Publicidad
[Entrar | Registrarse]
Publicidad
No quiere hacer una radio complaciente para oyentes que quieran que les regalen el oído ideológicamente. Tampoco disfruta escuchándola. Empachado de uno de los platos favoritos de la audiencia, "Cocidito madrileño", no descarta que vuelva si tiene ingredientes frescos
rosana lakunza - Lunes, 26 de Octubre de 2009 - Actualizado a las 07:21h.
votos
comentarios
compartir (¿qué es esto?)
"Más que palabras" ha celebrado recientemente su décimo aniversario. (Foto: deia)
Vista:
Bilbao. No está dispuesto a aceptar que le pongan vallas que no pueda saltar, dice que no se ha dado el caso y que por eso ha celebrado el décimo aniversario de Más que palabras en Radio Euskadi, esta temporada sin el Cocidito madrileño, un espacio que le ha dado premios y audiencia. Para los que piensen en censuras o autocensura, Javier Vizcaino recalca varias veces en la entrevista que no hay nada de eso. Simplemente, "en Madrid los vascos hemos dejado de existir, la guerra del Norte la dan ya por ganada", así que las tertulias aportaban pocos ingredientes al programa.
Diez años de programa. ¿Parece que fue ayer cuando empezó?
Hay veces que sí, que parece que fue ayer, y otras me parece que llevo toda la vida haciendo lo mismo.
¿Cómo surge la idea de este espacio?
Fue muy simple, al principio fueron simplemente dos horas. Entre las diez y las doce. Se concibió como un magacín simple, sin grandes alardes y sin esperar nada: una entrevista en profundidad, un poco de actualidad y alguna sección que pudiera ser más o menos interesante, como la de Psiquiatría con Imanol Querejeta, que sigue ahí desde el principio. Incluso teníamos una sección de grafología. A lo largo del tiempo fue creciendo el programa. La clave estuvo en el segundo año de Más que palabras, cuando inventamos el Cocidito madrileño. Todos pensamos que ha hecho de locomotora de alguna manera.
Esa locomotora se ha soltado del tren y abandonado el programa...
La hemos soltado del tren. Llevo meses contando que ha desaparecido porque no hay material, sigo escuchando las emisoras. En Madrid están en otra guerra, es la guerra de La Moncloa. Los vascos hemos dejado prácticamente de existir, la guerra del Norte la dan ya por ganada. Entonces no tiene sentido seguir. Quiero recalcarlo, no quiero que nadie piense que es algo que ha impuesto la nueva dirección o algo así. Es una decisión mía. Estoy seguro de que a la nueva dirección le encantaría que fuera posible. No descarto un regreso si hay material y contenido para hacerlo. Sé que no iban a poner ningún impedimento.
¿No cree que la nueva dirección de la radiotelevisión vasca echaría nuevos ingredientes al "Cocidito madrileño"?
No pondría ninguna pega a la receta anterior. Estoy seguro de que gustaría igual si fuera como ha sido siempre.
Muchos han pensado que tal vez no fuera censura y sí autocensura...
Pues no. No he llegado hasta ahí, ni creo que tenga que llegar. No tengo ningún apego a la radio, ni al programa. En el momento en que se me imponga algo que yo no pueda aceptar me iré tranquilamente. De hecho me pensé muy mucho el continuar esta temporada, estuve muy cerca de no seguir y al final decidí que sí.
¿Libertad total?
En estos momentos sí. Si en algún momento alguien me intenta poner alguna valla imposible de saltar me voy a ir, sin más. De momento no ha sido así.
En la calle hace mucho frío en estos momentos.
No me iba morir de hambre, tengo la impresión. Tengo posibilidades de hacer otras cosas y en otros sitios. Cuando se plantee la situación no sé cómo será, pero este verano tenía dos o tres sitios a donde podía haber ido y no lo hice.
¡Qué suerte!
No necesariamente esos sitios eran otro programa de radio; hay otro tipo de cosas que yo sé hacer de una forma medianamente razonable. Había otros proyectos en los que me podía haber metido.
"Cocidito madrileño" no sigue en la radio, pero sí en el teatro.
