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Getxo Aquarium refuerza su exposición de escualos con la incorporación de ejemplares de Pacífico
Diego Artola - Lunes, 23 de Agosto de 2010 - Actualizado a las 09:45h
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Los alitanes despiertan una gran admiración entre los visitantes. ( Fotos: Getxo Aquarium)
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Getxo. A 30.000 kilómetros de distancia dos especies de tiburones de pequeño tamaño deambulan ajenos a su extraordinaria semejanza. Ambos merodean ocultos entre las rocas con actitud cautelosa en contraste de la imponente figura de sus parientes mayores que provocan pavor con su simple presencia.
< Getxo Aquarium ha reunido a estas dos almas gemelas de los océanos, alitanes y bambús, diferenciados por una piel de motas y rayas. Los bambús, originarios del océano Pacífico, son los últimos ejemplares en incorporarse al microcosmos de Getxo, que sintetiza a lo largo de 27 acuarios los hábitats marinos del planeta. Este escualo supone el reverso del alitán, especie autóctona del Cantábrico que desde hace tres años constituye uno de los referentes del acuario.
"Tienen una similitud increíble a pesar de vivir en condiciones muy diferentes en aguas cálidas y de diferente luminosidad", destaca Javier Sainz, director del centro. De hecho, recalca que el parecido es tal que ambas especies podrían llegar a confundirse.
"Las diferencias son muy pequeñas. Si no estás familiarizado puedes no distinguirlos". Por este motivo, su exposición supone un reto para un centro empeñado en desvelar la infinita riqueza del océano. "Nuestro objetivo es mostrar la biodiversidad marina y ponemos en evidencia un parecido sorprendente", señala Sainz.
El acuario introdujo el pasado sábado tres ejemplares en uno de sus acuarios de menor tamaño para acompañar a un cuarto que se expone desde hace un mes. El cuarteto se muestra esquivo y se desliza en cuanto puede entre las rocas, lo más lejos posible de la vista humana. Cuestiones de la edad -hace escasas semanas todavía eran embrionarios- y de sus hábitos nocturnos.
Los bambús getxotarras se mueven nerviosos y su tamaño reducido a unos pocos centímetros invita a la ternura. El grupo ha recalado en Bizkaia procedente del acuario de Gijón, donde han sido reproducidos. "Es el resultado de un protocolo de intercambio. El propósito es no depender del medio natural para poder ser autosuficientes", señala el director.
Antes de mostrarse a los ojos del público, los ejemplares han sido sometidos a un exhaustivo proceso de control tras un periodo de cuarentena en las dependencias internas. Los biólogos del centro certificaron el buen estado de salud de los animales a través de síntomas como sus movimientos y un chequeo preventivo de parásitos. "El traslado puede provocar estrés", asume.
Los bambús, todavía unas crías, están lejos del tamaño máximo que alcanzarán en etapa adulta dentro de unos años con poco más de un metro. Por este motivo, su imagen nunca será tan inquietante como la de los grandes escualos.
De hecho, es inofensivo para el ser humano porque su dieta se reduce a invertebrados en sus etapas más tempranas. Ya de adultos, su estampa es temida, especialmente por el marisco. Más allá de la nutrición, los bambús cuentan con otras características apreciadas por los acuarios: su carácter pacífico compatible con la compañía de otras especies y su fácil reproducción. No obstante, su hábitat natural en libertad se sitúa entre los arrecifes entre Australia y Japón.
En cualquier caso, sus hábitos alimenticios no se diferencian a los de su hermano gemelo, que repite en funciones de aspiradora succionando el fondo marino en busca de especies. La presencia de los alitanes, un ejemplar autóctono del Cantábrico, responde al deseo del acuario de demostrar la presencia de escualos en nuestras aguas. "A excepción de las especies más grandes como los blancos, los hay de todos los tamaños. Eso lo han comprobado hasta los pescadores de palangre", destaca Sainz. A pesar de la mala prensa de los tiburones, que parecen encarnar la muerte, el Cantábrico es una zona de paso de ejemplares de varios metros de longitud sin que se produzcan ataques a humanos.
Los propios alitanes del acuario deambulan de manera pacífica alejados del estereotipo agresivo. De hecho, apenas comparten algunas características de sus parientes mayores, como su fría mirada o el enigmático porte.
SINGULARIDAD
Motas de leopardo
Los alitanes estrenan faceta adulta 3 años después de nacer en las propias instalaciones getxotarras. Actualmente, superan los 60 centímetros de longitud, todavía lejos de los 160 que alcanzarán en plenitud. Sin embargo, se hacen notar por su porte elegante y su singularidad tan diferente al del tiburón convencional.
Sus llamativas motas trasladan al observador reminiscencias de la selva propias de un animal de tierra tan diferente como el leopardo. Asimismo, su estrechez facilita la comparación con las serpientes. Por su parte, los bambús presentan rayas oscuras que les concede un toque original acebrado.
Al margen de su atractiva presencia, los alitanes ofrecen a los visitantes un componente emocional. Durante meses los asiduos pudieron presenciar su desarrollo en un programa de gestación expuesto al público. "Han creado un sentimiento. La gente pregunta por ellos y los niños los admiran", confirma el director.
Con todo, los tres son algunos de los peces más grandes del centro, dado que sus dimensiones no les permite incorporar las especies más descomunales, aquellas que ejercen de gancho de los grandes acuarios.
En este caso, Getxo también refuerza su carácter de acuario de autor que prima el detalle frente a la tentación del espectáculo con una riqueza natural de 3.000 organismos de flora y fauna pertenecientes a 210 especies.
"No instrumentalizamos a los animales porque nos especializamos en los fondos marinos", defiende el director. De hecho, promueve el diseño basado en un enfoque divulgativo. "Todos las especies se pueden observar", destaca el responsable.
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