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Gorbeialdea se convierte en verano en uno de los lugares preferidos por los extranjeros para descansar
JANIRE JOBAJURIA - Lunes, 2 de Agosto de 2010 - Actualizado a las 09:17h
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La recepción del hotel Etxegana ya avisa de lo que se va a encontrar el turista en el interior. (FOTOS: J. JOBAJURIA)
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LOS hay que llegan desde Francia, Inglaterra, Italia o Alemania pero el hotel Etxegana de Zeanuri también da cobijo estos días a turistas que llegan desde Hong Kong, Yemen, Alaska o Quebec. Llegan desde todos los rincones del mundo buscando un lugar apartado del calor y del ruido pero que, a su vez, no esté alejado de las maravillas vizcaínas que tantas ganas tienen de ver: El Guggenheim, el Puente Colgante, Urdaibai o las playas de Laida y Laga. Con una cuarentena de establecimientos hosteleros en los que disfrutar de unos días de descanso, el efecto Arratia se empieza a notar, sobre todo, desde que los establecimientos del valle han introducido las nuevas tecnologías en su quehacer diario.
“Hemos tenido hasta una clienta de Seattle (EE.UU.) que regenta una agencia de viajes y no le gusta recomendar hoteles sin conocerlos primero”, asegura Luis, gerente de este selecto establecimiento de carácter rural pero con todas las comodidades imaginables.
Este hotel, como muchos otros rincones de Arratia, ha sabido hacer frente a la crisis y a la bajada del llamado turismo nacional entrando a formar parte de importantes plataformas vacacionales de nivel internacional que, desde sus revistas o páginas web, recomiendan, sin lugar a dudas, esta casita tradicional perdida en el barrio de Ipiñaburu para descansar en silencio. “Hemos podido suplir la falta de turistas del Estado con visitantes extranjeros que vienen buscando lo que no encuentran en un hotel cinco estrellas”, explica Luis quien, a pesar de lo que pueda parecer, asegura que estos visitantes “no son nada especialitos. Son muy majos. Aunque suelen tener un alto poder adquisitivo, no piden cosas raras”, desmitifica el gerente.
“Las mejores tiendas de campaña son de turistas holandeses de más de sesenta años”
La mayoría, además, repite la experiencia. “Este año una tercera parte de los ocupantes del hotel son repetidores. Como muestra de que se van contentos tenemos nuestra biblioteca: está formada exclusivamente por libros que nos han ido mandando visitantes de todas las partes del mundo”, informa.
Este aumento del turista internacional también está salvando las vacaciones a los dueños de la casa rural Hamalau, ubicada a escasos metros del Etxegana. “En verano la gente de aquí se va fuera a tomar el sol, pero no importa porque ellos se van pero llegan otros. Nos vienen hasta israelíes”, asegura Gabriel mientras arregla el hermoso jardín que rodea la casa. Según cuenta, el haber introducido las nuevas tecnologías en la búsqueda de clientes ha hecho renacer el negocio. Así, más de la mitad de los turistas que reciben han encontrado este establecimiento a través de internet.
“Suplimos la escasez del turismo nacional formando parte de grupos internacionales”
“Antes de irme a la cama reviso el correo y siempre tengo entre tres y cuatro consultas”, apunta. De esta forma están sobrellevando la crisis. Y no sólo eso, la están superando con nota. Tanto es así que el año pasado tuvieron hasta un 20% más de ocupación que el ejercicio anterior. “Este año no llegaremos a tanto, pero con mantenernos a niveles de antes de la crisis, que esperarlos superarlos aunque sea en un 5%, ya es todo un éxito en estos tiempo”, señala.
Al contrario que los que acuden al Etxegana, los extranjeros que recalan en Hamalau buscan la ventaja económica que les ofrece el poder disfrutar de una cocina. “Aunque la comida la hagan fuera, el desayuno y la cena los hacen en casa”, asegura Gabriel.
Precisamente, la economía, unida a la pasión por la naturaleza, es lo que lleva a muchos otros turistas a elegir el camping Zubi Zabala de Zeanuri, en el alto de Barazar. Según cuenta su gerente, Julen, el año pasado tuvieron un 15% más de ocupación, una subida en parte protagonizada por los guiris, la mayor parte llegados desde Francia y Holanda. Hasta el camping se acercan muchas parejitas y gente joven pero también mayores de sesenta años “sobre todo de Holanda”. “Son muy animados y llegan con las mejores tiendas de campaña que yo haya visto. Ahora mismo hay aquí una que parece un búnker”, detalla Julen. Como el resto de establecimientos encuestados, en éste también se mueven gracias a internet. “Desde hace dos años funcionamos con páginaweb. Para el año que viene estamos pensando en mejorarla porque está visto que es la mejor herramienta”, confiesa.
En este periplo contarán con la ayuda de la oficina de Turismo del valle, en Dima. Desde allí, sus trabajadores tratan de que este punto se convierta en un centro de gestión de todo el turismo del valle. Para ello, trabajan con los establecimientos y demás agentes turísticos de la comarca. Siempre sin olvidar al visitante que acude a preguntar sobre todo “por rutas y formas de pasar un gran día”, señala Joar, desde el otro lado del mostrador.
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