Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Publicidad
Si Mao levantara la cabeza, seguramente enviaría a Ma Yanli a un campo de reeducación, pero la China del siglo XXI está hecha a la medida de esta mujer
Zigor Aldama - Martes, 16 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 07:24h
votos
comentarios
Ma Yanli posa con varios de sus diseños. (FOTOS: Z. ALDAMA)
Vista:
Enfundada en un elegante traje de diseño propio, y erguida sobre diez centímetros de tacón, Ma Yanli no necesita de flashes para deslumbrar. En las calles de Pekín su presencia se convierte en un vendaval sereno que provoca miradas de envidia y apagados signos de admiración. A pesar de que lenguas viperinas hayan tratado de relacionarla en la red y sobre el papel rosa con malvados de diferente calaña, y de que sufre el estigma del divorcio en una sociedad que todavía no se ha sacudido los valores más tradicionales, la reputación de Yanli es sólida, y trasciende el tópico de mujer de origen humilde convertida en sinónimo de éxito empresarial, todo un logro en la China del siglo XXI, empecinada en coquetear continuamente con el exceso.
En sus palabras no se aprecia un solo atisbo de arrogancia, e incluso tiene la deferencia de apagar el móvil durante la conversación. Sin embargo, ha conseguido llegar a la cima en tres ámbitos bien diferentes. Primero como deportista profesional del remo, hasta que una lesión de espalda le arrebató el sueño de participar en unos Juegos Olímpicos. "El deporte me preparó para sobrevivir a la presión y realizar sacrificios", reconoce. Luego como modelo, hasta llegar a ser la primera top model del país de Mao, después de salir victoriosa del primer concurso de belleza celebrado en China, en 1995. "Ahí conseguí la fama, y cierta vanidad que ha ido desapareciendo con la madurez, porque he sido consciente de que me esperaba una trayectoria corta".
Por eso decidió combinar su trabajo en las pasarelas de París, Milán o Nueva York, con una matrícula en la Universidad de Donghua para cursar diseño, un acierto que la ha llevado a triunfar en su tercera faceta, como directora de la firma Mary Ma. Sus diseños ya han conquistado a las estrellas del firmamento chino y a otras de más allá, como David Beckham. La receta de su éxito no tiene ingredientes secretos. "Trabajar duro y confiar en una misma. Y algo muy importante para una mujer: no depender de los hombres".
meteórica carrera Pero, sin duda, el desmesurado crecimiento chino también ha sido crucial para el auge personal de Yanli. Su meteórica carrera, desde una aldea de la provincia de Henan a un reluciente rascacielos del nuevo Centro Financiero de Pekín, habría sido imposible sólo dos décadas atrás. "Reconozco que mi éxito es un reflejo del milagro chino, sin el cual no existiría el mercado al que va dirigido mi negocio, ni me habría sido posible conocer el mundo para aprender de las culturas occidentales".
La vida de Ma Yanli está determinada por giros espectaculares. "Convertirme en top model fue un cambio radical en mi vida. Pero, en el trabajo, sólo supuso sustituir una rutina por otra. Al final, todo consiste en entrenar duro, ya sea el cuerpo o la mente, y mejor ambas cosas. Desde el primer momento supe que tanto la carrera de modelo como la de deportista tienen una vida corta. Y entonces decidí que tenía que buscar un futuro más allá de las pasarelas, y alejado del cotilleo". Conseguir eso último no es fácil. Ni siquiera en China, donde la prensa rosa todavía no alcanza el poder de Occidente.
Ahora quiere concentrarse exclusivamente en su faceta como diseñadora. Y reivindica la calidad del made in China. "Hace unos años, cuando comencé a viajar a Occidente para vender mis diseños, sentí que había grandes prejuicios contra la calidad de nuestras manufacturas". Era algo que le hacía sentir una profunda vergüenza. "Pero ahora la situación ha dado un giro. Cada vez que menciono mi origen provoco una excitación en el ambiente que refleja el interés que hay en el mundo por China".
Y esa fascinación que se extiende por el planeta se traduce en un auge sin precedentes en China. Preguntada por la posibilidad de que Pekín se convierta en un centro mundial de la moda, Ma Yanli no tiene dudas. "Ya lo es. Lo mismo que China se ha convertido en una superpotencia económica. Lo que pasa es que el cambio ha sido tan brusco que al mundo le cuesta aceptarlo e interiorizarlo. Incluso a nosotros nos resulta difícil adaptarnos a la velocidad a la que se mueve el país".
Publicidad
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad
14:05
13:59
13:50
13:31
13:21