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La intervención para reparar el desgaste y el impacto de la Guerra Civil se prolongará siete meses
diego artola - Viernes, 3 de Septiembre de 2010 - Actualizado a las 04:39h
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El Puente colgante de Portugalete (REPORTAJE FOTOGRÁFICO: Z. ALKORTA)
Vista:
getxo. El Puente Colgante se prepara para afrontar el próximo mes su mayor reforma estructural en 117 años de vida. El transbordador ha iniciado la cuenta atrás tras finalizar sus deberes financieros con la confirmación de una ayuda de un millón de euros procedente del fondo estatal para la conservación del patrimonio histórico.
Las obras, cuyo coste se dispara hasta el millón y medio, alterarán durante siete meses la vista del monumento con una maraña de andiamajes en los pilares. Su impacto no afectará a la prestación del servicio, que mantendrá su horario de actividad. Para ello, los trabajos se realizarán durante la noche.
La ayuda estatal marca unos límites temporales de 15 meses para la finalización de los trabajos y de un trimestre para su inicio. En todo caso, la empresa acortará los tiempos acelerando la contratación de la constructora. El acuerdo incluye la creación de una comisión de seguimiento integrada por la Autoridad Portuaria, el Ministerio de Fomento y la propia empresa concesionaria.
La operación saneará una estructura sometida a los achaques de la edad y al agresivo ambiente salino y húmedo de la costa que ha provocado la corrosión de las piezas. Asimismo, la intervención permitirá reparar siete décadas más tarde las cicatrices de la Guerra Civil con el mayor ataque registrado en este nudo de comunicación, la voladura de su travesaño en 1937.
Así, el exhaustivo escáner tridimensional realizado el pasado año por la ingeniería Idom permitió identificar por vez primera las heridas de guerra. Su impacto perdura en los arriostramientos de los pilares, las barras de hierro cruzadas que tejen la estructura, que se encuentran abombados. Por este motivo, la remodelación obligará a reponer 150 de estas piezas.
La intervención también se trasladará al punto más alto, con la reposición de las piezas de sujeción del travesaño. En concreto, los trabajos renovarán las péndolas, los cables que mantienen el peso del tablero, y las ménsulas, los tirantes que sustentan el carril por el que discurre el carro de la barquilla.
Más simbólica es la propuesta de alteración cromática del negro actual hacia un tono más suave, un marrón achampanado. Sin embargo, el director de relaciones institucionales, José Antonio Dolara, puntualiza que el cambio no ha sido aprobado por el departamento foral de Cultura. "Se han mostrado abiertos a los razonamientos de los técnicos", señala. La iniciativa, que se inspira en la Torre Eiffel parisina, emparentada por diseño y edad con el transbordador, trata de prevenir las dilataciones bruscas de la estructura que se han saldado con fallos mecánicos en el funcionamiento de la barquilla.
La empresa concesionaria pretende aprovechar el despliegue de las propias obras para financiar parte de la cuantía. Así, la cubierta de los andamios, que cubrirá los pilares y los extremos del travesaño, se proyectará al exterior al modo de una gran pantalla publicitaria. Dolara anuncia negociaciones con empresas "cercanas y vascas" y apela a la solidaridad de la población. "El puente es un patrimonio muy querido de los vizcainos y requiere el apoyo de todos dada la crisis", declara.
Visitas Guiadas El transbordador explotará aún más la reforma al transformarla en un atractivo adicional que incentive su visita. En concreto, aprovechará la intervención de la estructura para mostrar sus entresijos con recorridos específicos al mismo precio que la subida a la pasarela. "Potenciará el arraigo de la población con el privilegio de presenciar in situ la operación", destaca. La empresa sigue los pasos de la rehabilitación de la catedral de Gasteiz, que se reveló como un referente turístico. La propuesta se ofrece en especial a los sectores más especialiados, como grupos de arquitectos o ingenieros.
La iniciativa se enmarca en la progresiva inmersión del puente en el sector turístico. "Nuestra estrategia es pasar de ser un operador de transportes puro a deslizarnos hacia el turismo", confirma Dolara. De hecho, la supervivencia futura del monumento se jugará en gran parte en este campo ante la creciente sangría de pasajeros por la competencia del metro. La aparición de este transporte ha generado una lucha desigual en los municipios ribereños con el transbordador como claro perdedor. Así, el Patrimonio de la Humanidad se ha resentido con la pérdida de 2,5 millones de usuarios desde 1996.
El puente todavía siente la última expansión del suburbano a Santurtzi con una pérdida en el presente año de casi 100.000 pasajeros, una caída de un 4,62%. La buena noticia llega de la pasarela que ha ganado 1.244 visitantes, un 2,5%. La empresa confía en superar la barrera de los 70.000, la cifra registrada hace 3 años con los ecos de la candidatura a Patrimonio de la Humanidad. El nuevo nicho serán los cruceros por la llegada a Getxo de 80.000 pasajeros.
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