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Aunque prefiere no especular sobre qué hará o dirá ETA, Jon Abril espera con ganas el cese definitivo de la violencia, "la gran revolución que puede tener Euskal Herria". Sobre el futuro de la izquierda abertzale ilegalizada y sus posibles pasos, advierte de que se le acaba el tiempo
unai muñoz - Domingo, 13 de Junio de 2010 - Actualizado a las 08:20h
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Jon abril, vicecoordinador de Aralar. (Deia)
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Donostia. El vicecoordinador de Aralar recibe a DEIA en la sede que la formación abertzale tiene en el barrio donostiarra de Amara. Con la polémica aún planeando sobre el Plan de Convivencia Democrática y Deslegitimación de la Violencia, la primera pregunta es obligada.
¿El Plan de Convivencia va a tener éxito en las aulas?
Se ha diseñado de espaldas a la comunidad educativa, por lo que eso mismo ya lo va a limitar. Nace enfermo, entre otras cosas, porque no es un plan de educación para la paz: es una respuesta de este Gobierno a lo que es la estrategia anti-ETA. El recorrido no va a ser el que desea este Gobierno.
Parece que tenía que ser aprobado sí o sí.
Precisamente, un plan que quiere ser para la convivencia y para restaurar la situación en torno a la violencia es poco comprensible que quiera imponerse.
¿Entendería que algún centro educativo se declarara insumiso porque no están representadas todas las víctimas?
Creo que serán muchísimos los que seguirán desarrollando el trabajo de educación para la paz según sus criterios y dando una visión global y general de lo que es la conculcación de los derechos humanos.
¿Qué le parece la actitud de los socialistas?
Un partido como el PSE, que todavía no ha pedido perdón a las víctimas del GAL, ¿qué legitimidad tiene para decir a nadie cómo hay que tratar a las víctimas y para dar lecciones de moralidad?
¿La estrategia de López en la lucha contra ETA está muy marcada por su acuerdo con los "populares"?
El PSE se ha diferenciado muy poco de las políticas antiterroristas del PP, algo que desde una lógica ideológica es difícil de comprender. Por desgracia, esta es la realidad.
Lo que parece claro es que, al margen de la crisis económica, ETA sigue copando la actualidad.
Hay muchos intereses en que el debate en torno a ETA siga vigente. El día que se solucione el conflicto armado de Euskal Herria habrá que ver qué les une a PSE y PP, y cuál es la apuesta que hacen para este país.
Y lo de poner fechas a un hipotético alto el fuego...
Nosotros no vamos a especular. Lo importante es seguir difundiendo el mensaje de que aquí, para que cambien las cosas, es necesario que ETA abandone las armas; será la gran revolución que puede tener Euskal Herria.
¿Qué visión tiene de los últimos pasos de la izquierda ilegalizada?
Hace falta pasar de las palabras a los hechos. Comprendo que eso requiere un tiempo, y nosotros vemos con cierta esperanza que esta vez sí que pueda ser definitivo.
Los menos optimistas creen que la izquierda abertzale tradicional lo que busca es estar en las urnas.
Pienso que esta vez hay más sinceridad, quizás porque ha existido un debate interno previo, que crea cierta incomodidad en las bases. Y que quieran estar en las elecciones es algo lógico y legítimo.
Pero socialistas y "populares" apuestan sin tapujos por la Ley de Partidos.
Es evidente. Pero habrá que ver cómo evolucionan las cosas. Además, la situación económica va a dejar poco margen de maniobra al Gobierno de Zapatero.
Para Zapatero, lograr la resolución del conflicto sería la mejor salvación para restablecer su imagen.
Si termina bien el proceso. Viendo cómo termino el anterior, Zapatero no puede meterse en un proceso sin saber cuál va a ser el final. Yo entiendo que el Gobierno de Zapatero va a exigir unas garantías.
¿Sabe si hay contactos?
No sé si hay negociaciones, pero la solución del conflicto sólo vendrá por cauces políticos, del diálogo. No hay ningún conflicto que se haya solucionado por otra vía.
¿Es el último tren para la izquierda abertzale ilegalizada?
El tiempo no corre en balde, y estar otra legislatura fuera de las instituciones tendría unas consecuencias muy graves y sería casi demoledor para el mundo de Batasuna.
Desde Aralar han retomado la relación con ese mundo. ¿En qué fase están?
