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Fue designado lehendakari por el Parlamento Vasco tal día como hoy hace 25 años. Durante catorce lideró el Gobierno vasco, dejando una huella indeleble en la política vasca. Ardanza recuerda y valora en esta entrevista un periodo marcado por la convivencia entre diferentes
unai muñoz - Domingo, 24 de Enero de 2010 - Actualizado a las 08:22h
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José Antonio Ardanza, lehendakari entre 1985 y 1999. (O. MARTÍNEZ)
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derio. José Antonio Ardanza recibe a DEIA en la sede central de Euskaltel. Un cuarto de siglo después de sustituir a Carlos Garaikoetxea al frente del Gobierno vasco, el lehendakari con el récord de permanencia en Ajuria Enea de la época moderna confiesa tener muy vivos los recuerdos de su designación. Horas intensas, marcadas por la división interna dentro del PNV y por el pacto de legislatura con el Partido Socialista. Después llegarían la escisión y el nacimiento de EA, el pacto de Ajuria Enea, la recuperación económica,... Sin tapujos, pero con tono amable -salvo cuando aborda la violencia de ETA-, el lehendakari Ardanza repasa la actualidad de ayer y hoy.
Veinticinco años después de su designación como lehendakari, ¿qué le viene a la cabeza de aquel 24 de enero de 1985?
Los recuerdos que guardo son agridulces, más agrios que dulces. Me encuentro con un grupo parlamentario del PNV con el corazón partido, y alguno ni siquiera con el corazón partido, estaba con Garaikoetxea. Es una situación triste.
Aunque en ese momento era diputado general de Gipuzkoa, usted era un recién llegado, ¿le costó ganarse la confianza?
Lo más difícil fue ganarme a mi propio partido, y la verdad es que no fui capaz de hacerlo, porque una parte acabó escindiéndose. Y, mientras tanto, tuve una situación muy difícil, porque no sabía dentro del PNV quién estaba conmigo y quién no. Una situación que hoy no se puede entender.
¿La escisión ha sido superada interna y electoralmente?
Electoralmente está superada, sobre todo si vemos los últimos resultados electorales. El PNV ha obtenido treinta parlamentarios y EA se ha quedado en una representación simbólica y testimonial. Pero un trauma tan profundo como fue la escisión es difícil de superar. Para la gente joven del PNV todo eso es historia, pero los mayores lo recordamos y somos conscientes de que no podemos permitirnos el lujo de volver a repetirlo.
Bajo su mandato se trabó por primera vez la colaboración institucional entre las dos principales tradiciones políticas de la CAV.
No me voy a poner medallas que no me corresponden. El pionero es el lehendakari Agirre. No es Ardanza el que lo inventa.
¿La fórmula PNV-PSE es la mejor para gobernar Euskadi?
Da la impresión de que sí. Los sondeos así lo manifiestan. En democracia, lo que de forma tan clara te está diciendo la sociedad, parece que es el gobierno querido.
No parece muy viable esta fórmula a corto plazo.
Tampoco ha sido viable en los últimos diez años. Pero se ve que la sociedad debe tener un recuerdo positivo de aquella época, porque once años más tarde sigue insistiendo en que la fórmula que le parece más adecuada para gobernar este país es la de PNV-PSE.
¿Cree que se puede llamar transversalidad al pacto de los socialistas con la derecha española?
El pacto PSE-PP no habla de la normalización, no habla de la cohesión de las dos grandes sensibilidades de este país, habla únicamente de la confección de un bloque que en mis tiempos se hubiera llamado españolista. Pero como esta terminología parece molestar, lo hemos llamado el bloque constitucionalista.
Durante su mandato se produjo la primera gran transformación económica e industrial en la CAV. ¿Qué lecciones se pueden sacar?
Esta crisis que nos está salpicando tan fuerte, de momento, nos ha llevado hasta el 11% de desempleo. Yo viví en el 25% durante años. Lo que es evidente es que en la anterior crisis aprendimos muchas lecciones para que este país pudiera estar ya muy en vanguardia, como se ha demostrado.
¿Cree que López debe pedir consejo al PNV para salir de la crisis?
Si alguien tiene experiencia para saber cómo se mueve este país y cómo se saca adelante es el PNV y muchas de las personas de este partido a quienes les ha tocado afrontar esos problemas.
¿Alguna vez tuvo encuestas que pusieron en duda la confianza que los vascos tenían en su gobierno como le ha ocurrido a López?
Solíamos tener como gobierno una aceptación enorme y, curiosamente, entre los votantes socialistas tenía como lehendakari mejor aceptación que sus propios dirigentes. Estaban satisfechos conmigo, aunque votaban al PSE, evidentemente.
¿Es partidario de una reforma estatutaria? A excepción de la I+D, la última transferencia se produjo durante su mandato.
La experiencia nos dice con mucha claridad que lo que tiene que estar muy bien regulado es que si el partido es entre dos, el árbitro tiene que ser un tercero imparcial.
Si por algo es recordado es por ser el artífice del pacto de Ajuria Enea. ¿Cómo fueron las negociaciones?
Fue un gran logro de todos los partidos políticos. Fueron cincuenta horas de reuniones en cuatro días. Nadie se movió de la mesa, pese a que en la primera reunión muchos estaban en contra. Y me siento orgulloso de ello, aunque el problema de la normalización sigue sin resolverse. Otro gran logro para mí fue haber demostrado a este país que se puede convivir entre quienes pensamos de forma profundamente diferente, porque nos une la defensa de las libertades y la democracia.
Algunos apuestan por renovar este pacto, pero lo preocupante es que ETA sigue presente.
Pero la ETA que hoy sigue presente no tiene nada que ver con la de 1987. Hipercor, más de veinte muertos; el cuartel de Zaragoza, mujeres y niños asesinados,... Estábamos en unas circunstancias muy delicadas, en los cuarteles militares y de la Guardia Civil la situación era casi incontrolable. Felipe González me llamó y me dijo que las cosas estaban muy mal, que era necesario hacer algo que demostrara el compromiso claro del nacionalismo con la democracia y la libertad. Y así nace el pacto.
¿Ve final al túnel de la violencia?
Son los señores de ETA y los radicales los que tienen que tomar una decisión y cuanto más tarde, peor para ellos y para todos. La salida la tienen claramente marcada.
¿Cree que el PNV volvería a firmar un pacto como el de Lizarra?
No sé lo que haría el PNV, pero creo que está marcando muy bien su posición. Está diciendo claramente a mí no me hablen de polos soberanistas, porque no voy a entrar nunca. Simplemente díganme el día en el que han decidido dejar las armas. O cuando ustedes, los que apuestan por hacer política, viendo que no hay nada que hacer, deciden comunicarle a ETA que ya no cuenten con ustedes. Punto.
¿Qué le pasa por la cabeza cuando se asegura que la Ertzaintza ahora sí que combate a ETA y a su denominado "entorno"?
Puedo hablar de lo que yo conozco y a mí nunca se me olvidará la imagen de la entrada en la plaza de toros de Bilbao de Juan Mari Atutxa. Toda la plaza se puso de pie para aplaudir al consejero de Interior. Nadie podrá achacarme a mí ni a nadie de mi equipo que la Er-tzaintza no hizo lo que tenía que hacer.
Fue el primero en estampar un acuerdo de colaboración con Navarra. ¿Cómo ve la relación actual entre la CAV y la comunidad foral que intentan vender el lehendakari López y Miguel Sanz?
Que yo sepa no hay prácticamente relación, salvo para hacerse alguna foto. Y, que yo sepa, desde la foto no se puede construir nada.
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Gracias por su comentario
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