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Behatokia: José Ramón Scheifler

¿Cuál es la fatalidad del abertzalismo?

Más que una fatalidad parece una maldición la caída: los propios abertzales. Demasiados partidos, demasiadas desmembraciones, demasiados ataques... demasiada pérdida de tiempo de energía. Lo que pide a pie de calle, lo que se palpa, es que se pide unión

Por José Ramón Scheifler, * Profesor emérito de Teología de la Univ. de Deusto - Lunes, 23 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 07:22h.

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No hay diferencia legítima que no pueda coincidir cuando están en juego todo el edificio que, para el abertzale, es la patria vasca

NO hace falta ser un genio ni analista político, ni siquiera aspirante a ello para conocerlo. Es más que suficiente escuchar los comentarios de la gente de a pie -y a mí me gusta más escuchar que hablar-, lo mismo los preocupados de la actitud vasquista que los contrarios de la opción españolista triunfante. La respuesta sale mecánicamente como cuando en el geraleku del tranvía metes los 5 euros y te sale la txartela roja para 16 viajes y medio. Por un lado puede ser fatalidad y por otro maldición, refiriéndome ahora al abertzalismo del título. Siempre he considerado que lo que mejor lo define es la sentencia original: Euskotarren aberria Euzkadi da. "Euzkadi es la patria de los vascos", origen también del nacionalismo vasco, como medio político democrático para afianzar lo que todavía es y asegurar que lo siga siendo: patria de los vascos.

La totalidad del abertzalismo es el Estado, como para todas las minorías étnicas que están más o menos a disgusto, a contrapelo o violentadas dentro de él. Aquí se trata del Estado-Nación española y la inmensa mayoría de los españoles que lo reconocen. Porque esa unidad nacional está por encima de todo: es comienzo y puntal de la Constitución española (art.1-2). Es lo que han demostrado PSOE y PP, los dos grandes partidos de la inmensa mayoría de españoles y españolistas. Y lo han demostrado en Euskadi donde son, sin embargo, minoría.

Fue en Madrid donde PSOE-PP, como si fuera una emergencia nacional, urdieron y trazaron el plan y lo impusieron a sus filiales en Euskadi para desbancar como sea a la gobernabilidad vasquista y sustituirla por la española-españolista. Está en juego la cuestión nacional española o la vasca. Hay que eliminar esta última. Si tanto no se puede, por lo menos hasta diluirla como azucarillo en el agua. PSOE y PP, gran abrazo ¿qué importa? ¿alguien se escandaliza o se desmarca? No. ¡Por la cuenta que le tiene! Qué importa, el derecho, la justicia, la democracia, el mismo censo electoral. ¿No es la cirugía estética la de moda y futuro? Todo vale, todo se doblega, todo se rinde ante la razón de Estado. Sí, todo, la libertad, el derecho y la verdad. Una vez ocupada Ajuria Enea, toda la logística y artillería del Estado a servicio del ocupante. Y ya la tenía de antemano casi toda. Sí, ésa es una de las mayores desventajas de las minorías, pueblos y naciones sin Estado propio. La cultura dominante en el País Vasco hace muchos siglos viene siendo con mucho, a pie de calle, la española. Ahora, la televisión y los medios, también españoles, han invadido el hogar. Hace mucho tiempo que las oleadas de inmigrantes pueden vivir perfectamente en Euskadi sin asimilar un ápice de la cultura vasca y en muchos pueblos casi sin enterarse siquiera de su existencia. Vaya una cifra: en el censo electoral para mayo del 2001, de los 900.000 electores más o menos, una tercera parte ni siquiera había nacido en Euskadi. En situaciones como ésta, una lengua minoritaria como el euskera no puede subsistir sin la obligación de aprendizaje por parte del Estado y un Estado español no la impondrá nunca. Políticamente, la superioridad de los medios españoles y españolistas, cuando no agresivamente antivascos, pueden hacer percibir la realidad como blanca si es negra o viceversa. Esto es el Estado.

El triunfo del sistema PSOE+PP en las elecciones autonómicas ya se vislumbra para las municipales y forales de 2011 y ya ha comenzado a extenderse a la Comunidad Foral de Navarra. Más que fatalidad parece una maldición la caída sobre el abertzalismo: "Sus propios abertzales". Vistos así, en conjunto, en las grandes concentraciones -porque el sentimiento e ideal abertzale tiene todavía gran poder de convocatoria- en la suma conjunta de los votos de los que tantos resultan inútiles, testimoniales, para satisfacción de no se sabe quién, los abertzales son muchos, muchísimos, la mayoría absoluta en Euskadi. Escuché a una persona mayor, desconocida para mí, una de ésas en cuyos ojos descubres esa chispa de lo que, según el refranero, "todos tenemos un poco", lo siguiente, en este caso, no de músico, ni de loco sino de poeta: "Me imagino a Euzkadi, nuestra patria, abrazando a todos los aber-tzales y exclamando: estoy orgullosa de vosotros cuando os tengo así, con un alma e ideal; pero me dais y siento pena cuando os veo tan divididos, tan individualistas, con intereses tan particulares que ni yo misma entiendo. Cada uno sois algo diferente pero por encima de todo está el genio y espíritu de una sola familia. No la traicionéis".

