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Igor Antón suma su segundo triunfo en la Vuelta después del que consiguió en Calar Alto en 2006 y recupera la senda que perdió hace dos años en El Cordal. El galdakoztarra consiguió ayer subir al segundo puesto en la general y apunta alto en la presente ronda española
alain laiseka - Miércoles, 1 de Septiembre de 2010 - Actualizado a las 04:39h
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valdepeñas de jaén. Arranca la Vuelta en Sevilla e Igor Antón, que es puro nervio, que no se contiene, que vive como si escalase una montaña, la respiración agitada, apasionado -"amo la bicicleta porque si no sería imposible soportar esto", dice cuando le preguntan si de tanto usarlo no ha llegado a odiar ese cacharro-, habla con el freno de mano echado. "Mi único objetivo cuando empezó la temporada era volver a sentirme bien. En la Vuelta sólo espero seguir en esa línea. He venido a hacerlo bien, pero con calma. Quiero una etapa. ¿Más? Primero una etapa y luego ya veremos", concede racanísimo, en el extremo de la prudencia. Síntoma de madurez, dice el entorno del ciclista que en 2008, en El Cordal, perdió la rueda buena de su progresión. Había subido de peldaño en peldaño. En 2005, 22 añitos, se dio a conocer en el Giro con un ataque descarado en una subidita en las narices de Bettini, Basso, Rebellin y compañía; en 2006 le encumbró Calar Alto, el observatorio astronómico en el que Valverde y Vinokourov se partían la cara por la Vuelta; en 2007 triunfó en Romandía, etapa y podio; lo mismo que en 2008 en Suiza, etapita y cajón. Luego llegó la Vuelta. Y el Angliru. Antes estaba El Cordal. Allí se quedó. En una curva. Colgado. Como su clavícula y el trocánter de la cadera. Entonces corría hacia el podio de la Vuelta. Discutía con Contador, Valverde, Leipheimer, Sastre… La cumbre de su carrera. "Sólo quiero acabar lo que en aquella Vuelta dejé a medias", había anunciado. Ayer, en Valdepeñas de Jaén, salió de aquella maldita curva de El Cordal. Ganó la etapa, es segundo en la general a diez segundos de Gilbert y viste el maillot de la regularidad, que es verde. El color de la esperanza, que ahora viste el galdakoztarra.
¿Qué siente?
Ha sido bonito, muy bonito. Increíble. Un gustazo. He cumplido el objetivo que me marqué cuando llegué a esta Vuelta. Una etapa era lo que buscábamos y ya la tenemos. Estoy muy contento y les quiero dedicar la victoria a Miguel (Madariaga) y a Igor (González de Galdeano). También a la afición. Y a los compañeros, que han estado increíbles, en especial, Nieve, que me ha colocado en el tramo final. Sin él no hubiese ganado.
¿Ha sido para tanto la ayuda del leitzarra?
Bueno, ha sido una parte importante, como lo ha sido también conocer la parte final de la etapa. Vinimos a verlo en junio. Fue un acierto. Conocerlo me ha ayudado a calcular el momento exacto en el que tenía que atacar.
¿Sabía que podía ganar?
Era complicado. Estoy bien, lo noto, pero el calor, los rivales… No las tenía todas conmigo. Me ha servido mucho la experiencia. Voy madurando. Ahora creo que sé lo que tengo que hacer en situaciones concretas. Ser regular. Hoy (por ayer), por ejemplo, tenía muchas ganas pero he sabido contenerme. He tenido la sangre fría que me ha faltado en otros momentos. Me he acordado de esas veces en las que me he llenado por impaciente, por atacar demasiado pronto.
Habla de la Flecha Valona, del Muro de Huy, claro.
De ahí también, porque aquel día se me fue una buena oportunidad. Fue la factura más cara que he pagado. Tenía el día, las piernas, pero… De todas formas, aquello fue un día, pero no clave, no vital. Ha habido otros que me han enseñado. Perdiendo se aprende. Yo he perdido muchas veces. Y he aprendido mucho. Si no hubiese perdido antes, en la Flecha, por ejemplo, igual no habría ganado esta etapa.
¿Le llena esta etapa?
Sí, sí, ya te digo que era el objetivo. Lo hemos cumplido y nos llena. Pero ha costado, no ha sido tan fácil como parece. Cuando he atacado lo he hecho fuerte, pero el final se me ha hecho largo. Cuando he mirado para atrás he visto a Nibali y pensaba que me cogía. Suerte que había visto antes la subida. Ahora tenemos la victoria que queríamos y empieza otra carrera para nosotros. A ver hasta dónde llegamos. Me he acercado en la general y a ver qué pasa. Pero lo que sí sé es que ya no descarto nada.
¿Habla de llegar de rojo al podio de Madrid?
¡Puff! Ganar la Vuelta es complicadísimo. Verme adelante, corriendo como lo estoy haciendo, da moral, no lo niego, pero ganar… Ganar son palabras mayores. Más aún cuando yo no he ganado nada. Quiero decir que no he ganado ninguna general, ni siquiera de vueltas pequeñas. Por eso pensar en ganar la Vuelta… Te puedo decir que no nos vamos a relajar, que iremos, como hasta ahora, sin despistarnos y esperando ver lo que pasa.
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