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El Ararteko, Iñigo Lamarka, ha dicho hoy que las administraciones deben "reflexionar a fondo" para "ampliar" los servicios sociales dirigidos a los mayores en Euskadi, donde existe una de las esperanzas de vida más elevadas del mundo y se calcula que una de cada cinco personas tiene más de 65 años.
EFE - Lunes, 23 de Agosto de 2010 - Actualizado a las 17:04h
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El Ararteko, Iñigo Lamarca, junto al director de los Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco, José Luis De la Cuesta (EFE)
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DONOSTIA. Lamarka ha inaugurado esta mañana en Donostia un Curso de Verano de la UPV-EHU dedicado a las personas mayores, en el que ha puesto de relieve la "auténtica revolución" que experimentará la "estructura poblacional" ante el progresivo envejecimiento de la ciudadanía.
El Defensor del Pueblo Vasco ha comentado que la esperanza de vida en Euskadi, que se sitúa en 77 años para los hombres y en 84 para las mujeres, es una de las más elevadas del mundo, por detrás de Japón, y se esperan que aumente en los próximos años.
De esta manera, se prevé que en 2020 cerca de un 25% de la población tenga más de 65 años en la CAV, donde el índice de natalidad continuará previsiblemente en descenso.
Esto supondrá un "enorme desafío", que obliga a las administraciones a hacer una "reflexión a fondo" sobre los recursos necesarios para "garantizar la sostenibilidad" del actual modelo social, pero también para "mejorarlo y ampliarlo" lo que, a juicio de Lamarka, "es posible" como ha quedado demostrado en otros países.
Ha insistido en que éste es "uno de los retos más importantes del actual modelo social en Euskadi", que tendrá que "reinventarse" para hacer frente a los enormes cambios que se vaticinan.
El ejercicio de derechos fundamentales, como el derecho a la dignidad o la igualdad de oportunidades, la garantía de unos ingresos mínimos o los maltratos físicos y psicológicos son algunos de los asuntos que preocupan a la institución del Ararteko, que prepara además un informe extraordinario sobre las carencias detectadas en la aplicación de la Ley de Dependencia.
Potenciar recursos asistenciales para que cubran las necesidades actuales, reforzar la ayuda domiciliaria, difundir los derechos de los mayores o mejorar los servicios sociales de base son otras de las reivindicaciones de Lamarka, quien ha valorado el gran esfuerzo realizado en este ámbito por las diputaciones vascas.
Los cuidadores de las personas dependientes también centran la atención del Ararteko, que aboga por poner a su disposición una oferta mayor de centros de día y de cursos de formación.
"Dar voz a lo mayores" en esta "democracia participativa", en la que supondrán, en pocos años, "el 25% de la población" vasca debe ser uno de los objetivos a perseguir por este modelo social en el que aún queda, según Lamarka, "camino por recorrer".
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