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El libro que baraja usar propone levantar el habitáculo con plásticos negros y madera para leer dentro el testimonio de un secuestrado por ETA
Educación cree que así se generará empatía con las víctimas
Idoia alonso - Miércoles, 14 de Abril de 2010 - Actualizado a las 07:25h
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Imagen de archivo de una exposición realizada por la Guardia Civil de Zaragoza en la que reproduce el zulo en el que estuvo encerrado Ortega Lara. (G.N.)
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Bilbao. Setiembre del próximo curso escolar. Son las nueve de la mañana en un instituto vasco cualquiera y toca Educación para la Ciudadanía. Los alumnos abren la guía didáctica Historias que nos marcan (ed. Bakeaz 2006), uno de los libros que la consejera de Educación, Isabel Celaá, baraja usar con el fin de sensibilizar a los escolares contra el terrorismo -el proyecto sigue en periodo de alegaciones-. Todo está dispuesto en el aula para llevar a cabo el ejercicio número dos, que lleva por título La humedad y el silencio como tortura. Consiste en la recreación de los 59 días de cautiverio de Jaime Caballero Urdanpilleta, secuestrado por ETA el 10 de diciembre de 1986. En el centro del aula se levanta un zulo confeccionado por los chavales siguiendo las instrucciones del libro con plásticos negros, listones de madera, unidos con cinta adhesiva. Dentro se ha colocado un saco de dormir y dos bombillas, una blanca y otra verde.
"Las medidas del zulo simulado -recordará el docente a la clase- procurarán ajustarse a las descritas sobre su cautiverio por Jaime Caballero: "De ancho justo pegaba con los codos en los laterales, de largo entraba un colchón de unos dos metros y de altura también unos dos metros, un cajón". Tal y como reza el texto de la guía elaborada, entre otros, por Ricardo Arana -responsable de comunicación de Celaá- también se deberá cuidar el ambiente del aula para el correcto desarrollo de la dinámica. El objetivo de la misma es acercar al alumnado al secuestro, a los secuestrados y sus familias con el fin de haber reflexionar sobre los sentimientos experimentados por el secuestrado y así aproximar a los menores a su sufrimiento. Para ello la clase deberá permanecer en silencio "con el fin de recrear las condiciones reales de un zulo de estas características".
Para acentuar el realismo de la acción, el libro sugiere reproducir por medio de una cinta "sonidos, puertas que se abren, gotas cayendo, dos personas que hablan en voz baja..., y una música machacona que se repite constantemente una y otra vez". Todos los alumnos, los secuestrados y el resto, deberán leer la experiencia narrada por Caballero: "Me secuestraron el 10 de diciembre de 1986 y me soltaron el 7 de febrero, estuve 59 días secuestrado. Han pasado doce años desde aquello y me siento bien, recuperado, no tengo ningún trauma. La única secuela es la falta de sueño...". El maestro designa a los menores que deberán pasar un minuto dentro de zulo mientras lee el testimonio. Éste no es un detalle arbitrario de la actividad, sino una parte fundamental ya que "el secuestrado no elige voluntariamente permanecer dentro del lugar de su cautiverio", dice la guía didáctica.
Pasé mucho miedo La lectura -de un folio de extensión- recoge algunos pasajes narrados en primera persona del cautiverio, del que Caballero recuerda "me alteró el sistema nervioso. Aunque yo considere que estoy muy tranquilo y muy bien a lo mejor no es así […] Ahora ha sido el aniversario de mi secuestro y ha pasado sin que mi familia y yo nos enteráramos. Le pregunté a mi hija si se acordaba y me dijo que sí pero que no había querido decirme nada. Cuando sucedió aquello, ella tenía 13 años. […] Todos los días paso por delante de mi zulo, lo tengo enfrente de mi empresa, desde mi oficina lo veo. […] Tenía la luz encendida todo el día, una bombilla blanca de día y una bombilla verde de noche, y música las veinticuatro horas, los cincuenta y nueve días, música día y noche. No la quitaban para que no oyera los ruidos de la fábrica. Me pasaban periódicos recortados, crucigramas y alguna lectura, pero poca. Al principio pasé mucho miedo. […] Perdí la noción del tiempo. […] Un día me anunciaron que las cosas iban bien y que en cualquier momento nos podríamos ir. […] Me dejaron atado en un árbol. […] Vino una ambulancia de San Sebastián a llevarme a casa. Mi familia no sabía nada. […]" El relato es parte del libro Contra el Olvido. Testimonios de víctimas del terrorismo ( ed. Temas de hoy, 2000).
