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La tristeza, la irritabilidad o el insomnio acompañarán mañana la vuelta al tajo de miles de vascos. "La depresión postvacacional no tiene entidad clínica", asegura la Sociedad Española de Psiquiatría
N. Lauzirika - Martes, 31 de Agosto de 2010 - Actualizado a las 04:39h
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Empleados en su puesto de trabajo. (D.N.)
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Bilbao. El recuerdo de los buenos momentos en la playa o en la montaña, descansando o visitando lugares exóticos... no resulta para algunas personas el mejor acompañante a la hora de volver al trabajo. A partir de mañana, el retorno a la rutina laboral se acompañará para miles de ellas de síntomas como tristeza e irritabilidad, insomnio o ansiedad, "que se manifiestan después del periodo estival. Corresponden a un estado de ánimo pasajero y breve, más o menos negativo, que depende en gran medida de la satisfacción que se obtiene del trabajo y del regreso a horarios estrictos, entre otras circunstancias". "No se trata de ninguna enfermedad o síndrome, sino de un proceso emocional normal", dice tajante, Jerónimo Saiz, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y jefe de psiquiatría del Ramón y Cajal de Madrid. "La depresión postvacacional no existe, no tiene entidad clínica", zanja.
Los especialistas en psiquiatría coinciden en señalar que la vuelta al trabajo después de las vacaciones es simplemente una dificultad más de la vida que requiere adaptarse a una realidad que no siempre concuerda con las expectativas. "Si la depresión se asocia al regreso de las vacaciones es puramente una coincidencia. Aquéllos que la sufren estaban enfermos previamente".
Esta situación responde a un estado de ánimo más bien negativo entre los trabajadores que vuelven a sus puestos y que tiene que ver con el nivel de insatisfacción. Sería un sentimiento comparable al que se produce los lunes para muchos trabajadores, tras el fin de semana de descanso y que, ahora, después de un mayor periodo de relax, se produce de modo más acentuado.
Reconoce el experto que es "un malestar transitorio y breve que no requiere de atención médica ni de un tratamiento farmacológico, sino de un enfrentamiento a la realidad y de aceptación de la nueva situación", agrega el presidente de la SEP. En su opinión, actualmente se asiste a una creciente medicalización de la vida cotidiana porque la sociedad busca el placer y trata de evitar el sufrimiento a toda costa. "Vivimos en la sociedad del bienestar, físico y psicológico, donde cada vez se tolera menos el estrés, y esta situación de regreso al mundo laboral no es más que producto de este tipo de sociedad, altamente medicalizada, en la que el individuo acude a la consulta en busca de una solución rápida ante el más mínimo sufrimiento. Tenemos pánico a la enfermedad y a la muerte. Y como la medicina se ha hecho altamente tecnológica y muy efectiva para muchas enfermedades, las personas la están usando para beneficio propio inmediato. Pero, todo lo que se consumo de forma rápida y barata se deteriora", reflexiona el jefe de psiquiatría del Ramón y Cajal de Madrid.
estado de ánimo La depresión es una enfermedad psiquiátrica bien definida que nada tiene que ver con el fin del disfrute del periodo estival de cualquier trabajador. "Se trata de un trastorno del estado de ánimo en el que este se encuentra anormalmente bajo, existe una pérdida de interés o placer en casi todas las cosas, tristeza e irritabilidad", recalca.
Porque la tristeza o abatimiento no son sinónimos de depresión. Los periodos de tristeza o melancolía son consustanciales a la experiencia humana. "La tristeza es un sentimiento normal, pero puede llegar a ser patológica en función de su duración, intensidad y grado de interferencia en la conducta y la vida cotidiana de cada persona".
Los niños y niñas también se encuentran expuestos a la tristeza y la melancolía ya que "volver al colegio supone un cambio y los cambios siempre se estabilizan cuando se normaliza la situación". En este caso se suelen mostrar más nerviosos o intranquilos.
Ante esta situación, la psicóloga clínica Elena Borges recomienda "conservar la calma y mantener la paciencia con el niño", ya que "los niños y las niñas son como esponjas y siempre captará el nerviosismo de sus padres, con lo cual seguirán alterados". Entre otros consejos, recuerda que "hay que dialogar con el niño y recordarle todos los aspectos positivos de los que va a disfrutar en el colegio".
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