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Kaiku se desquita marcando el mejor tiempo en la primera jornada y Urdaibai le sigue a sólo 1.42 segundos
San Juan y Orio completan la tanda de honor, a 10 y 18 segundos respectivamente
aner gondra - Lunes, 6 de Septiembre de 2010 - Actualizado a las 04:43h
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donostia. Es segundo y medio. Incluso menos. Un suspiro. ¡Menos! Es la idea de un suspiro, las ganas de espirar. Ni una ola, el amago de subirse a una. Una palada, un arañazo algo más intenso a la superficie del agua. Media trainera escasa. El margen por el que ayer Kaiku se anotó la primera jornada de la Bandera de La Concha es tan ínfimo e insignificante, como trascendental y representativo. Serán catorce décimas a defender a tumba abierta. Sin margen para la especulación. Sin opción a guardar, a esconder, a distribuir. El próximo domingo los brazos de sestaoarras y bermeotarras no tendrán descanso. Serán exprimidos hasta la extenuación y más allá. Se les exigirá cada brizna de fuerza que puedan dar para asomar la proa de su embarcación por delante de la de su rival. Y después de esa mota, de ese baile agarrado al que están condenados Urdaibai y Kaiku, está el abismo. La cortesía y el protocolo exigen mensajes medidos desde las bocas de los protagonistas. "No se puede dar a nadie por muerto". Pero esta bandera parece ser ya cosa de dos. Muchas cosas se tienen que dar para que el ansiado trofeo no enfile de nuevo la A-8.
Se tuvo que hacer el silencio en Portaletas para que comenzase la lucha en el agua. Lo que cinco minutos antes era una jauría, un remolino caótico de papel y boli, se convirtió al mediodía en otro tranquilo rincón donostiarra. Ya sólo quedaba comprobar si serían buenas las apuestas lanzadas en las que Kaiku aventajaba ocho y seis segundos a San Juan y Urdaibai respectivamente, o en las que la Bou Bizkaia dejaba a la Mirotza a cuatro segundos de su popa.
En la primera tanda se citaron la anfitriona, Donostiarra, San Juan, la revelación de la ronda clasificatoria, Astillero, una alternativa ante el posible patinazo de los favoritos y Kaiku, el actual campeón.
El juez bajó la bandera y los remeros subieron las revoluciones de sus corazones. La primera proa que asomó sobre las demás fue la de San Juan. Pero no se iba a repetir la gesta del jueves. Antes de que el cronómetro completase el primer minuto de regata la Bizkaitarra ya iba en cabeza. Al pasar ante la ruidosa afición del Paseo Nuevo, a la altura de la isla de Santa Clara, los de José Luis Korta ya aventajaban en dos segundos a la Erreka y en tres a Astillero.
Kaiku estaba dispuesta a demostrar que seguía siendo la temible embarcación que arrasó en los campeonatos y, a pesar de no contar con referencias de sus principales rivales, apostó por exigirse al máximo. En la ciaboga ya llegó con más de dos botes de ventaja sobre sus compañeras de tanda. San Juan y Astillero hacían la maniobra empatados a siete segundos del viraje de los vizcainos. La tripulación de Jon Salsamendi vivió entonces sus mejores minutos, llegando a dejar atrás a la embarcación rosada. Pero San Juan se rehizo y firmó una segunda mitad de largo espectacular. Recuperó el segundo puesto y consiguió seguir, desde la distancia, el ritmo frenético de Kaiku en busca de la meta.
En la segunda tanda Orio y Urdaibai partían con los registros de Kaiku entre ceja y ceja. Los dos tenían el objetivo de, si no conseguían mejorarlos, por lo menos llegar vivos a la segunda jornada. Las primeras paladas dejaron un reñido duelo entre amarillos y azules, con Pedreña y Hondarribia cediendo ya un par de segundos. Pero los de Bermeo, lejos de aflojar, forzaron más la maquinaria. A mil metros de la ciaboga ya aventajaba en dos segundos a la Mirotza, pero las referencias que cantaba el GPS dolían. Kaiku mejoraba su tiempo en siete segundos.
factor viento Los de José Manuel Francisco no se vinieron abajo. Había un factor que, igual que en ese momento les perjudicaba, más tarde les beneficiaría. Apareció el viento, un obstáculo que impedía avanzar hacia la ciaboga pero que en el largo de vuelta les ayudaría a recuperar lo perdido. En la ciaboga ya estaba claro que Urdaibai se llevaría la tanda, pero faltaba comprobar cómo quedaba con respecto a Kaiku y quiénes se colarían en la tanda de honor del siguiente domingo. El aire empujó a las cuatro embarcaciones hacia la calle cuatro y puso emoción al duelo entre Astillero y Orio. A los de Josean Olaskoaga se les escapaba la cuarta plaza y la pelea parecía trasladarse al tablero virtual del GPS entre Pedreña y Astillero. Orio, con aspecto de tirar la toalla, llegó a colocarse cinco segundos por detrás de Pedreña.
Pero la segunda tanda encerraba todavía muchas sorpresas. Al entrar en la bahía Urdaibai perdía seis segundos con respecto a Kaiku pero, con un final de vértigo y la ayuda del viento, redujo esa diferencia hasta su mínima expresión, un segundo y cuarenta y dos centésimas. Por detrás suyo, la Mirotza se rehizo y consiguió pasar, casi en línea de meta, a Pedreña. Veintiocho centésimas que le metió a los cántabros son las que le metieron en la tanda de honor.
Kaiku, Urdaibai, San Juan y Orio serán quienes se peleen el próximo domingo en la última manga. Pero los diez segundos que pierden los de Pasaia y los 18 de los oriotarras parecen demasiada desventaja si no hay grandes novedades en el estado de la mar. Kaiku y Urdaibai afrontan una semana difícil, siete días en los que buscar la mejor fórmula posible para arreglar sus diferencias. Un abismo de un segundo y medio.
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