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Más de 20.000 personas han visitado ya la réplica virtual en grupos reducidos y con cita previa
Aitziber Atxutegi - Jueves, 14 de Enero de 2010 - Actualizado a las 07:33h
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Un grupo de personas realiza una visita guiada en el interior de las cuevas. (Foto: DEIA)
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Bilbao. La diputada foral de Cultura, Josune Ariztondo, destacó ayer que el cierre de las cuevas de Santimamiñe en 2006 fue una decisión "muy acertada" y confirmó que "no tiene vuelta atrás". Los estudios de los últimos meses han demostrado que la medida ha permitido reducir las cantidades de CO2 en el interior de la gruta, que estaban provocando daños en el conjunto de las pinturas rupestres, Patrimonio de la Humanidad desde julio de 2008.
La iluminación, el incremento de la temperatura en el interior y las altas cantidades de CO2 producidas por el alto número de visitantes estaban deteriorando gravemente tanto las pinturas rupestres de Santimamiñe como los propios elementos de la gruta. Por ello, la Diputación decidió en 2006 tomar la determinación de cerrar las cuevas al público. Ahora, un estudio ha permitido comprobar que el nivel de CO2, derivado de la respiración humana, ha descendido tras la adopción de la medida.
En concreto, el nivel de dióxido de carbono en 2005 en la cámara de las pinturas alcanzaba las 5.000 partes por millón (ppm), "superando, según los expertos, el nivel aconsejable para las correctas pautas de conservación que se tenían que dar en la cámara", señaló el jefe del servicio de Patrimonio de la Diputación, Andoni Iturbe. Ahora, tras el cierre, las cifras apenas llegan a las 3.800 ppm, contabilizadas en junio de 2008, cuando se alcanzó el punto máximo de ese año. "Los datos están demostrando que la decisión fue muy acertada y necesaria", valoró la diputada.
Desde entonces, las visitas se realizan en grupos reducidas -de hasta 20 personas- y con un sistema de cita previa. Los visitantes únicamente acceden al hall de la cueva, donde se ha instalado una plataforma, junto a un guía que les explica las características de la gruta y los trabajos que se están realizando en su interior. Después, se dirigen a la ermita de San Mamés, convertida en una especie de centro de interpretación, que acoge una sofisticada recreación virtual de la totalidad de la cueva, en tres dimensiones. "Es una experiencia muy real e intensa; uno llega a bajar la cabeza cuando la cueva se estrecha", aseguró Ariztondo.
La conservación y la difusión de su patrimonio arqueológico son, junto a la investigación, los tres ámbitos que componen la campaña de puesta en valor del entorno de Santimamiñe que la Diputación puso en marcha en 2008 y se prolongará hasta 2013. "Queríamos que fuera más allá de una oferta cultural, dando un nuevo impulso a la investigación y a la difusión del enorme legado cultura, histórico y natural de la zona", finalizó.
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