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El ejemplo del pacto entre PSE y PP cunde en las nuevas hornadas de socialistas y "populares". Patxi López y Antonio Basagoiti pueden respirar tranquilos: el relevo generacional de sus partidos sigue las directrices que sus mayores ponen en práctica en Lakua.
U. Muñoz
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REBELDES, combativos, desencantados con el sistema y con el discurso oficial. Son los rasgos que se suele atribuir a los jóvenes, que, sin experiencia, pero con mucha vitalidad, van comiéndose la vida a marchas forzados. Por el contrario, los que ya han pasado por esa etapa, lucen menos pelo y más arrugas, es decir, los mayores, suelen no levantar la voz frente a las injusticias, aceptan las tesis mayoritarias y miran por lo suyo. Ya lo dijo Miguel de Unamuno: "Quien a los veinte años no es revolucionario no tiene corazón, quien a los cuarenta sigue siéndolo no tiene cabeza". Revolucionarios o no, lo cierto es que las juventudes socialistas y populares se parecen cada vez más a sus mayores, hasta el punto de que empiezan a compartir el guión que estrenaron Patxi López y Antonio Basagoiti después de las pasadas elecciones autonómicas.
El detonante de este aparente mimetismo, la respuesta conjunta que realizaron ayer las Juventudes Socialistas de Euskadi y Nuevas Generaciones del País Vasco al comunicado que el pasado martes emitió Euskadiko Gazte Kontseilua -plataforma que agrupa a más de medio centenar de asociaciones juveniles, entre ellas las del PSE y PP- tras la detención de 34 presuntos miembros de Segi, con los que el citado colectivo se solidarizó. "Tristemente se demuestra que el Consejo de la Juventud de Euskadi no pierde ni un minuto en redactar una nota de condena de las detenciones y, sin embargo, nos ha costado más de seis meses organizar un encuentro para realizar un protocolo conjunto de actuación de las organizaciones juveniles en caso de atentados. Una doble vara de medir, absolutamente inmoral", denunciaron JSE y NN.GG en un comunicado en el que sus logotipos comparten cabecera.
A lo largo de seis puntos, ambas formaciones juveniles cargan contra el Consejo de la Juventud de Euskadi, a cuya dirección instan a presentar la dimisión y a convocar una asamblea extraordinaria para elegir un nuevo órgano de dirección. Sin olvidar la felicitación a las Fuerzas de Seguridad del Estado por los arrestos que, según ambas organizaciones, "ayudan a restar fuerzas y deslegitimar a ETA y a su entorno, logrando así un avance hacia la paz y la libertad". Términos similares a los que emplearon los dirigentes del PSE y del PP después de la macrorredada ordenada por el juez Grande-Marlaska.
La complicidad y unidad en el discurso de las Juventudes Socialistas y de Nuevas Generaciones fue rápidamente respondida por alguno de los colectivos que también forma parte de EGK, como Gazte Abertzaleak, que calificó la nota conjunta de "pataleta bochornosa". Para las juventudes de Eusko Alkartasuna, JSE y NN.GG se han "alineado firmemente" con sus respectivos partidos a la hora de respaldar la "entente PP-PSE" y pretenden, según denunciaron, "imponer su visión nacionalista española minoritaria a la juventud vasca".
La organización abertzale recordó en una nota que el Consejo de la Juventud ha mantenido con las detenciones de los presuntos integrantes de Segi, la misma postura que expresó con las ilegalizaciones y posteriores operativos policiales desarrollados en el pasado contra Jarrai y Haika, un "espectáculo bochornoso", según Gazte Abertzaleak, que dejó en el aire una duda: "Resulta curioso observar cómo Juventudes Socialistas y Nuevas Generaciones caminan ahora de la mano cuando hace unos meses no se podían ni mirar".
los "mayores" dan ejemplo Mientras las juventudes socialistas y populares compartían ayer discurso, los representantes de PSE y PP en el Parlamento vasco hicieron lo propio en la Comisión de Derechos Humanos, donde el Ararteko, Iñigo Lamarca, presentó el estudio que, entre otras cuestiones, analiza la actitud de los jóvenes hacia la organización armada. Según este informe, el 14,8% de ellos no rechaza o incluso justifica la violencia de ETA y un 13,9% se muestra indiferente al respecto.
Unos datos que los representantes del PSE y del Partido Popular calificaron como negativos. Así el socialista Mikel Unzalu expresó su preocupación por la aceptación de la violencia como "respuesta al simple conflicto", así como por la no aceptación de la diferencia. Por ese motivo, destacó la importancia que puede tener el Plan vasco de educación para la paz en el que trabaja el Gobierno de López. Desde el PP, Ramón Gómez, advirtió de que "esta fragilidad en el respeto a los demás y a los derechos humanos constata un fracaso social que puede condicionar la futura calidad democrática de Euskadi". Similares discursos de dos formaciones que empiezan a contagiar su relación de complicidad a sus juventudes.
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