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Al fin, los arrantzales llegaron a casa; no estaban para hablar, pero sus familias agradecieron el calor
cristina m. sacristán - Domingo, 22 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 08:37h
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Era normal y humano que fueran discretos, y fue lógico y previsible que los periodistas aguardaran desconcertados y sin grandes accesos a los protagonistas de la larga pesadilla que ha resultado el secuestro, durante 47 días, del Alakrana. Así, a las 8.15 horas de ayer aterrizó en Torrejón de Ardoz el avión que transportaba a sus tripulantes desde las islas Seychelles y, en medio de una gran confusión para los medios informativos, sendas aeronaves fletadas por los Gobiernos vasco y gallego llevaron a los marineros, a las 9.20 horas, hasta los aeropuertos de Loiu y de Vigo, respectivamente. En el aeropuerto bilbaino, una nube de periodistas se preguntaba a las diez de la mañana si los tripulantes del atunero y sus familias llegarían ya o si habría retrasos o cambios de planes. Al final, en un visto y no visto, los arrantzales aterrizaron sobre las 10.30 horas en un avión de la compañía Air Nostrum y fueron conducidos por la salida de la zona específica para "Autoridades".
Así lo narró a DEIA un empleado de mantenimiento del aeródromo, Iván: "Yo estaba limpiando dentro y ellos han salido por el otro lado", es decir, no por la puerta para pasajeros estándar, que da directamente a la calle desde el edificio diseñado por Santiago Calatrava. Entonces, algunos coches se adentraron, sigilosamente, en ese área especial de seguridad para recoger a los recién llegados. En un receso, la hermana del capitán, Argi Galbarriatu, con la entereza que la ha caracterizado todas estas semanas y una transformada expresión de alegría, anunció a los medios que los liberados comparecerán ante los periodistas el martes, pues "ellos están bastante cansados y nerviosos y los médicos les aconsejan un poco de tranquilidad antes de enfrentarse a los medios", expresó. Junto a ella se hallaba María Ángeles Jiménez, esposa del tripulante Gaizka Iturbe, para explicar las razones del silencio de los marineros.
Para Jiménez, la liberación del pesquero les habría dado "una segunda oportunidad que hay que aprovechar al máximo" y en la que "cada minuto va a ser importante".
Momentos de emoción, sin duda, especialmente porque los vehículos que los recogieron en Loiu los transportaban ya, definitivamente, a sus hogares vizcainos. Con todo, "físicamente se les nota el trago que han pasado", apuntó Argi, añadiendo que "hay gente que viene un poco enferma y que necesita recuperación". Por ello, los ocho arran-tzales vascos pasarán una revisión médica, y "mentalmente necesitarán tratamiento también, pero vienen bastante fuertes, muy animados con todo el apoyo que les ha dado el pueblo, los medios y todo el mundo", aclaró la hermana de Iker Galbarriatu. Argi enfatizó que los tripulantes les pidieron que trasladaran este mensaje: "Gracias por vuestro apoyo".
"primero, descanso" Mientras los marineros liberados montaban en sus coches para volver a casa, sus familiares quisieron dar estas explicaciones a los medios de comunicación, en la zona de llegadas aeroportuarias: "Sólo hemos pedido intimidad y luego, según estuvieran ellos, ya saldríamos a los medios, es lo que hemos cumplido", señaló Argi Galbarriatu. Asimismo, dijo que su labor hasta ese momento había sido "ayudar para que trajeran los hombres a casa, ya lo hemos conseguido y hasta aquí hemos llegado". La bermeana aseguró que aún no les han facilitado detalles del secuestro, pues "ya habrá tiempo. Ahora mismo, todo eran besos, abrazos y muestras de apoyo y cariño", narró.
La primera parte de ese emotivo encuentro había tenido lugar en Torrejón, a primera hora de la mañana, pero aun así tampoco en Bermeo u otros lugares de residencia está previsto ningún recibimiento, para que los arrantzales se recuperen: "Lo que venga, vendrá, primero que descansen", destacó la hermana del capitán del Alakrana.
Otros familiares de los tripulantes del atunero no habían podido trasladarse a Madrid por la mañana, así que en esa llegada a Loiu fue cuando pudieron abrazar a sus seres queridos. Antes, la víspera, algunos privilegiados lo hicieron en las Seychelles, donde las imágenes resultaron conmovedoras.
Políticos locales y estatales se han mantenido al margen de estas escenas de reencuentro -excepto Pilar Unzalu, que acudió ayer a Loiu-, por expreso deseo de sus doloridos protagonistas. Tras las sonrisas se acumulaban demasiados desvelos y angustias, dos meses largos de largos momentos de ansiedad, que todavía, obviamente, pasarán algunas facturas. No en vano algunos tripulantes del Alakrana han afirmado ya que no volverán a faenar por aguas peligrosas.
Reencuentros, médicos, pesquisas y todavía trámites. El secuestro del Alakrana aún coleará y llenará de tinta muchos periódicos, pues el origen de la pesadilla no ha desaparecido. Entre los papeleos burocráticos, la visita también el martes del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz a Gernika, adonde se trasladará para facilitar la realización de los interrogatorios a las víctimas de este secuestro del siglo XXI pero con mal sabor, el sabor del pirateo de hace muchos siglos... Los arrantzales deberán volver a tragar saliva para hablar ante el magistrado madrileño de su angustiosa experiencia.
En el aeropuerto de Loiu, ayer por la mañana, todo el mundo hablaba del conflictivo secuestro y de la liberación. Iván, trabajador de mantenimiento, aseguró a DEIA que los empleados del aeropuerto esperaban al avión Airbus que devolvió a sus casas a los marineros a las 10.17 horas, pero que hasta que aterrizó "nadie aseguró nada". Un compañero suyo añadía, entre sonrisas, que "todo ha sido a escondidas". Bueno, cuando está en juego la propia integridad, toda precaución es poca.
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Gracias por su comentario
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Todas las imágenes: así fue la final
50.000 vascos arroparon sin descanso al eqipo y dan ejemplo de comportamiento en Madrid
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