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Mentira oficial

Víctimas del 3 de marzo dan los primeros pasos para reabrir el caso y depurar responsabilidades

unai muñoz - Miércoles, 3 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 07:25h

De izquierda a derecha, Andoni Txasko, Eva Barroso, José Luis Martínez Ocio, Diego y Ana Aznar, junto al monolito que recuerda en Gasteiz a las víctimas del 3-M.

De izquierda a derecha, Andoni Txasko, Eva Barroso, José Luis Martínez Ocio, Diego y Ana Aznar, junto al monolito que recuerda en Gasteiz a las víctimas del 3-M. (Foto: alex larretxi)

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Bilbao

HEmos contribuido a la paliza más grande de la historia. Aquí ha habido una masacre". Con esta frase lapidaria cerraban la comunicación por radio los mandos de la Policía armada encargados de desalojar hace treinta y cuatro años la iglesia de San Francisco de Asís del barrio gasteiztarra de Zaramaga. Centro eclesiástico que acogía una multitudinaria asamblea de trabajadores en plena huelga general, en el que, por culpa de los gases lacrimógenos y los disparos indiscriminados de las fuerzas de seguridad, cinco obreros perdieron la vida -tres en el acto y el resto días después en la cama del hospital- y decenas resultaron heridos durante esa jornada y las posteriores, en las que las protestas fueron in crescendo. Sucesos, que fueron el germen del movimiento obrero que tomó cuerpo durante la transición y que hoy, cuando se cumple un nuevo aniversario, siguen presentes en la mente de los habitantes de la capital alavesa. Sobre todo entre los familiares de los fallecidos y los que sufrieron heridas de gravedad, indignados aún porque nadie haya pagado por el asalto de la iglesia.

Los sumarios abiertos acabaron en el cajón de los casos olvidados. El Estado evitó que Manuel Fraga, por aquel entonces ministro de Gobernación, y Rodolfo Martín Villa, encargado de la cartera de Relaciones Sindicales, depuraran sus responsabilidades y la Ley de Amnistía echó el pestillo definitivo al caso. Un sumario que los integrantes de la asociación 3 de marzo pretenden ahora reabrir, según indican a DEIA sus responsables. El objetivo, "sentar en el banquillo" al franquismo para acabar con la "impunidad". Así lo adelanta Andoni Txasko, portavoz del colectivo y uno de los obreros que más heridas sufrió. Un ojo inutilizado por los golpes de los policías dan fe de ello.

"Que haya mil testimonios, grabaciones, que nos digan que no hay elementos suficientes, que hay dudas razonables de quién disparó y que han prescrito los delitos…", denuncia Txasko, que con veinte años vio truncada su carrera profesional. Apoyándose en la legislación internacional, que defiende que los crímenes de guerra y lesa humanidad no prescriben, la asociación 3 de marzo, junto a otras agrupaciones en defensa de la reparación y de la verdad, va a intentar "que se haga justicia". Y también, destaca Txasko, que el Gobierno español haga una revisión de la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo de 1999, que recoge los sucesos de 1976 en Gasteiz como una insurrección obrera: "Que se aclaren, porque la Ley de Memoria Histórica asegura que lo nuestro fue una lucha por las libertades y la democracia".

Diferentes interpretaciones de un mismo hecho que indignan a Txasko, que, por muchas veces que repasa lo sucedido, no rebaja el tono de sus reivindicaciones. El portavoz de la asociación fue herido al día siguiente de los terribles sucesos, durante las protestas por las muertes de los obreros. Tiroteos que no pillaron por sorpresa a nadie. Aunque la Policía tenía prohibido entrar a las iglesias, Andoni afirma que durante esos días las fuerzas de seguridad lo incumplieron una y otra vez. "En la mañana del día 6, un grupo de treinta personas nos tuvimos que refugiar en una iglesia. Los agentes, sin pensárselo dos veces entraron hasta los primeros bancos y nos instaron a desalojarla. Menos mal que el párroco nos sacó por la puerta de atrás", recuerda Txasko, que se enteró de lo sucedido horas después, estando ya en casa. "La noticia del día era el partido del Real Madrid contra el Borussia Dormunt. Nosotros nos enteramos porque a mi vecina le llamó un familiar desde Francia que le dijo que los informativos del país estaban abriendo con los sucesos de Gasteiz. Aquí muchos no sabían nada", lamenta Txasko, sentimiento similar al que experimenta José Luis Martínez Ocio, hermano de Pedro María, que con 27 años fue el primero en fallecer por los disparos de la Policía.

