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Indautxu es la zona de Bilbao donde más locales se han abierto o se están rehabilitando en los últimos meses
Los hosteleros reconocen haber aumentado la caja un 20% desde la apertura del nuevo edificio
OLGA SÁEZ - Lunes, 19 de Julio de 2010 - Actualizado a las 08:21h
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AlhóndigaBilbao (Foto: Juan Lazkano)
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BILBAO. El efecto AlhóndigaBilbao ha supuesto un revulsivo para la zona, que después de años en obras había perdido vida. Atrapados por el tirón del majestuoso proyecto de Philippe Starck, el auge del viejo almacén de vinos ha logrado ensombrecer los efectos de la crisis y ha resurgido nuevamente la zona. “El entorno de la Alhóndiga es el lugar donde más locales se han puesto en marcha en los últimos meses”, revela Jorge Aio, presidente de la Asociación de Comerciantes BilbaoCentro. La directora de Bilbao Turismo añade, por su parte, que “los hosteleros de la zona han confesado que han aumentado sus cajas un 20%”.
La Alhóndiga ha reflotado todo el entorno de Indautxu. Es un claro ejemplo de cómo se pueden aprovechar las sinergias. La apuesta por el antiguo almacén de vinos ya empieza a dar sus resultados, incluso antes de lo que sus propios defensores lo esperasen. Han sido años en los que las obras habían perjudicado la vida social en la esta zona. La crisis tampoco había pasado de largo por el centro de la villa y como consecuencia en el entorno del edificio no había apenas actividad.
Nadie pensaba que el nuevo edificio y la proyección que como centro de ocio y cultura va a tener podría sacar a muchos locales del letargo y sirviera para regenerar la zona, pero así ha sido. Meses antes de que se hubiera inaugurado el nuevo edificio, el cambio de tendencia ya se había producido. Han aumentado las actividades y en estos momentos es la zona donde más locales se encuentran en marcha.
“En pocos meses, es la zona donde más locales se han abierto o se han rehabilitado, dinamizando el entorno”
Lo dicen expertos inmobiliarios, comerciantes y responsables del turismo en la ciudad. En Particular de Indautxu, por poner un ejemplo, sólo queda un local por alquilar. En Gordoniz se han abierto varios y otros se han restaurado. La trasera de la Alhóndiga, en Fernández del Campo, se ha convertido en una apetecible calle peatonal, y Egaña ha ganado vida.
Jorge Aio explica que Indautxu es un área comercial de gran concentración, suma 1.800 locales, que la hacen “muy atractiva”. Es precisamente ese gran número lo que posibilita la rotación de los locales de la zona. “No significa que no se cierren comercios, sino que el mercado los asume y se inauguran negocios alternativos”, dice Aio. Y hay muchas “zonas de oportunidad”, como la calle Indautxu, los alrededores de la Alhóndiga, o la calle Iparraguirre, que unen el antiguo almacén de vino y el Museo Guggenheim. El nuevo edificio, concebido para ser un lugar de tránsito entre calles, ya cumple los objetivos filosóficos que inspiraron a su autor. Se calcula que los polideportivos de Bilbao tienen una asistencia de medio millón de personas al año. En el caso de la Alhóndiga, a estos usuarios se sumará también los clientes de los cines y de los restaurantes con lo que el flujo de la zona va a crecer.
“Se rompe el mito de que en el centro no abren los locales los fines de semana; ahora aquí ya hay vida”
TRÁNSITOS DE CIUDAD Pero no sólo eso la Alhóndiga va a generar un cambio en los tránsitos de la ciudad, algo que los responsables ya tienen en cuenta a la hora de planificar el futuro. “Será el eje que acercará a los turistas desde Abandoibarra a Indautxu”, intuye el director gerente de los comerciantes del centro de Bilbao.
Si antes lo turistas tendían a desplazarse del Museo Guggenheim al Casco Viejo, en estos momentos, y debido a la influencia de la Alhóndiga, se establece un triángulo que unirá, a través de la calle Iparraguirre, el Museo Guggenheim con la Alhóndiga y con el Casco Viejo. Aio opina que hay que estar atento a estos nuevos flujos y adelantarse a los acontecimientos. Se refiere a que hay que estudiar qué comercios son necesarios o cuáles están saturados. “Sabemos, por ejemplo, que en jugueterías o en nuevas tecnologías estamos flojos”, señala Aio.
El Ayuntamiento se plantea ahora el reto de realizar un plan estratégico de comercio en la ciudad. “Tenemos que adelantarnos al futuro”. Jorge Aio cree que por ejemplo, en Abandoibarra, habrá que ver las necesidades de comercio que hay en Bilbao antes de que las empresas privadas se asienten, “así podremos compensar las carencias que haya en un distrito con otro”.
No sólo eso, en un futuro próximo, el Tren de Alta Velocidad va a cambiar los usos y costumbres de los consumidores. El comerciante tendrá que pensar a quién va a vender y qué y para ello habrá que diseñar una estrategia. “Bilbao es la capital comercial más importante de todo el norte y puede serlo también en el eje atlántico, en ello tenemos que trabajar”, adelanta Jorge Aio.
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