Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Publicidad
Una mayoría vive en la marginalidad
Clare Byrne - Jueves, 11 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 07:32h
votos
comentarios
Vista:
Mientras Sudáfrica recuerda el histórico momento en el que Nelson Mandela salió de la cárcel el 11 de febrero de 1990, existe una sensación creciente de que la democracia más orgullosa de África se encuentra, de nuevo, ante una encrucijada. En 1990, el Congreso Nacional Africano (CNA) y Mandela se debatían entre usar el poder por la vía dura o emplear una más suave para acabar con el régimen racista del apartheid. La apuesta personal de Mandela fue la segunda opción. Y consiguió convencer al Gobierno de minoría blanca durante los tres años de negociaciones que culminaron con la asunción del poder por parte de la población negra sudafricana a través de las urnas y sin derramar sangre.
El objetivo del CNA, tal como Mandela afirmó el día de su liberación, era doble: emancipar a los sudafricanos negros política y económicamente. Ahora, 20 años después, todos los sudafricanos tiene derecho a voto, pero la mayoría sigue marginado por la pobreza en las barriadas cada vez más expandidas de casas de hojalata, en las que se les obligó a vivir durante el apartheid.
Una de cada cuatro personas en edad de trabajar (el 24,5%) está desempleada y el 75% de esa cifra tiene menos de 35 años, según las estadísticas. Entre las personas menores de 35 años, el 70% nunca ha tenido un empleo, una mancha en el currículum del CNA, que hasta 2008 vivió una década de fuerte crecimiento, pero que fracasó en la creación de trabajo. Al sistema educativo, a pesar de que se han realizado grandes inversiones, se le culpabiliza de generar una fuerza de trabajo poco apta. Pero ese sistema todavía lucha por quitarse de encima el impacto de las leyes del apartheid que bajaron el nivel intelectual de los negros y sigue saturado de profesores poco cualificados y mal pagados.
Entre tanto, la ausencia de trabajo hace que muchos jóvenes se hayan abocado a la delincuencia para ganarse la vida. Con unas 50 personas asesinadas al día, una de las tasas más elevadas del mundo, y otros 50 que sobreviven a los intentos de asesinato, la inseguridad sigue ensombreciendo la vida diaria. La brecha entre ricos y pobres crece, aun cuando el gobierno incrementó el gasto social. El año pasado, Sudáfrica alcanzó a Brasil en los niveles de sociedad más desigual en términos de ingresos. Y, a medida que se desvanece el sentimiento de bienestar de los años 90, el deseo de gestos de perdón y reconciliación que caracterizó esa época también mengua.
Publicidad
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad
14:05
13:59
13:50
13:31
13:21