en la morgue "Que nadie haya pagado por lo sucedido es un malestar que no se expresarlo. Yo siempre he sufrido por mis padres, nunca llegaron a superarlo y se murieron con ese sentimiento. Siempre ha habido víctimas de primera, de segunda y otras a las que nos han ninguneado", se queja José Luis, que aquella tarde siguió los acontecimientos desde su casa, transistor en mano, oyendo la frecuencia de la Policía armada. Escuchó todas las órdenes de los agentes y se temió lo peor, aunque no esperaba que su hermano, al que sacaba tres años, iba a acabar de esa manera. Horas después, tuvo que ir al hospital a reconocer el cadáver de su hermano. En la morgue, un pequeño agujero en la parte izquierda del pecho daba pistas de la causa de la muerte de Pedro María, que, indica su hermano, había salido a la calle para reivindicar mejoras en el trabajo. Entre ellas, el 100% del sueldo en caso de accidente y seis mil pesetas lineales para todos: "Lo de Vitoria fue el ejemplo de las ansias que había en todo el Estado por los cuarenta años del franquismo. Fue la chispa. El Gobierno y los empresarios estaban viendo que esto era un virus que como creciera lo iba a invadir todo. Hasta Fraga dijo en la rueda de prensa posterior que era un escarmiento para los intentos posteriores".

Aunque tan sólo tenía siete años cuando su hermano Romualdo, de 19, falleció dentro de la iglesia, Eva Barroso asegura tener grabadas muchas sensaciones y vivencias de aquel día. "Te das cuenta de todo lo que pasa en tu familia. Para un niño lo más importante es que tus padres estén bien y yo vi a mi familia destrozada", señala con tono pausado Eva, que cambia el talante cuando habla del trato que han recibido de las instituciones. Al margen de las indemnizaciones que han empezado a cobrar los familiares de los cinco fallecidos y Andoni Txasko -después de una larga pelea para acogerse a los dictámenes de la Ley de Memoria Histórica-, la hermana de Romualdo, trabajador a media jornada y estudiante en el nocturno, destaca que lo único que les queda es seguir luchando para depurar responsabilidades y para que la verdad prevalezca sobre la "mentira oficial".

"Te da rabia cuando hacen comentarios hirientes, como Fraga, que todavía hace pocos años se justificaba. Mi padre siempre se pregunta por qué mandaron tirar a matar", se lamenta Eva, que hoy, como cada 3 de marzo desde 1976, se le revolverá el estómago: "El poder actual favorece y protege un tipo de víctimas porque le interesa. Parece que no existe la violencia de Estado y no quieren ver esta parte de la historia". No hay que olvidar que nunca apareció casquillo, cartucho, arma de fuego, ni objeto incendiario alguno procedente de los trabajadores, como en su momento defendió los responsables del gobierno.

mensaje a fraga "Candi, que nos lo han matado". Con esta frase recuerda Ana Aznar que su padre entró a casa hace 34 años. Su hermano Francisco, de 17 años, siete más que ella, había muerto por los disparos horas antes. Los enfrentamientos entre la Policía y los obreros pillaron a este joven trabajador de la Panificadora en el medio. Secuelas que, según destaca su hermana, todavía hoy persisten: "A mis padres les enterraron en vida. No había la alegría que tenía que haber en una casa. Y hoy es el día en el que mi madre no ha levantado cabeza, no tiene ilusión por nada".

El paso de los años han convertido en pesimista a Ana, que duda de que el peso de la Justicia recaiga sobre los autores intelectuales de la muerte de los cinco trabajadores. Y si se diera el caso, ya sabe la condena que desearía para el que fuera ministro de Gobernación, Manuel Fraga. "Que pase por el dolor que han pasado mis padres, no le deseo nada más", asevera la menor de los hermanos Aznar.

las claves

"A mis padres les enterraron en vida. En casa no había la alegría que tenía que haber"

Ana Aznar

Hermana de Francisco Aznar

"La Ley de Memoria Histórica asegura que lo nuestro fue una lucha por las libertades"

Andoni Txasko

Herido de gravedad

"Siempre ha habido víctimas de primera, de segunda y otras a las que nos ningunean"

José Luis Martínez Ocio

Hermano de Pedro María

"Parece que no existe la violencia de Estado y que no quieren ver esta parte de la historia"

Eva Barroso

Hermana de Romualdo

34º aniversario del 3-M

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