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José Luis Rodríguez Zapatero escuchó hoy cómo el líder de la oposición, Mariano Rajoy, le exigió por primera vez personalmente que convoque elecciones anticipadas como fórmula para sacar al Estado de su grave crisis económica. Su respuesta fue igual de dura: retó al presidente del Partido Popular (PP) a presentar una moción de censura con un programa que no tiene, dijo.
Sara Bárdenas DPA - Miércoles, 14 de Julio de 2010 - Actualizado a las 16:46h
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Los diputados asistentes a la sesión de tarde del debate del estado de la nación aplauden la intervención del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. (Efe)
Fue en el debate sobre el estado de la nación, la cita parlamentaria más importante del año en la que se pasa revista a la situación del país y que en esta ocasión Zapatero afronta desde hoy y hasta mañana en la soledad en la que han dejado a su Partido Socialista (PSOE) el resto de las fuerzas parlamentarias, tras la aprobación de controvertidas medidas como el drástico plan de ajuste para reducir el déficit público y la reforma del mercado laboral.
"Voy a seguir mi camino me cueste lo que me cueste", se encaró Zapatero con Rajoy en un enfrentamiento muy duro entre ambos. Si quiere elecciones anticipadas, le dijo al líder conservador, tiene en la moción de censura un "instrumento" que le permitiría ser "coherente". Pero para ello "hay que tener un programa y venir aquí a defenderlo".
La crisis económica centró, como no podía ser de otra manera, el cara a cara entre el presidente del gobierno y el líder de la oposición. Rajoy acusó a Zapatero de gobernar "de engaño en engaño" y haber sembrado la desconfianza que hace semanas alborotó a los mercados. "No está en cuestión la solvencia de España, sino la de su administrador. El que encarna la desconfianza es usted, señor presidente del gobierno, porque ha negado la realidad, ha rechazado las recomendaciones, se ha dejado caer alegremente por el tobogán de la deuda", le dijo.
"Su tiempo, señor presidente del gobierno, se ha agotado y lo sabe", dijo Rajoy. "El mejor servicio que puede hacer a este país para cortar este calvario es disolver el Parlamento y convocar elecciones". "Al menos hasta que lleguen las elecciones le seguimos esperando en este lado de la lucha contra la crisis", le espetó Zapatero. "Haga algo útil, por una vez". Y parafraseando a J.F. Kennedy acusó a Rajoy de querer aprovechar electoralmente la situación económica: "Usted no se ha preguntado qué podría hacer contra la crisis, sino qué podría hacer la crisis por usted".
Por la mañana, nada más comenzar su discurso a la cámara, Zapatero reconoció la delicada situación económica, que cerró 2009 con un déficit público del 11,2 por ciento y registró una tasa de desempleo superior al 20 por ciento en el primer trimestre. "Ha sido éste un año duro, un año muy difícil", corroboró, y a partir de ahí defendió a capa y espada los pasos dados por su Ejecutivo en los últimos meses. No ha habido bandazos, dijo, sino que se han tenido que ir tomando medidas marcadas por el desarrollo de la crisis. Y pese a saberse solo, pidió apoyo a la cámara para llevar adelante las reformas y sacar a España de la grave situación en la que se encuentra.
"Ahora es el momento de culminar con decisión todas las reformas estructurales que hemos puesto en marcha y sentar las bases de un crecimiento sostenible para las próximas décadas", manifestó Zapatero en un discurso en el que esta vez no hubo anuncios, ni de nuevos recortes, como algunos temían, ni de medidas impactantes. "Tenemos que lograr un crecimiento más sólido, hay que hacerlo sin incrementar el gasto público, y para hacerlo así hay que aplicar las reformas que hemos aprobado", defendió Zapatero su gestión de la crisis, que desde el resto de la izquierda parlamentaria ha sido valorada como un giro a la derecha.
Esa gestión ha hecho también caer en picado su popularidad en los últimos meses y ha colocado al PP de Rajoy por encima de los socialistas en las encuestas de intención de voto, si bien la valoración que los ciudadanos hacen del líder conservador no es alta. Y Zapatero la utilizó para contraatacar: "La confianza se expresa en las urnas. Sé perfectamente que yo he perdido confianza en los últimos dos años, pero ni que usted estuviera para echar cohetes, según las encuestas", dijo a Rajoy.
Tampoco obtuvo el presidente del gobierno buenas palabras por parte de los nacionalistas catalanes, que en el pasado permitieron al Ejecutivo sacar adelante iniciativas en el Congreso de los Diputados. Tras la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña, que recorta en 14 artículos la norma básica que rige la región del noreste español, el portavoz de Convergéncia i Unió (CiU), Josep Antonio Durán i Lleida, advirtió de que está creciendo el independentismo.
"Hoy, en Cataluña, hay indignación", dijo Duran i Lleida, que reprochó a Zapatero "poco entusiasmo y compromiso" con el Estatuto. Si las cosas continúan así, advirtió el nacionalista, en Cataluña se irá extendiendo cada vez más la idea de la independencia como "la única solución". "Va subiendo el grado de adopción de la independencia como posición política respecto a España", dijo. "No esperen de CiU lo mismo que en el pasado". Y dejó clara su desaprobación de la gestión de Zapatero en lo relativo a la crisis económica. "Mi balance sería de moción de censura, pero no significa que apoyaríamos una presentada por el partido mayoritario de la oposición", dijo.
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