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Tiene aire de cazafantasmas, pero, más que atrapar espíritus, captura cantos populares para preservarlos del olvido. Raphaël Parejo-Coudert ha grabado a txikiteros, barrenadores y hasta a una mujer de 103 años. "No se acordaba de cosas recientes, pero me cantó canciones de su infancia"
Arantza Rodríguez - Lunes, 23 de Agosto de 2010 - Actualizado a las 04:40h
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Pertrechado con su equipo, Raphaël Parejo-Coudert grabó el pasado lunes a las cuadrillas en la bajada popular de las fiestas de San Roque de Portugalete. (José Mari Martínez)
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Bilbao. Desenfundado su peludo micrófono, que a una cuadrilla vacilona se le antoja "un hurón", este etnomusicólogo francés se dispone a captar la sintonía de la bajada popular de Portugalete, repique de las albarcas de los dantzaris contra el asfalto incluido. Unos críos le preguntan que si es de la tele. No saben ni que hay una bajada popular. "El peligro son ellos, porque no lo asumen como propio", advierte.
Tras investigar durante años la música popular de los Andes, ahora se ocupa de la vasca.
Mi aita, que era de Santurtzi y estaba enfermo, me dijo: ¿Por qué no te ocupas de los indígenas vascos? Y volví. Después de 17 años sin venir, todo me pareció extraño, como si fuera realmente un pueblo indígena. Antes no me daba cuenta.
¿Qué le sorprendió tanto?
El sistema de cuadrillas, que no existe en otras partes. En España hay cuadrillas también, pero las del País Vasco tienen la especificidad de que son núcleos fuertes y duran desde la niñez hasta la muerte casi.
Ha grabado a cuadrillas de txikiteros cantando. ¿Destacaría alguna?
Los cañeros de Zorroza, que llegaron a integrar a una chica, cantan muy bien. Tienen un repertorio de canciones de la ría, habaneras, bilbainadas y también canciones en euskera de antes de Franco.
Hace tiempo que se viene diciendo que los txikiteros están en peligro de extinción.
Hay dos peligros. El primero es que se institucionalicen, porque ahora hay una asociación de txikiteros, hacen el día del txikitero y ya se va encauzando todo un poco. El otro es el cambio de generación, con los médicos que dicen que no hay que beber, los problemas de salud que puede haber y el cambio del modo de vida.
¿Y las bilbainadas están a salvo?
También hay peligro de que se pierdan, aunque hay jóvenes que las cantan durante las fiestas. Además de las cuadrillas, el otro foco de resistencia son los txokos, donde también se conservan.
¿Hay más tradiciones culturales del País Vasco en riesgo?
Las danzas. La kaxarranka de Lekeitio corre peligro porque quieren hacer una cosa demasiado folclórica y turística. De hecho, ya contratan a un bailarín profesional. También habría que proteger las danzas rituales que se hacen en el paso de la juventud a la edad adulta en Garai y las danzas de los arcos en las Encartaciones.
Aboga por defender el patrimonio inmaterial. Música y danzas aparte, ¿a qué otros bienes se refiere?
A todo lo que sabe la gente y se va perdiendo, como las artes de pesca tradicionales o el modo de contar que tenían los vascos cuando calculaban los pesos en los molinos.
¿Cuál es el sonido más bello que ha captado en Euskadi?
El que más me conmovió fue el de la alboka de Eugenio Etxebarria, el último albokari de los antiguos. A nivel de calidad de sonido, la mejor grabación fue la que hice de la txalaparta en las cuevas de Baltzola, en Bizkaia. Fue premiada en Francia y me preguntaron los ingenieros de sonido que en qué estudio había grabado y con qué reverberación.
Y cuando dijo que era una cueva...
No se lo creían.
¿Hay alguna letra que le haya llamado especialmente la atención?
Bringas, que compone a partir de anécdotas, me cantó una canción sobre un personaje que trabajaba en la minería y se llamaba Eutiquio Ortega. No sabía leer ni escribir, así que para calcular la distancia para poner la dinamita tiraba su cigarro. Era un peligro. La canción es mitad en euskera y mitad en castellano, como solía hablar la gente, porque mucha gente venía de fuera.
Habrá canciones que durante el franquismo hayan permanecido en la clandestinidad.
Yo rescaté en Argentina canciones vascas que se habían perdido aquí y que se conservaron por los exiliados.
¿Recuerda el canto más curioso que ha rescatado para la posteridad?
Un canto de un antiguo barrenador en Karrantza. Es un canto de trabajo, se oye el golpe del barreno. Es fenomenal porque ha desaparecido en todo Euskadi. Me habían dicho que el barrenador había muerto, pero estaba vivo, lo encontré y me la cantó, así que está filmado.
¿Quién es la persona más anciana a la que ha grabado cantando?
Se llamaba Justa Lekana, tenía 103 años y era de las Encartaciones. No se acordaba de cosas recientes, pero me cantó canciones de su infancia.
La familia igual ni las había oído.
No, a veces lo descubren a raíz de nuestro trabajo y pueden darse cuenta de lo que tienen.
Si no llega a ser por sus grabaciones, habrían caído en el olvido. ¿Urge ponerse manos a la obra?
Lamentablemente me di cuenta cuando llegué aquí de que ya era un poco tarde. De las personas que entrevistamos en un trabajo que hicimos en la zona minera, diez ya han fallecido. Unos años más y los informantes ya no están.
¿Por qué no se actúa con celeridad? ¿Falta sensibilidad institucional?
Aquí se subvenciona una investigación si parece bien, pero se tendría que lanzar un plan de rescate de emergencia involucrando a varias personas. Con voluntarismo durante dos años se recopila todo lo que hay y se termina. No sólo música, porque la gente que te canta te habla también de cómo vivía.
A usted le faltan manos y tiempo.
Por supuesto. El mejor sistema para andar rápido sería formar a personas que ya llevan años recopilando y a las que les faltan conocimientos para que su trabajo sea científico. Además, la Universidad del País Vasco debería impartir formación de etnomusicología, porque no hay.
¿Las nanas o canciones de juegos infantiles están a buen recaudo?
En Bizkaia hay algunas cosas, pero pocas, pequeños fascículos, no ha sido sistematizado. Insisto en esto porque es la diferencia entre el trabajo científico y el trabajo de recopilación de un aficionado.
¿Ha enmudecido alguien alguna vez intimidado por su micrófono?
Hay una cuadrilla en Berango que se me resiste. Me cantan sólo cuando no tengo la grabadora. Les da vergüenza, pero cantan muy bien.
¿Qué hace en esos casos?
Apunto dos o tres notas, que me permiten memorizar todo.
¿Cuál es su "espinita", qué le gustaría grabar y aún no ha podido?
El idioma silbado de los montes de Triano. Es un sistema de silbidos para comunicarse que existía aquí y ha desaparecido. Hay todavía algunas personas que lo saben y me gustaría realmente ver lo que hay.
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