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Un recorrido de menos a más con el baño de humildad inicial ha permitido a España formar parte de la laureada historia del fútbol mundial
eduardo oyarzabal - Lunes, 12 de Julio de 2010 - Actualizado a las 04:40h
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Los jugadores de la selección española hacen piña sobre Villa, en la celebración del gol del asturiano que clasificó a España para semifinales. (Foto: afp)
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LA historia de la experiencia en Sudáfrica comenzó como pocos o nadie podían esperar. Ni detractores ni seguidores de la selección española imaginaron una jornada como la vivida ante Suiza, en el estreno de corto en el Mundial de 2010. Allí, en el debut de la fase de grupos, los chicos del pausado Vicente del Bosque asomaron sus colores rojos al mundo, y no los de la camiseta, sino los de la tez. Rostros que reflejaban la vergüenza por una derrota que llegó como la primera gran sorpresa de la competición. 0-1, un alimento para una crítica que no terminó de engordar hasta la siguiente estación del tren mundialista, cuando el fútbol de lucidez retomó su cauce, la misma corriente que condujo hacia el título de la Eurocopa de 2008.
fase de grupos españa-suiza
La decepción para comenzar
El fiasco contra Suiza, fiasco porque David pudo con Goliat -si bien es cierto que los suizos firmaron pacto de no agresión con la puntería de España-, no hizo sino devolver a la tierra a los jugadores, aquejados estos por el lastre de las expectativas. España fue superior sobre el terreno de juego, pero Suiza supo jugar sus bazas en defensa y encontró un tesoro en el marcador gracias a un golpe de fortuna que fue el gol del triunfo. Llegaba una decepción para España que solamente podía ser remontada por el vestuario y ante Honduras, el primer partido decisivo. El primer gran examen.
fase de grupos españa-honduras
El despegue
La derrota inaugural fue un baño de humildad para España, que le vio las orejas al lobo y supo reaccionar a tiempo. La selección no perdió sus señas de identidad, el toque y la exquisitez, pero sí se preocupó de mirar más hacia la portería rival, tanto que el resultado pudo ser de escándalo. Así, Villa se destapó como goleador y endosó dos tantos a Honduras para que España despegara en el Mundial. Fue el particular Cabo Cañaveral de La Roja, el impulso para saltar alto.
fase de grupos chile-españa
Confirmar las expectativas
Frente a Chile se produjo la paradoja de que España podía verse eliminada o clasificarse como primera del Grupo H. Y fue precisamente en este encuentro cuando España más se alejó de su estilo. Por momentos, incluso se encomendó al contraataque frente a un equipo sumamente ordenado. Sólo un error del meta chileno Claudio Bravo permitió a Villa abrir la lata. Iniesta, mejor jugador del partido, puso el segundo para la selección española en el luminoso, pero Millar recortó las diferencias antes del descanso y hubo que sufrir en las postrimerías. Pero los chilenos, también clasificados con el 2-1, pasearon su conformismo.
octavos españa-portugal
Llorente, la mejor arma
Portugal, uno de los referentes de la competición, propuso un encuentro rácano. Los lusos se encomendaron a la ruda defensa, pero España, paradigma de la paciencia, picó piedra durante dos terceras partes del partido hasta que encontró mineral en el gol de Villa, el decisivo. Aquí Fernando Llorente fue determinante, pues jugó la última media hora y fue pieza fundamental a la hora de desbaratar a la zaga de Portugal, que encontró la desesperación en el jugador de Athletic. El artillero estiró la línea defensiva hasta cederla y permitió la aparición de los espacios que resultaron decisivos. Incluso intervino en la jugada del tanto de Villa bloqueando a la defensa.
cuartos paraguay-españa
A romper la maldición
La maldición de los cuartos de final se deshizo, no sin antes sudar la gota gorda. España marró un penalti con Xabi Alonso y Paraguay hizo lo propio con Cardozo. Pero aquí fue Casillas quien despejó las dudas que giraban en torno a su figura con una meritoria actuación. Eso sí, tuvo que volver a aparecer el letal Villa, que se colocó como máximo goleador del Mundial, para sellar el pase a las semifinales con un ajustado 0-1.
semifinal alemania-españa
Cautivando al mundo
Alemania, que venía de eliminar por 4-0 a Argentina, se postulaba gracias a su trayectoria como la gran candidata al título. No obstante, España enamoró desplegando el mejor partido del Mundial contra el mayor rival encontrado hasta el momento. Sin embargo, implicados en la elaboración, tuvo que llegar Tiburón Puyol para decantar la balanza. España alcanzaba de este modo su primera final mundialista. Y partía como favorita a su cita.
final holanda-españa
Romper con la historia
Como en una película con un guión que deja mucho que desear, el final fue el que la mayoría auguró a priori, antes de echar a rodar el balón. El favorito cumplió con las expectativas. España impuso su posesión de la pelota y Holanda, al igual que la mayoría de los rivales que ha encontrado España en su trayectoria hacia la final, retrasó a todo su equipo para salir a la contra. Es decir, a esperar acontecimientos. Los hombres de Del Bosque, por contraposición, asumieron la iniciativa y fabricaron con criterio, el que permite la tensión de una final. Mantuvieron el pulso y nunca mandaron el balón el largo contradiciendo sus bases. Siempre asistió la fe. De este modo, acumularon mayores méritos que los jugadores tulipanes. Y el fútbol, que no comprende de justicia, atendió ayer a la llamada de la selección estatal. Es más, se fijó en Iniesta, uno de los futbolistas que menos enemigos tiene en su trabajo. Si es que los tiene. Así, España cerró con el mayor de los éxitos el ciclo de dos años de trabajo tras el título de la Eurocopa, lo que le sirve para igualar a la Alemania de 1972 y 1974 y dejar una huella imborrable en los anales del fútbol.
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