Se ha estrenado en Tolosa, pero el estreno gordo será en el Arriaga de Bilbao el 8 de noviembre.
Dice que no tiene mucho apego a la radio, pero lleva diez años haciendo el mismo programa. ¿Qué es la radio para usted?
Al programa, no a la radio. La radio es algo que después de todo este tiempo soy incapaz de definir lo que es para mí. Es el medio en el que me siento más cómodo y el medio desde el que se puede llegar de una forma más sincera y más directa a la gente. Con los años me he vuelto más exigente, ya no me conformo con cualquier cosa, ya no me conformo con cualquier programa. Intento que haya un mínimo de calidad, por encima de lo que a los oyentes les podría resultar más cómodo. Mi lema de esta temporada es: "Sólo oyentes con criterio, sólo oyentes que quieran escuchar radio".
Los oyentes pueden encontrar en las ondas opinión, tertulias a gritos… ¿Eso es radio también?
Supongo que sí. No es la radio que a mí me gusta. Cuando escuchamos la radio no vamos buscando lo que todos decimos, un ramillete plural de opiniones. Cada uno acude a su medio de comunicación a que le alegren el oído y a escuchar lo que quiere oír. Eso es justamente lo que yo estoy cada vez menos dispuesto a hacer.
¿Qué está dispuesto a hacer?
Que la gente piense por sí misma, no quiero darle opiniones hechas. Yo daré mis opiniones y los contertulios darán las suyas, pero quiero que la última palabra y la última opinión sea la del oyente. Eso me temo que se está perdiendo no sólo en la radio, en todos los medios de comunicación. El contraste es que todos presumimos de lo contrario: somos los más plurales, somos los que tenemos más opiniones. A los oyentes lo que les mola es escuchar lo que quieren escuchar y por eso triunfan fórmulas como las que ha puesto en marcha Federico Jiménez Losantos. Ha creado una emisora de cero, la gente que quiere escuchar ese tipo de opiniones se ha ido con él, en el conjunto del Estado son millón y medio de oyentes.
"Cocidito madrileño" era un espacio muy visual, de hecho está en el teatro. ¿No se ha planteado otros medios?
En teatro lo he seguido de lejos. En la tele, aunque he trabajado como guionista, no acababa de verlo. No me gustaría que mi vida fuera el Cocidito. Hago otras cosas diferentes y por eso también el habérmelo quitado de encima, aunque siempre lo tenga en la cabeza, es una liberación que me deja hacer otras cosas y me deja pensar.
¿Se ha empachado de tanto "cocidito"?
¡No sabes tú bien! Ahora, que de alguna manera, ya estoy pasando el periodo de abstinencia, me voy curando. Pero el año pasado, el anterior y el anterior lo odiaba a muerte. Enfrentarme el año pasado a ello era lo más duro que me podía pasar.
Al final ha sido para usted un alivio que en Madrid piensen que han ganado la guerra del Norte, ¿no?
Visto así, sí.
Tendemos a poner etiquetas, en su caso radio y "Cocidito madrileño". Dice que sabe hacer otras cosas medianamente bien. ¿Cuáles son?
Cocidito sólo eran diez minutos dentro de un programa de cinco horas. Creo que no hago malas entrevistas, no soy un entrevistador habitual. Se me ocurren espacios, planteamientos que son novedosos, busco cosas diferentes o no demasiado trilladas. No creo que la gente escuche un programa de cinco horas por un apartado de diez minutos.
¿Oyente compulsivo de radio?
Cada vez menos. Cada vez intuyo lo que comentaba antes, unas ganas de convencer al oyente, de darle lo más fácil ideológicamente. No me gusta, cada vez se hace una radio para escucharla con un carné en la boca. Me gustaría que me escuchasen con veinticinco carnés diferentes, que no coincidan, que sean críticos. Se hace radio para alegrar el oído del oyente.
Gracias por su comentario
¡Hecho!

Recibirás un e-mail para confirmar tu registro.
Enseguida te devolvemos a la página en la que estabas donde verás tu comentario publicado
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad