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Pako Ruiz - Martes, 27 de Octubre de 2009 - Actualizado a las 07:23h
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BILBAO. Incontestable. La Asamblea General Ordinaria delató por goleada un sentir unánime. El órgano soberano del club no tiene dudas. Defiende a capa y espada lo que se aprobó en el mismo foro el 23 de marzo de 2007. O sea, que es al Athletic al que le corresponde de forma exclusiva la gestión y explotación del futuro San Mamés. O visto de otra manera, da una respuesta contundente al Gobierno López, al que le dice que sus exigencias de rentabilizar el nuevo complejo con un uso público y multidisciplinar no responde a la realidad rojiblanca. El resultado de la votación es demoledor. 800 de los 899 votos emitidos respaldaron la propuesta que lideraron 198 socios compromisarios. El 88,9%, un porcentaje que habla por sí solo. Únicamente 70 sufragios tomaron una dirección contraria. El mandato que recibe García Macua, por tanto, no tiene vuelta de hoja. El presidente del Athletic está llamado a dar los pasos pertinentes para hacer valer la orden de una Asamblea que hizo causa común dos años y medio después.
La iniciativa de 198 socios compromisarios que exigen al Gobierno López a acatar el mandato de la Asamblea Extraordinaria del 23 de marzo de 2007 aportó un giro radical a la dimensión de la quinta comparecencia de la Junta Directiva presidida por Fernando García Macua ante el órgano soberano. Se convirtió, sin más, en el tema estrella. Por una vez, el componente económico pasó casi a un segundo plano. García Macua recogió el guante lanzado. Cogió el toro por los cuernos y en su primera disertación afrontó la polémica desatada por Lakua en torno al futuro estadio de San Mamés, sobre todo por el ultimátum llegado desde Gasteiz, a través de una carta a Ibaigane, en torno al uso público de la joya de la corona.
"Voy a ser muy claro y contundente". García Macua mandó su propio aviso al Gobierno López sin necesidad de mencionarlo. "La Junta Directiva ha actuado y va a actuar siempre dentro del ámbito del acuerdo marco firmado con los otros socios de San Mames Barria -Diputación de Bizkaia y BBK- el 6 de marzo de 2007, y desde el respeto escrupuloso al acuerdo de esta Asamblea de socios compromisarios del 23 de marzo de 2007. Son los únicos acuerdos que con carácter definitivo y formal el Athletic ha alcanzado", subrayó.
El presidente del Athletic cumplió con esa contundencia a la que había aludido. "Todo se ha hecho, además, con luz y taquígrafos. No hay secreto alguno en esta cuestión. Fuera de esos parámetros la Junta Directiva no va a hacer nada ni asumir ningún compromiso, como no podía ser de otra manera, dada la condición de dueños del club que, por igual, todos tenemos", matizó. García Macua tiró de una declaración de intenciones con la que se adelantó a un posible debate posterior tal como estaba diseñado cronológicamente en los puntos del orden del día. Ahí ejecutó su primer trabajo de cocina, para hacer un nuevo guiño en su discurso, ajustado a lo que se considera políticamente correcto. Avanzó que en caso de que en próximas fechas se produzca alguna modificación respecto a esos dos acuerdos referencias de marzo de 2007 se llevará "a deliberación y decisión de esta Asamblea", además de asumir el compromiso de su Junta de "contar en todo momento" con la opinión de los socios compromisarios al respecto.
El presidente del Athletic se lanzó a pecho descubierto. Valoró positivamente la predisposición del Ayuntamiento de Bilbao, ya acordado en pleno municipal, y del Gobierno López, que destinará una partida inicial de 5 millones de euros, a convertirse en socios de San Mames Barria, aunque envió un recado a Lakua por su exigencia de que se cumplan sus condiciones de que el futuro campo albergue otros usos. "Esas condiciones habrán de ser aceptadas por el Athletic y el resto de socios de San Mames Barria", dijo, para insistir en que el deseo de su Junta radica en que esos espacios que ofrezca el complejo permita "atender la aspiración de nuestros socios de contar con un local social".
SIN CESIONES Iker Agirre, cabeza visible de la iniciativa de los 198 socios compromisarios, se encargó de defender en el atril los términos aprobados por la Asamblea Extraordinaria del 23 de marzo de 2007. Sus palabras también fueron contundentes. Rebobinó las declaraciones efectuadas por José Manuel Salinero, secretario general de Lehendakaritza, durante el acto de presentación del proyecto definitivo del nuevo campo y las realizadas 24 horas después por Idoia Mendia, portavoz del Gobierno vasco. Criticó la amenaza de Lakua y reclamó a García Macua que traslade al Ejecutivo de Gasteiz que "respete y adopte el mandato del órgano del soberano club colaborando con los otros socios de San Mames Barria".
El debate ya se calentó. García Macua insistió en que su Junta actúa bajo esos acuerdos, aunque dejó un margen a otros consensos con el Gobierno vasco a la hora de que sus requerimientos "pueden entrar en esos acuerdos y habrá que ver cómo pueden encajar". Ahí se desvió de su discurso inicial. Iñaki Zabala fue el primero en responder al mandatario rojiblanco. Dijo que hay "muy poco que hablar con el Gobierno vasco" si no asume lo acordado, y planteó la opción de que la masa social del Athletic podría asumir la cantidad que dejaría de invertir Lakua en caso de que no entre en el proyecto. Cifró la aportación de cada socio de 150 euros anuales durante una década. Andoni Sanz y Gontzal Sever solicitaron a García Macua que desvelara su acuerdo con López, a lo que el presidente del Athletic alegó que Lakua manifestó su deseo de entrar en San Mames Barria, con el único planteamiento de estudiar el uso de ciertos espacios de la instalación para otras actividades que no sean fútbol.
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