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La falta de duplicidad de sucursales facilitaría una fusión que en otras comunidades presenta escollos
MÍRIAM VÁZQUEZ - Domingo, 24 de Enero de 2010 - Actualizado a las 08:22h.
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Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León; el líder de Caja España, Santos Llamas, y Francisco Fernández, alcalde de León. (FOTO: EFE)
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BILBAO
SI se fusionaran Caixanova y Caixa Galicia, tendrían que cerrar un porrón de sucursales y poner en la calle a muchísima gente porque, en la misma acera, tienen oficinas las dos". La encendida crítica corresponde al presidente del PP Mariano Rajoy, pero no es patrimonio exclusivo del popular. Vertió sus declaraciones el pasado año, pero continúan teniendo vigencia. Se refirió a Galicia, pero podría haberlo hecho al resto del Estado español. No así a la CAV. La principal pega esgrimida para oponerse a las fusiones de las cajas de ahorro en el seno de una misma comunidad autónoma radica en la duplicidad. En que una provincia se encuentra festoneada de cajas de los demás territorios que componen la comunidad en la que se inserta y que, por lo tanto, deberían cerrar una vez consumada la fusión. Una situación diferente a la que caracteriza al suelo vasco. BBK, Kutxa y Caja Vital cuentan, cada una, con su propio campo de batalla. Se limitan a actuar en su territorio, sin tocar prácticamente suelo vecino. Un factor que, unido a su menor tasa de morosidad, facilitaría una fusión.
El argumento para desactivar la comunión entre entidades de la misma comunidad autónoma no resulta operativo a la hora de frenar las uniones entre cajas de distintas comunidades. De hecho, ayer se confirmó la fusión de Cajasol -Andalucía- y Caja Guadalajara, acuerdo que quedará zanjado este martes, y que contempla la absorción del ente manchego por la caja andaluza, de modo que la entidad que resulte radicará en Sevilla. Una operación sin precedentes en el Estado.
Pese al escollo de la duplicidad de sedes, las cajas Duero y España prosiguen con sus acercamientos
En todo caso, ni uno ni otro escenario afectan a la CAV, regida por la política de no expansión a zonas limítrofes -el único escollo podría darse ante una hipotética fusión con Caja Navarra, puesto que en los últimos años se ha instalado en los otros tres territorios de Hegoalde; y en algún caso aislado de duplicidad-. Este punto sí tendría especial incidencia en Galicia -que podría ver el cierre de 280 oficinas, si bien la fusión resultaría solvente, generaría beneficios desde el primer año y garantizaría el perfil gallego de la entidad-, Castilla y León y Comunidad Valenciana, así como en la unión de las cajas Duero y España -que afectaría a 250 sedes y arrojaría unas cifras de despidos y prejubilaciones en torno a los 1.400 afectados-. Unos factores que, no obstante, no están impidiendo los acercamientos de cara a las fusiones.
MEJORES CIFRAS En cuanto a la morosidad, cabe destacar que la tasa en el Estado español (5%) duplica a la registrada en las entidades vascas. En este sentido, la más alta de Euskadi, la correspondiente a Caja Navarra, con un 3,3%, se mantiene, aún así, a una distancia bastante prudencial de las elevadas cifras que priman a nivel estatal. BBK (2,3%), Kutxa (2,8%) y Vital (2,4%) presentan unos números aún más positivos.
Un ratio que podría empeorar la situación en el Estado, según las previsiones del boletín Gesif de seguimiento de la morosidad en bancos y cajas de ahorro, que prevé una escalada por encima del 5,2% en el primer trimestre de 2010. Una situación que contrasta con las previsiones del pasado año, cuando las cajas, que prosiguen a la cabeza de la morosidad, veían cómo disminuían sus impagados. En este sentido, en noviembre contaban con 46.469 millones de créditos de dudoso cobro, 650 menos que en agosto.
Por otra parte, su crecimiento, particularmente a finales de 2008 -expandieron su tamaño un 80%- ha marcado en buena parte las conclusiones del estudio Flash de Actualidad Financiera de la consultora Tatum, que estima que en el Estado español sobran 10.000 sucursales bancarias. Un exceso que ha llevado a que las cajas reduzcan en un 3% su presencia en las calles.
· Duplicidad. La fusión de cajas españolas de una misma comunidad autónoma provocaría cierres de sucursales y despidos por la coexistencia de una firma en más de una provincia. No es ese el caso vasco donde, en la mayoría de casos, rige la política de no expansión de una caja territorial a zonas limítrofes.
· Solución estatal: fusión entre CC.AA. diferentes. Caja Guadalajara y la andaluza Cajasol sí han llevado a buen puerto su unión.
· Morosidad. En el Estado se sitúa en el 5%, el doble que en la CAV.
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