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Los resultados parciales de las elecciones legislativas otorgan al N-VA de Bart De Wever 29 escaños
Lunes, 14 de Junio de 2010 - Actualizado a las 07:29h
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Un grupo de simpatizantes del N-VA estallan de alegría tras conocer los buenos resultados de los nacionalistas de Flandes en las elecciones de ayer. (Foto: EFE)
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En las primeras elecciones a las que concurrieron en el año 2003 obtuvieron un acta de diputado. Ayer el N-VA, el partido nacionalista de Flandes, arrasó y se convirtió en el gran vencedor de las elecciones legislativas anticipadas celebradas en Bélgica con un resultado histórico y arrollador, que no deja lugar a dudas de quien es actualmente la primera fuerza política en el norte del país. Los primeros resultados daban les daban ayer en torno al 30% de los votos, desbancando a la segunda posición al democristiano CD&V del primer ministro Yves Leterme que se tenía que contentar con cifras cercanas al 18%. Un vuelco electoral total que encumbra a los nacionalistas de Bart de Weber y abre un nuevo futuro político en Bélgica.
"Hay que reformar el estado y sanear las finanzas públicas. Como flamenco ese es nuestro objetivo y tiendo la mano a los francófonos. Nadie tiene interés en que el país se quede bloqueado. Hay que avanzar. Los flamencos han optado por el cambio y no les vamos a defraudar", prometió anoche De Weber en su triunfante discurso, rodeado de banderas de Flandes y gritos y signos de victoria de sus seguidores. "Es el día más contento de mi vida. Hace siete años nadie daba nada por nosotros y mira ahora", decía anoche un exultaste Geert Bourgoise, el primer diputado del N-VA que llegó a la cámara federal y actual ministro en el Gobierno de Flandes. Y es que jamás hasta ayer el partido nacionalista había obtenido un resultado ni de lejos similar. La mejor nota la logró su antecesor, el Volksunie, con un 19% de los sufragios y para eso hay que remontarse hasta 1971. Con el 85% de los votos escrutados el N-VA se mantenía anoche con 29 escaños en el parlamento federal gracias a más de 805.000 votos, por delante del medio millón de votos de los democristianos y sus 17 escaños, y los 25 que al filo de las diez de la noche tenía asignados el Partido Socialista francófono.
Y es que, el capitán del N-VA ha sabido capitalizar el descontento de la población flamenca con el actual gobierno de Leterme y con los liberales flamencos del Open VLD, causantes de la convocatoria anticipada de elecciones al abandonar la coalición de gobierno a finales de abril. Pese a los tres años que han estado en el gobierno estas dos formaciones han sido incapaces de solucionar una de las discrepancias políticas que más polémica generan entre flamencos y francófonos: la escisión de la circunscripción electoral de Bruselas-Hal-Vilvoorde y los derechos lingüísticos que allí imperan. Ayer, ambas formaciones se dejaron un buen porcentaje de votos, lo mismo que hicieron el ultraderechista Vlaams Belang y la Lista De Dedecker. El único partido que consiguió afianzar a su electoral y crecer fueron los socialistas del S.pa.
Lo mismo ocurrió al sur del país. En Valonia, el gran vencedor electoral fue el Partido Socialista que recibió el 35,5% de los votos, muy por delante de los liberales del Movimiento Reformador que como en el norte se hundieron. "Después de 20 años, los socialistas se convierten en la primera familia política de Bélgica. Esta noche el partido socialista se convierte en el primer partido de los francófonos", valoró su líder, Elio Di Rupo, en su primera aparición. Di Rupo prometió actuar con responsabilidad frente "a la señal fuerte de parte de la población flamenca" que "quiere que nuestro país evolucione sobre el plano institucional", admitió. También dijo que es Bart De Weber quien debe asumir la iniciativa de formar coalición de gobierno y que es el N-VA la formación que deberán convocar a los partidos políticos a la mesa de negociaciones.
Frente a la satisfacción de nacionalistas y socialistas, los grandes perdedores ayer fueron democristianos y liberales. "Hemos perdido terreno, lo tenemos que reconocer", admitía deportivamente la presidenta del CD&V, Marianne Thyssen. "Al N-VA le toca tomar la responsabilidad, la iniciativas, hacer propuestas. Pero si nos invitan a hablar para construir una solución estamos dispuestos a hablar", indicó. Mismo mensaje del primer ministro en funciones, Yves Leterme. "Tristeza por el fracaso pero hemos obtenido la confianza de los ciudadanos para ser útiles", decía. "Los partidos que han ganado tienen que tomar la iniciativa pero necesitamos una solución que estabilice el país", añadía el liberal francófono Didier Reynders. "Lo que hace falta es un nuevo comienzo para el país", decía el líder del Open VLD, Alexander de Croo.
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