Una vez que todos los alumnos hayan pasado por el interior del zulo deben responder a una serie de preguntas como "¿Qué has experimentado dentro del zulo? Descríbelo con una palabra que tú creas que define mejor lo que se puede experimentar allí encerrado durante un año" para acabar con "¿Recuerdas el nombre de algunos secuestrados conocidos? Ésta es una de las distintas actividades recogidas en uno de libros en el que el gabinete de Isabel Celaá está trabajando dentro de su plan para generar empatía hacia las víctimas de ETA en la escuela.
El Departamento de Educación confirmó ayer este extremo a DEIA, si bien matizó: "Se trata uno de los materiales que hay sobre la mesa, pero esto no quiere decir que vaya a ser el libro que se impartirá". "Ni sí, ni no", sentenciaron. Las mismas fuentes manifestaron que Educación está aún recogiendo las alegaciones de los grupos políticos al plan con el que el Gobierno de Patxi López pretende corregir el programa Dando Pasos hacia la Paz, impulsado por el Ejecutivo Ibarretxe y en el que participaron de forma experimental 276 escolares de 4º de ESO en el curso 2007-2008. Celaá justifica esta revisión del Plan para la Paz, lanzado por Ibarretxe como instrumento para impulsar la cultura de los Derechos Humanos en Secundaria porque ciertos aspectos, dice, "invitan a la equidistancia".
La fórmula que defiende el Gobierno del cambio es la presencia directa de las víctimas de ETA en las aulas, un criterio que también ensalzan Ricardo Arana, Susana Harillo y Jesús Prieto en su libro. Lo curioso es que la psicopedagoga, que realizaba labores de asesoría para la Dirección de Derechos Humanos en el momento de la publicación de la guía, también formó parte del equipo que elaboró Dando Pasos hacia la paz la legislatura pasada.
Aplauso concertado Antes de presentar los casos concretos de víctimas, el equipo de Bakeaz advierte en la guía de que aunque sus testimonios pueden ser trabajados sin que estén presentes las víctimas es "especialmente oportuno" dar una serie de pistas al docente "que faciliten la presencia directa de la víctima". Para ello, facilitan un guión de normas como cerciorarse de que el grupo puede acoger solidariamente a una víctima del terrorismo, preparar con antelación las fórmulas de agradecimiento y el gesto final hacia la víctima, elegir y preparar a las personas que acompañarán a la víctima en todo momento, evitar que en su recorrido la víctima o testigo puedan verse alterados por muestras de insolidaridad o incluso de apoyo a los victimarios o proceder al cierre de la actividad con un gesto de reconocimiento previamente pensado. Proponen un "silencio reflexivo" o un "aplauso" para que la víctima reciba la empatía del grupo.
Además de la indudable entereza y capacidad de comunicación de la propia víctima, el papel del docente es fundamental, tal y como recoge la guía. En este sentido, el texto señala que el educador deberá de reunir una serie de características como "coraje", "capacidad para poner entre paréntesis sus propias opciones", "neutralidad" ante propuestas de bien de grupos concretos y "beligerancia" contra las opciones violentas.
Una víctima del GAL Este texto de referencia propone distintas dinámicas para abordar el tema. En primer lugar se propone un cuestionario y un barómetro que tienen como finalidad hacer aflorar prejuicios, opiniones previas y provocar la toma de conciencia en relación con las víctimas del terrorismo. La parte central del libro presenta una serie de casos reales, basados en el testimonio de las víctimas de forma presencial o en formato audiovisual. La primera actividad se basa en el relato de Irene Villa, la joven que sufrió un atentado de ETA el 17 de octubre de 1991 junto con su madre, María Jesús González.
El siguiente ejercicio corresponde al zulo simulado de Jaime Caballero. Otra actividad se basa en los testimonios de los familiares del gobernador militar de Gipuzkoa Rafael Garrido Gil, su esposa Daniela Velasco y el hijo de ambos, Daniel Garrido, asesinados por ETA el 25 de octubre de 1986, así como el de María Teixeira Concalves que falleció pocos días después. Otro de los relatos se soporta en la autobiografía póstuma de Ramón Baglietto Martínez, asesinado en Azkoitia el 12 de mayo de 1980. También hay espacio para la voz de una víctima de persecución, relatada por un miembro de Gesto por la Paz. Este ejercicio plantea un juego de rol en el que los alumnos deben ponerse en el papel del amenazado, sus padres, sus amistades, la mujer y los hijos.
El libro también recoge casos de la violencia de Estado, a través de unas declaraciones de la viuda de Juan Carlos García Goena, asesinado por los GAL el 24 de julio de 1987. En este caso, el profesor deberá contextualizar el periodo en el que los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado se emplearon en la guerra sucia y asesinaron a más de medio centenar de personas. El último de los testimonios corresponde al de Miguel Solaun Angulo, antiguo miembro de ETA, asesinado por la organización en 1984. El canal son las cartas que envió a su familia. Y el fin es conocer la existencia de personas que se han desvinculado de la violencia.
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