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La excavación del equipamiento de Urduliz provoca el paso de un camión por el centro cada tres minutos
Diego Artola - Lunes, 20 de Septiembre de 2010 - Actualizado a las 04:42h
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Uno de los camiones de las obras del hospital recorre el centro de Sopelana frente al frontón cubierto. (Foto: D.A.)
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Sopelana. Las obras del hospital de Urduliz han creado ya daños colaterales tan sólo cuatro meses después de su inicio, en mayo. El alcance de la construcción se ha dejado sentir en la localidad limítrofe de Sopelana que recibe un convoy constante de camiones pesados en su camino al vertedero para descargar la tierra extraída de la excavación.
El intenso tránsito de vehículos de carga ha motivado la protesta formal del Ayuntamiento de Sopelana, que se reunirá mañana con los responsables municipales de Urduliz para tratar una ruta alternativa que genere menos trastorno. "No estamos dispuestos a soportar este tráfico por la inseguridad que genera", declara Josu Landaluze, teniente de alcalde sopelarra.
Más allá del trastorno del tráfico, el Consistorio reconoce su malestar por la falta de coordinación con las administraciones locales. "Nos molesta muchísimo que no se haya contado con Sopelana", admite Landaluze. La intención del municipio es que Urduliz haga valer esta propuesta ante Osakidetza y la dirección de obras del hospital.
La excavación del equipamiento, que se prolongará todavía durante un año -hasta septiembre de 2011-, genera durante ocho horas diarias el tránsito de vehículos pesados de 26 toneladas cada tres minutos, que atraviesan el corazón de la localidad por las calles Sabino Arana y Loroño frente a algunos de los principales equipamientos locales como el frontón cubierto, la oficina de turismo o la casa consistorial.
En total, son dos kilómetros urbanos desde el Garbigune, con puntos de máxima concentración de peatones. "Estamos recibiendo quejas de los vecinos que nos dicen cómo podemos permitir esta situación", reconoce Landaluze.
Sopelana aclara su buena disposición a soportar molestias de las obras por el bien social que supone el hospital, aunque analiza minimizar el impacto. Por este motivo, trasladará al Ayuntamiento de Urduliz una alternativa técnica avalada por su arquitecto municipal que propone el desvío de los convoyes por el barrio de Larrabasterra.
La propuesta reduce sensiblemente el impacto del tráfico pesado al recortar su itinerario urbano hasta 300 metros. El Ayuntamiento sopelarra también se muestra más tranquilo con la ruta planteada por la menor presencia de transeúntes. "La densidad de peatones no es la misma", admite el teniente de alcalde.
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