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Jon Mujika - Miércoles, 21 de Abril de 2010 - Actualizado a las 07:27h
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Carlos Launaz, Octavio Fernández Zotes, Fernando Zamora, Mª Ángeles Pérez y Marina Pérez. (Foto: P. Viñas)
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Hay un hombre que aún cree en Martin Luther King. Primero fue médico en Galdakao, enfrascado en las trincheras de la acción práctica: la lucha contra la gripe o los virus estomacales, la reparación de un esguince, la oscura e invisible batalla contra la hipertensión... ¡qué se yo! Hoy -en realidad siempre...- es poeta, quizás porque buscar la utilidad de algo en apariencia tan inútil como un verso le suponga un desahogo. Lo cierto es que Octavio Fernández Zotes es, por encima de un juramentado de Hipócrates y más allá de un escritor, un hombre bueno. Por eso cree en Martin Luther King pese a que sus versos doblen como un puñetazo en el estómago. Pertenece a la cofradía de los esperanzados (ilusos en el argot de los pesimistas...) que suscriben la histórica frase del líder negro, aquella en la que dijo "si supiera que el mundo acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol".
¿Por qué hablo hoy de Octavio...? Porque ayer presentó su último poemario, Anónimo viajero, en las tertulias poéticas de los martes que la Asociación Artística Vizcaina que preside Fernando Zamora mantiene vivas en el hotel Barceló Nervión. En realidad no lo presentó él. Se lo presentaron María Ángeles Pérez y Carlos Launaz, apoyándose en la voz aterciopelada de la rapsoda Marina Pérez en el que fue, por decirlo en tono de bibliotecario, el tomo nº 684 de la era moderna. O, lo que es lo mismo, otras tantas semanas desafiando a la ley de la gravedad de la poesía, cuyo otoño está cantado desde hace años, sin acabar nunca de desnudarse el árbol, por mucho que envejezcan -¡como yo, carajo!- los asistentes a la charla.
Por la de ayer pasaron el poeta José Ramón López, alias Misere Josephe, quien trajo hasta el recital los formularios de inscripción para el XXII concurso de recitación, que este año tiene, como obligado cumplimiento, la declamación de un soneto de Miguel Hernández; Concepción Alonso, Carmen Sierra, Mari Carmen Gállego, Eloisa González, Alfonso Ruiz, Juan Santamaría, Dorita Busto, la profesora María José Plaza, Fede Bilbao, quien guarda un pasado como futbolista del Athletic y un presente como poeta de fortuna, Tomás Pedrezuela, María Ángeles Miñón, María Teresa García Olejua, Santiago Liberal, Gloria Vázquez, Mari Carmen Martínez, Juan Carlos Agirre, Dolores González, José Miguel Palacios, Mari Carmen Toledo, José María Agirre, Lucía Madariaga, José Miguel Alonso, Lola Lobato, y un buen número de personas entregadas a la radioescucha de la poesía.
Volverán el próximo martes -toca el poeta andaluz Luis Rosales...- a juntarse al calor de la hoguera de las letras, que tanto les reconforta los huesos del alma. Lo llevan haciendo años y años. Tantos, que se diría que los versos son, para ellos, un rico elixir de vida.
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