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Se trata del más grave accidente ferroviario registrado en la historia del país
Silvia Martínez - Martes, 16 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 07:25h
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Bruselas. Eran las 8.28 de la mañana cuando el tiempo se detuvo ayer por completo en la estación de Halle, una pequeña localidad situada a apenas quince kilómetros de Bruselas. Dos trenes, que llevaban a bordo entre 250 y 300 pasajeros, chocaron frontalmente a la salida de la estación. El resultado de esta colisión, todavía provisional, 18 muertos -quince hombres y tres mujeres- y más de un centenar de heridos, algunos de ellos muy graves, que convierten a la tragedia ferroviaria vivida ayer en Bélgica en una de las más mortales de su historia. Esta cifra, no obstante, podría aumentar ya que según el máximo responsable de la SNCB, la sociedad ferroviaria, el número de fallecidos podría alcanzar los 25.
"Todos los que iban en primera han muerto. Nosotros estábamos en los vagones de más atrás. Hemos tenido que esperar una hora dentro. Ha sido horrible", explicaba impactado uno de los pasajeros. "Tengo la impresión de estar viviendo una pesadilla", decía otro de los que ayer, aunque con algún rasguño, consiguieron salir ilesos. "Los dos primeros vagones están destrozados. Yo iba en el tercero. Hay al menos tres o cuatro cadáveres dentro", afirmaba otro.
Cada una de las personas que consiguieron ayer salir por su propio pie de los destrozados vagones, convertidos algunos de ellos en verdaderos amasijos de hierro, contaban historias similares. Que escucharon un estruendo enorme y una fuerte sacudida. Y después que el tiempo se detuvo al sudoeste de la capital belga, en esta pequeña localidad de Flandes. El estruendo del que los testigos hablaron fue el violento choque de los vagones y la sacudida cuando los convoyes se encastraron unos encima de otros y se salieron de las vías. Nada más ocurrir el choque, las autoridades belgas pusieron rápidamente en marcha una célula de crisis y desplegaron en la zona equipos de rescate, bomberos y ambulancias. Los heridos menos graves fueron trasladados por los equipos de rescate a un polideportivo cercano mientras que la gravedad de algunas personas obligó a practicarles amputaciones en el mismo lugar de la catástrofe antes de ser repartidos en 14 hospitales belgas.
El porqué de esta terrible catástrofe era anoche una incógnita. Las líneas ferroviarias belgas están equipadas con un sistema de frenado automático aunque no todos los trenes disponen de sistema de seguridad. Ayer, el gobernador de la provincia del Brabante flamenco, Lodewijk De Witte, apuntó que uno de los trenes podría no haber respetado un semáforo en rojo y haber chocado a gran velocidad contra el otro tren. Mientras tanto, según el diario Le Soir, una avería eléctrica podría estar en el origen de los problemas de señalización. Especulaciones aparte, los inspectores iniciaron ayer las investigaciones oficiales que esperan concluir en los próximos días. Se da la circunstancia de que esta catástrofe ferroviaria es la segunda gran tragedia que vive el país en menos de dos semanas tras la muerte de catorce personas en el hundimiento de un edificio en Lieja.
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