Demasiados partidos, demasiadas desmembraciones, demasiados enfrentamientos, demasiados ataques... En conclusión, demasiada pérdida de tiempo, de energía, de fuerzas y resultados prácticos y, sobre todo, de espíritu colectivo, de país, de aberri. Hay diferencias inevitables y es bueno que las haya; pueden ser una riqueza. Hay, sin embargo, diferencias insalvables que, además de trágicas y luctuosas para muchísimos, cuando ya uno solo son demasiados, resultan funestas para la causa que dicen defender y promover. No hay diferencia legítima que no pueda coincidir y desaparecer con las demás cuando está en juego el pivote en que se asienta todo el edificio, que para el abertzale siempre será la patria vasca: Euskotarren aberria, Euzkadi da.

Para cualquiera de los abertzales, sobre el tiempo recién pasado el tema de reflexión debiera ser: "¿Cómo se ha llegado a que en Ajuria Enea ondee por encima de todo la bandera española de la monarquía, y qué responsabilidad puedo tener en ello por aferrarme a lo diferenciador o a otros motivos más bajos?".

La entrega personal al trabajo de la política por el ideal del bien común, del propio país sin olvidar los demás, de la propia patria, es benemérito. No faltarán entre ellos quienes, en su propia profesión de estudios y carrera, habrían tenido quizá menos preocupaciones y disgustos y, por el contrario, mayores ventajas económicas y más tiempo para su vida familiar. Existe también una erótica en la política, cualquiera que ésta sea, mayor sin duda cuanto más en el candelero ponga ésta al político de turno y más peligrosa cuanto más desproporcionado sea el estatus político a la valía humana y preparación del propio sujeto. A más de uno puede darle el mal de altura. El refranero recoge una parte ilustrativa de esta erótica: "Mejor ser cabeza de ratón que cola de león". Sería muy triste que se explicaran así las divisiones. Por encima de toda erótica política, para el abertzale está el país. La patria vasca está por encima de su propio partido, de su puesto, de su persona. Porque, al fin y al cabo, también en política hay puestos y puestos y listas en las que unos están antes y otros en la cola; hay muchas cosas que pueden hacer y hacen que el bien del país quede allá a lo lejos, entre la niebla, y el mío propio cerca, tan cerca que me tape todo lo demás.

Al abertzale, como a todo político, como a toda persona humana, le interesa el pasado y sus porqués. Sin embargo, debe importarle más el futuro. Han pasado siete meses largos desde aquel 1 de marzo, glorioso para unos, funesto para otros, "según el color del cristal con que se mira": Se critica a los primeros de falta de programa de gobierno, de espectáculo y vanidad, de vacío en siete meses largos. Para el abertzalismo, este presente y futuro es una realidad nueva con intenciones claras. ¿Existe ya una estrategia bien definida? La oposición no puede consistir en esperar que el pacto se rompa o que en los tres años y medio no hagan nada o todo lo hagan mal. Esperar no soluciona nada.

Sí, existen movimientos singulares e importantes para la vasquidad del país: conservar también la Diputación de Álava y asegurar, blindar el Concierto Económico, aunque con contrapartidas. Pero, que yo sepa, no hay una estrategia completa de algún partido. Menos aún conjunta, que es lo que se respira, a pie de calle, lo que se palpa a flor de piel: unión. Hartos la mayoría y los más fieles de divisiones, acusaciones, denigraciones, piden unión, la mayor que se pueda y nunca se sabe lo que es posible hasta que se agotan todas las pruebas. "Nire aitaren etxea defendituko dut". Defenderé la casa de mi padre. "Otsoen contra, sikatearen contra, lukureiaren kontra"… Contra los lobos, contra la sequía, contra la usura… defenderé. "Nire aitaren etxea". "Galduko ditut haziendak, soloak".. Perderé los ganados, los huertos… pero defenderé "nire aitaren etxea"… "Eskuak ebakiko dizkidate…" Me cortarán las manos y con los brazos defenderé "nire aitaren etxea"…. "Ni hilen naiz". Me moriré… Baina nire aitaren etxeak iraunen du zutik". Pero la casa de mi padre seguirá en pie.

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