No hay avances. Después de casi cuatro años sin tener ninguna relación formal, hemos conseguido llegar a una situación en la que, por lo menos, nos sentamos en torno a una mesa y podemos discutir.
¿Lo considera un avance?
Es un paso fundamental para que en el futuro la izquierda abertzale pueda conformar una única opción electoral.
¿Con las elecciones generales de 2012 en el horizonte?
No tenemos prisa. Y hemos sido muy claros: además de la violencia de ETA, hay otras diferencias que hay que ir superando.
¿Necesitan tiempo para limar asperezas?
Después de diez años en los que las relaciones han sido muy duras y desagradables, esa situación no se recompone de un día para otro.
¿Cómo afectaría a Aralar la posible legalización de la izquierda abertzale oficial?
No le tenemos ningún miedo a eso. Nosotros queremos asentar las bases del futuro de la izquierda abertzale, y para que sea efectiva tendrá que ser plural y civil.
En EA parece que lo tienen claro.
Nosotros diferimos con EA en muchas cuestiones, y también en esa estrategia, pero es responsabilidad de ellos.
Quien ha metido en el mismo saco a EA y Aralar es Jaime Mayor Oreja. Les ha acusado de ser una "pista de aterrizaje" de ETA.
Las declaraciones van a la altura de lo que es Mayor Oreja. Es una persona de la que conocemos muy bien su odio a todo lo abertzale.
¿La decisión de Aralar y EA de renovar su apuesta por NaBai sin tener en cuenta al resto de socios no les deja en mal lugar?
Teníamos muy claro que no se podía prolongar más esta situación y que había que dar un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía. A partir de ahí, es responsabilidad de cada partido qué es lo que quiere hacer.
¿Confía en que la coalición repita con los mismos actores que participaron en las elecciones de 2007?
Habrá que verlo, porque van dilatando en el tiempo su respuesta. Estamos abiertos a negociar, pero hemos visto muy poca voluntad del PNV y Batzarre.
¿Si la izquierda abertzale ilegalizada se desmarca expresamente de ETA podría encajar en NaBai?
Sí. Lo hemos dicho siempre. Si acata los contenidos y lo que son los principios y las bases de Nafarroa Bai... Algunos pretenden que exista ese veto, pero nosotros no lo queremos ni para Batasuna ni para ningún otro partido.
¿Qué papel jugaría el PNV en esa hipotética acumulación de fuerzas abertzales?
Ese trabajo en común que podemos desarrollar con el PNV va más ligado al derecho a decidir, a los derechos humanos, a la pacificación. Pero no vemos que haya un espacio para conformar algo más estratégico o formal.
¿Cómo valora la reunión que mantuvieron el pasado lunes Iñigo Urkullu y Antonio Basagoiti?
Siempre hemos defendido que hay que hablar con todo el mundo, incluso con el diablo. Ahora, si el PNV lo que busca es llegar a acuerdos con el PP... No creo que éste sea el tipo de acuerdo y la vía que necesita este país.
Desde que el PNV está en la oposición, desde Aralar han sido especialmente críticos con algunas de sus decisiones.
El PNV tendría que ser mucho más duro con el Gobierno de Patxi López, y también con el de Rodríguez Zapatero, a la hora de dar apoyos y tomar decisiones que consideramos perjudiciales para este país. El apoyo a los presupuestos de Madrid y Gasteiz es un cambio de cromos que no responde a las necesidades que tiene este país.
¿Qué lectura hace del primer año del lehendakari López?
El balance no puede ser más que negativo. Vienen haciendo una política de espaldas a más de la mitad de la sociedad, ninguneando lo que representamos todos los abertzales. Y en materia social y económica no hemos visto ningún avance. Es más, en algunas cuestiones incluso hemos percibido retroceso.
Pero el pacto PSE-PP parece firme.
Aunque suceda un terremoto en Madrid, aquí mantendrán el pacto, igual que UPN y PSN en Navarra.
Aunque hubiese una posible negociación con ETA. El Partido Popular ya ha dejado clara su postura.
El Partido Socialista, antes de entrar en ese jardín, también lo pactaría con el PP.
¿Da por hecho que extenderán el pacto a las municipales y forales?
No tengo ninguna duda de que, si tienen la más mínima opción, irán a por las diputaciones y las capitales. Si se han atrevido con el Gobierno vasco...
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Gracias por su comentario
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