cumplimiento. El ciudadano vota y delega. Espera que el político en cuestión capee la crisis. Sólo ante el peligro o con sus consejeros. Pero hasta la fe más profunda puede resultar quebradiza. Un presidente de cierto abolengo puede aguantar estoicamente los ataques de la opinión pública sin que sus fieles le dejen en la estacada. Pero un recién llegado no las tiene todas consigo. Y, menos aún, si sus declaraciones ahondan en el aspecto por el que es criticado.
Al lehendakari Patxi López le han reprochado su falta de formación académica superior. Una carrera de Ingeniería sin terminar, nula experiencia institucional y un currículum que remite en exclusiva a su labor en el seno del partido no resultaban las mejores credenciales a la hora de hablar de veteranía en el campo de la gestión. Se sabía que no concluyó su licenciatura, pero no se disponía de mayores. Sin embargo, en un reportaje en el último número de la revista 943 magazine, publicada en octubre, el socialista se desnuda: el primer año sólo aprobó Dibujo, y su récord de éxitos se circunscribe a los cinco aprobados que logró un mes de febrero.
SUS APARICIONES La última aparición del mandatario en las revistas pasa a engrosar un listado que comenzó con su posado para Rolling Stone -tumbado en el sofá y saxofón en ristre, si bien más tarde reconocía que no dominaba el instrumento- y vivió otro episodio con su figuración en Vanity Fair, en un reportaje bajo el título Viva España, y escuchando música en el sillón de Ajuria Enea con gesto ausente en plena crisis económica. En ese momento, los expertos de imagen consultados por este medio ponían el acento en la "frivolidad" que podría transmitir dado el contexto financiero, ya que los ciudadanos reclamarían un gestor y no un experto en música, según enfatizaban. Ahora, en un momento en que los mandatarios se afanan en transmitir seguridad ante la crisis, López pone al descubierto una carrera universitaria con escasos puntos positivos. Las encuestas del Euskobarómetro, por su parte, cifraban en un 65% de la CAV a los ciudadanos que desconfían de su gobierno.
El lehendakari relata en la revista cómo se decantó por las Ciencias. "A mí siempre me gusta saber el porqué, el dónde, qué se ha hecho para llegar aquí...", explica, para puntualizar a renglón seguido que su asignatura favorita eran las Matemáticas, si bien cuando llegó a COU se decantó por la Biología. Una decisión de la que más tarde se arrepentiría. "Me dio por que quería hacer Medicina, pero luego me di cuenta de que la sangre me mareaba, y tuve que cambiar. Como me presenté en la carrera de Ingeniería sin haber hecho una derivada en mi vida, el primer año sólo aprobé Dibujo", admite. Un relato que comienza con un fracaso que puede parecer circunstancial se transforma, según se desprende de las palabras de López, en un perpetuo mal fario con los exámenes. Explica que la política le quitaba tiempo. Pero también los amigos. "Eso sí, cuando me ponía, me ponía. Recuerdo un mes de febrero en el que tuve el récord de aprobados de la clase. Creo que aprobé cinco", dice.
La aparición del socialista, en un especial sobre la "vuelta al cole" en el que comparte páginas con la portavoz de Aralar Aintzane Ezenarro, el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, la presidenta de la Cámara vasca, Arantza Quiroga, o la alcaldesa de Zarautz, Maite Etxaniz, contrasta precisamente con las actitudes de los representantes políticos con los que figura en el papel. Mientras los demás aparecen sosteniendo objetos como una carpeta, un cartabón o un libro, López luce una mochila, y de perfil, de modo que no pasa inadvertida a ojos del lector. También contrasta en su tono, más despreocupado que el resto de interpelados. No obstante, también habla de política, a la que describe como el arte de priorizar recursos, y a la que se dedicó tras dejar los estudios en el "87. Más tarde detalla que sus aprendizajes los llevaba a cabo en las calles, en el contacto con la gente -si bien nunca ejerció como concejal-. Uno de los lugares donde habría vivido "muchas cosas" y habría recogido experiencias sería Eibar, donde había un "ambientazo tremendo" e intentaba ligar, según el texto.
suspensos en euskera López cosechó los mismos suspensos en los cursos de euskera del Parlamento Vasco en 2005. El informe de aprovechamiento emitido por la Dirección del Régimen Interior y Personal cuyos resultados ya publicó DEIA constata que comenzó en el nivel 1 y no pudo avanzar, al dedicar cero horas al aprendizaje del idioma. El informe lo deja claro: "Patxi no hizo nada". Ayer mismo, y tras varias comparecencias en las que aún no se suelta con la lengua vasca -en sus propias palabras-, conmemoró el segundo aniversario de su blog personal en internet con un propósito de enmienda: promete escribir más artículos en euskera. Pero son otro tipo de documentos los que han abundado. Lo reconoce. Promete más vídeos musicales -lo cita en primer lugar en su balance sobre lo que ha dado de sí su espacio personal en la red-. Vídeos musicales y "reflexiones de la vida cotidiana".
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