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* Miembros de Aralar, Iñaki Irazabalbeitia y Jon Abril - Sábado, 19 de Diciembre de 2009 - Actualizado a las 08:28h
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FELICITATS i Gràcies. Es el mensaje que Aralar quiere transmitir a la sociedad catalana tras el ejemplo democrático que como sociedad ha dado con las consultas independentistas. No lo negaremos, lo vivimos con envidia, sana, pero con envidia. Cataluña ha vuelto a demostrar que es un país avanzado, moderno, y que saca ventaja en muchas cuestiones a muchos de los pueblos de Europa. Cataluña ha demostrado que la ausencia de violencia ayuda al debate, que facilita el diálogo y el trabajo en común. Muchas veces se ha argumentado que en Euskal Herria, si no hubiera existido ETA, el movimiento independentista habría desaparecido. Cataluña nos demuestra que en ausencia de violencia es más fácil que se desarrolle ese debate y que, al contrario, la ausencia de violencia no ha hecho que baje la tensión por la independencia, sino que ha facilitado su socialización.
Cerca de 200.000 personas acudieron a los distintos colegios electorales a responder a sus deseos de independencia. La mayoría optó por el sí. Enseguida se han apresurado los de siempre a decirnos que "sólo" han sido 200.000. Nosotros, en cambio, consideramos que es una cifra más que relevante. En algunas comarcas incluso ha superado los resultados de las últimas elecciones europeas. Por lo que a la hora de hablar de legitimidades, hablemos en global. Y pongamos encima de la mesa todos los elementos. En primer lugar, no se trataba de un referéndum vinculante, con todo lo que supone. En segundo término, la organización de la consulta (ejemplar, con más de 18.000 personas trabajando, con colegios informatizados y puestos en red...) ha sido impulsada por movimientos sociales, al margen de los partidos políticos (que se han limitado a hacer llamamiento a la participación o a criticar la iniciativa), sin recursos económicos, basándose en el movimiento asociativo y el compromiso de miles de ciudadanos. Un claro ejemplo de madurez democrática, pero a su vez no falto de dificultades. Una campaña en todo el territorio catalán, sin poder realizar campaña, sin el apoyo logístico institucional y que consigue movilizar a más de 200.000 ciudadanos es todo un éxito.
Una sociedad catalana harta del panorama político, que tras un largo proceso de debate y aprobación del Estatut catalán (descafeinado, pero refrendado por la ciudadanía), y con la constante amenaza de la sentencia del Constitucional, ha querido dar una respuesta social y clara a la clase política. El domingo 13, Cataluña visualizó un estado de ánimo, un anhelo de independencia y normalización política. Y sobre todo un hartazgo con el Estado español. El referéndum y su resultado no hace más que evidenciar que el pueblo catalán no quiere seguir siendo español, que quiere recorrer su propio camino. La consulta, pese a no ser vinculante, tendrá importantes consecuencias políticas y también a nivel de moral para el independentismo catalán. Estamos seguros de que no caerá en saco roto.
Y hay otros dos elementos que no deben pasar inadvertidos. El primero es la participación de las personas inmigrantes. Algo que venimos reclamando desde partidos y movimientos de izquierda. Un colectivo que, en cuanto se le brinda la oportunidad, responde de forma muy positiva. Sobre todo, porque se les tiene en cuenta, se les concede la condición de ciudadano/a, y se les considera parte de la nación catalana. Algo que no hace España. Las personas inmigrantes optan por la independencia de Cataluña porque ven que la independencia les daría lo que el Estado español no les da, y que es poder participar de la vida de la ciudad en la que viven, en definitiva, derechos civiles y políticos.
Y el segundo de los elementos es la trascendencia a nivel internacional que la consulta ha tenido fuera de las fronteras de Cataluña. Más allá de naciones como la vasca, que hemos seguido con mucho interés esta cuestión (junto con miembros del SNP escocés, el Plaid Cymru galés, el N-VA de Flandes, el Partitu di a Nazione Corsa o ERC de Catalunya), cientos de periodistas de todo el mundo han seguido con especial interés la consulta. Algo que no siendo vinculante llama mucho la atención. Además, los referéndum por la independencia han logrado colocar el tema de la autodeterminación de los pueblos y su derecho a la independencia en la agenda política europea mal que le pese al Gobierno español. Habrá un antes y un después del 13-D y probablemente ahora estamos más cerca de la Europa de los pueblos que hace unos días.
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Gracias por su comentario
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