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DEIA acompaña a un abogado de oficio en su guardia de 24 horas en las comisarías de Bilbao
R. Ugarriza - Jueves, 11 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 07:32h
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El abogado José Luis Alegre espera a la declaración de un detenido en la comisaría de la Policía Municipal de Bilbao, en Garellano. (Foto: pablo viñas)
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Bilbao
son los abogados del diablo, de los delincuentes, ladrones y traficantes de drogas. Pero también los defensores de las mujeres maltratadas y de las personas con escasos recursos económicos que quieren divorciarse, impugnar el desahucio de su vivienda o una decisión de su comunidad de vecinos, reclamar un impago y pedir a las instituciones que le pongan una ayuda a domicilio.
Los abogados que prestan servicio en el turno de oficio contribuyen a hacer fácil lo difícil: que se cumpla el derecho de todas las personas a acceder a la justicia gratuita. En otras palabras, que las personas que acrediten insuficiencia de recursos económicos puedan contar con profesionales que defiendan sus derechos e intereses legítimos. Y ahí entran en juego los abogados adscritos a los turnos de oficio que gestionan los colegios de abogados. En Bizkaia, 1.250 de los 3.236 letrados que ejercen están voluntariamente en el turno de oficio.
"El que está inscrito cree en la faceta social del acceso a la Justicia, que es tan importante como el acceso gratuito a la sanidad o a la educación", reflexiona Federico Camarero, abogado vizcaino que ha visto "de todo" en el turno, incluida la pretensión de una vizcaina de plantear una demanda de paternidad contra el cantante Marilyn Manson. Los controles que pone el Colegio de Abogados fueron suficientes para rechazar el caso, porque no tenía fundamento. "Nunca había estado con él", explica. Ahí acabó todo.
José Luis Alegre tiene un día de guardia mucho más prosaico, sin la emoción de saberse en medio de una posible exclusiva del Rolling Stone. Es uno del millar de abogados de Bizkaia inscritos en el turno de oficio de asistencia a los detenidos y está especializado en guardias de las comisarías de Bilbao. Son 24 horas pegado a un mensáfono que avisa cuando se requiere a un letrado en la primera toma de declaración del detenido.
cordón umbilical Aunque su trabajo normal está en un despacho de Bilbao especializado en Derecho Civil, Alegre, de 41 años, lleva diecisiete vinculado al turno de oficio, un cordón umbilical "con lo que pasa en la calle, con la sociedad", que no quiere cortar. Forma parte del comando de 20 abogados que, de forma rotatoria y los 365 días del año, hace guardia para asistir a detenidos, auxiliar a las víctimas de violencia de género, defender a menores imputados y amparar a los arrestados a consecuencia de la Ley de Extranjería. La especialización es tal que cada una de las ramas (penal, civil-mercantil, derecho de familia, administrativo y fiscal, laboral, penitenciario, extranjería, menores, violencia doméstica y juicios rápidos) precisa formación diferente, aunque todas requieren al menos tres años de experiencia profesional.
"Es necesario nuestro trabajo porque la Policía dice su verdad pero no es toda la verdad"
Un detenido por robo y otro por drogas; el turno de José Luis Alegre ha resultado tranquilo
El busca espera a José Luis Alegre en el Colegio de Abogados de Bizkaia, situado cerca de las torres de Isozaki. Su turno de comisarías comienza a las nueve de la mañana. La pantalla del mensáfono parpadea. Ya tiene un cliente esperando. Está en la comisaría de la Ertzaintza en Sarriko y precisa traductor. Es lo único que sabe de él.
"Sólo tengo uno o dos días de guardia al año. Son jornadas en las que me olvido de mi despacho y no planifico nada, porque dependo del mensáfono". Son las once de la mañana y el abogado abandona la comisaría con los datos sobre su nuevo patrocinado. Se trata de un joven magrebí, con antecedentes, detenido tras romper la ventanilla de un coche y robar en su interior. Hay testigos. "La mayor parte de los casos que asisto son robos y hay que reconocer que en un alto porcentaje están implicados ciudadanos magrebíes. Ya de por sí los imputados en delitos penales no son muy colaboradores con los abogados pero, si además tenemos en cuenta la dificultad con el idioma, la desconfianza se agranda". Cuando el tabaco no era el enemigo público número uno, José Luis trataba de romper barreras mediante el viejo truco llevar un paquete de cigarrillos en el bolsillo. "Y eso que nunca he fumado".
"víctimas de su situación" La primera vez que ve a su defendido es en esa toma de declaración ante la Policía. "Si el imputado ya ha pasado por esto antes, se niega a declarar y le mandan directamente al calabozo. En ese momento es cuando tengo la primera conversación privada con mi defendido y le aconsejo una defensa". Ese mismo día o al siguiente, el arrestado pasa a declarar ante el juez de guardia, también en presencia de su abogado de oficio, y se decreta prisión provisional o puesta en libertad.
"El 95% de los detenidos que defiendo, acusados de delitos menores, sobre todo robos, es víctima de su situación: están relacionados con las drogas, son de familias desestructuradas... Sé que es una opinión políticamente poco correcta, porque las consecuencias de esos robos nos causan perjuicios a los ciudadanos, pero sinceramente -se confiesa- es lo que veo en las comisarías".
Para ser beneficiario de la justicia gratuita hay que acreditar que no se tienen recursos suficientes para pagar un letrado particular. En los delitos comunes "casi se da por hecho que los detenidos tienen derecho al abogado de oficio, salvo los grandes traficantes y casos similares", apostilla Gemma Escapa, miembro de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Bizkaia.
La implicación física y emocional de los abogados es crucial en el turno de oficio. "El cliente que te toca te lo llevas para siempre -explica Escapa-. En los turnos más duros, eres su confidente, gestor administrativo, acompañante y psicólogo. Si no te compensa ni económica ni profesional ni emocionalmente, lo que debes hacer es dejar el turno", sentencia. Porque los abogados de oficio, además de ejercer la defensa en los delitos penales, garantizan el acceso a la justicia gratuita a todo aquel que reclame sus derechos por vía judicial. El índice básico para determinar si se tiene derecho está establecido este año en 14.910 euros de ingresos brutos de la unidad familiar.
Son las cuatro de la tarde y José Luis Alegre se dirige a la comisaría de la Policía Municipal de Bilbao, en Garellano. Su segundo defendido del día es otro magrebí -"casualidad, parece que hoy se cumple el tópico"-, acusado de traficar con drogas en un bar de Basurto. Sus dos defendidos esta jornada serán puestos el libertad con cargos por el juez de guardia el día siguiente. "Son casos fáciles, delitos menores, cualquier abogado con experiencia puede llevar estos asuntos". Ha sido un turno sencillo. "Es necesario nuestro trabajo, porque la policía dice su verdad pero no es toda la verdad, y ahí entramos nosotros". Por la noche suena el busca. Falsa alarma. Será el siguiente abogado del turno de comisarías quien tenga que atender la llamada.
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