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Kaiku revalida su título de campeón de Euskadi con una superioridad aplastante sobre sus rivales
aner gondra - Jueves, 29 de Julio de 2010 - Actualizado a las 04:40h
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Kaiku no falló con los pronósticos que auguraban que revalidaría su título de campeón de Euskadi de remo. (FOTO: ZIGOR ALKORTA )
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bilbao. "¡Ese bote sí que anda!". El grito se escuchó ayer junto a la rampa del puerto de Zierbena. Salió disparado, camuflado entre la multitud, pero se puede apostar a que nació en una garganta verdinegra, en una de esos centenares que ayer invadieron la sede del Campeonato de Euskadi de traineras. La exclamación, más de júbilo que de sorpresa, sonó al paso de la Bizkaitarra a hombros de los remeros que acaban de ganar la regata con una superioridad aplastante. Insultante. Soberbia. Si los sestaoarras demostraron ser los más rápidos en el agua, tampoco eran lentos ayer en tierra. La embarcación se abría paso entre la multitud con buen ritmo, con el que marcaba un José Luis Korta radiante al frente. Con una sonrisa de oreja a oreja, abría la comitiva con un destornillador en la mano, mostrando a sus pupilos el camino para llegar al control de pesaje.
La herramienta no bailaba en su mano amenazante, estaba ahí para cumplir con su función: desatornillar. Korta y sus chicos acondicionaron la embarcación para el ritual del pesaje. Pero en ese momento la tripulación no sólo quitaba los complementos del bote. En silencio, desatornillaban de su espalda el peso y la presión que habían tenido hasta entonces. No es fácil ser el mejor, no es sencillo jugarte tu prestigio a una sola carta. Kaiku lleva semanas conviviendo con las críticas por su pasotismo en la Liga San Miguel. Su particular manera de mostrar su disconformidad con un reglamento que le perjudica, le obliga a dar la talla en otras regatas en las que se está mostrando intratable. Un fallo, un objetivo incumplido, un síntoma de humanidad, le puede dejar en evidencia. Pero ayer no era ese día. La tripulación de gala de Kaiku volvió a demostrar que no tiene rival. Firmaron su undécima victoria en once regatas disputas. Lo han ganado todo desde que José Luis Korta los sentó juntos para disputar una regata en Mutriku. Sólo saben ganar. Ayer demostraron que siguen atornillados al éxito.
La regata comenzó con una primera tanda en la que estaba enjaulado uno de los aspirantes. Orio se plantó en Zierbena con una tripulación que se parecía mucho a la que rema con alegría en la Liga, por lo que Josean Olaskoaga dejaba claro que estaba dispuesto a apurar sus opciones de ser campeones de Euskadi.
La Mirotza empezó muy fuerte, distanciándose pronto de las embarcaciones de Zumaia, Zierbena e Isuntza. El salto cualitativo entre los amarillos y sus compañeros de tanda era evidente, por lo que más le valía a la embarcación oriotarra poner pies en polvorosa y marcarse su propio ritmo sin tener como referencia a sus vecinos de calle. En la primera ciaboga ya aventajaba a Zumaia en seis segundos y, poco a poco, consiguió ampliar sustancialmente la ventaja.
A su espalda se pudo ver un bonito duelo entre dos embarcaciones que viven dos realidades diametralmente opuestas en sus competiciones ligueras. Zumaia, penúltimo en la ACT, y Zierbena, cuarto en la ARC 1, firmaban a su paso por las diferentes ciabogas tiempos muy parejos que apenas se separaban por uno o dos segundos. El duelo lo ganó finalmente Zumaia por poco más de un segundo de margen, pero el frenético sprint casi hace que la embarcación guipuzcoana termine rozando los bloques de cemento del puerto de Zierbena. Isuntza, que sólo piensa en sus compromisos de la Liga, en la que aspira a colarse en el play-off por el ascenso, terminó a 51 segundos del tiempo marcado por Orio. El registro de la Mirotza era una referencia a tomar en cuenta en la segunda tanda, pero el no tener un aspirante al título en su manga como referencia pudo perjudicar ayer a los guipuzcoanos.
En la tanda de honor se citaban las tripulaciones de Kaiku y Urdaibai, las favoritas. Korta apostaba por los trece que vienen ganando campeonato tras campeonato, mientras que José Manuel Francisco apenas hacía un cambio en la tripulación que se quedó a diez segundos de ganar el Campeonato de Bizkaia.
La Bizkaitarra empezó como un cohete. En la primera ciaboga ya aventajaba en cinco segundos a la Bou Bizkaia, que clavaba el tiempo de Orio, y no aflojó la intensidad de su palada en ningún momento. El tercer largo de los sestaoarras fue para enmarcar. La diferencia de cinco o seis segundos con la que había jugado hasta entonces se disparó hasta los doce en la última ciaboga. Sin motivos por los que exprimirse, Zurinaga jugó a conservar fuerzas y dosificó la ventaja. No le hizo mucha falta, puesto que Urdaibai se complicó la existencia invadiendo la calle de Hondarribia. El patrón bermeotarra buscaba la calle cero, pero lo hizo precipitadamente, llegando a tocar sus remos con los de Hondarribia. La embarcación de Bermeo no atendió a las indicaciones de los jueces, que le exigían irse hacia babor, y fue sancionada. Finalmente, Urdaibai fue relegado a la última posición de la regata, a pesar de haber sido el segundo mejor crono. La sanción deja a Urdaibai fuera del Campeonato de España, otro de sus objetivos. El título estatal está ahora en el punto de mira de Kaiku. Allí se las verá, entre otros, con Castro y Tirán, los nuevos campeones de Cantabria y Galicia.
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