Publicidad
[Entrar | Registrarse]
Publicidad
EFE - Lunes, 26 de Abril de 2010 - Actualizado a las 19:40h
votos
comentarios
Vista:
Supervivientes del bombardeo de Gernika, familiares de las víctimas y autoridades institucionales, políticas y eclesiásticas han recordado hoy con una ofrenda floral en la villa foral vizcaina a los fallecidos en el ataque aéreo 73 años después de aquella tragedia.
BILBAO. Las apelaciones a la paz han estado presentes en un acto desarrollado en una tarde primaveral en el cementerio de Zallo de Gernika con la presencia, entre otros, de la portavoz del Gobierno vasco, Idoia Mendia, y la presidenta del Parlamento autonómico, Arantza Quiroga.
El obispo auxiliar de Bilbao y administrador apostólico de esta diócesis, Mario Iceta, ha oficiado un acto religioso acompañado del arzobispo de Nagasaki, Mitsuaki Takami.
El arzobispo ha encabezado una amplia representación de la ciudad japonesa que ha tomado parte en los actos conmemorativos del aniversario del bombardeo de Gernika.
Los presentes han recordado a los fallecidos en el ataque perpetrado un lunes 26 de abril, como hoy, de 1937 por aviones de la Legión Cóndor nazi en la Guerra Civil española.
El acto también ha servido para recordar a los muertos en bombardeos en otros lugares del mundo como los atómicos de Hiroshima y Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial.
Además de las autoridades mencionadas, también han tomado parte en el acto el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao; la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Madariaga; el alcalde de Gernika, José María Gorroño, y el presidente de la Fundación Sabino Arana, Juan María Atutxa, entre otros.
Supervivientes del bombardeo y representantes institucionales han protagonizado la ofrenda floral mientras en el cementerio podía escucharse el tañido de la campana de la Iglesia de San Juan, que el 26 de abril de hace 73 años dejó de sonar por efecto de las bombas.
También han depositado flores por las víctimas representantes del Gobierno de Alemania y de la Fundación Ramón Rubial, así como familiares de presos republicanos fallecidos en el hospital penitenciario de Gernika.
En su oficio religioso, el obispo Iceta ha puesto de manifiesto que la tragedia vivida en Gernika supuso "muerte, ruina y llanto" y ha considerado que, transcurridos los años, ha surgido "de aquella muerte" un testimonio "de perdón y reconciliación".
Iceta ha abogado por el respeto a los hombres y los pueblos y por construir la paz y ha señalado que la villa foral es para el mundo "signo de lo mejor del corazón del hombre", en alusión a la capacidad de "trazar nuevos lazos de hermandad" y "construir un mundo de esperanza".
Publicidad
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad
05:43
05:43
05:43
05:43
05:43