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El PSE cierra filas a cinco meses de los comicios, pero los expertos apuntan la necesidad de un cambio
MÍRIAM VÁZQUEZ - Domingo, 2 de Enero de 2011 - Actualizado a las 05:45h
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El Gobierno vasco de Patxi López, al completo, al comienzo de la legislatura tras las elecciones de marzo de 2009. (FOTO: EFE)
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BILBAO. Dos de cada tres ciudadanos de la CAV muestran poca o ninguna confianza en el Gobierno de López, y la mitad suspende al socialista en la gestión de las áreas que copan su listado de preocupaciones. El telón de fondo de la particular tragedia griega del PSE lo bordan los 40 puntos de valoración que ha perdido el Ejecutivo desde que el partido se convirtiera en el actor principal de Ajuria Enea. Así lo dejaban ver hace dos semanas el Sociómetro y el Euskobarómetro, que se sitúan en camino de solidarizar involuntariamente a los socialistas vascos con sus hermanos mayores de Madrid. Si el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero ha visto cómo las encuestas le daban la espalda para abrazar a la oposición del PP, es el lehendakari quien ha sido testigo, en esta ocasión y nuevamente, del varapalo de los sondeos. El vínculo de los gemelos de siglas, sin embargo, parece circunscribirse a compartir la enfermedad y no los remedios. Así, mientras el mandatario de La Moncloa -sumido en el debate sucesorio- optó por remodelar su equipo para encarar una remontada, el PSE no se plantea aplicar la misma receta. De hecho, a pesar de que en anteriores ocasiones se decantara por modificar su política de comunicación y por dar un impulso a la imagen de López, Lakua no contempla ahora mover ficha. Según explica a DEIA un portavoz del Ejecutivo de Gasteiz, los resultados de las encuestas no serían preocupantes. Una postura que secundan, incluso, sectores de la formación críticos ante el pacto con el PP.
El gabinete socialista ha cerrado 2010 entre críticas de la oposición, y sorteando la imagen de debilidad y ausencia de liderazgo, mientras Zapatero deja de ser el referente para convertirse en un cuestionado mandatario. Todo ello, a cinco meses de las elecciones que amenazan con exportar el pinchazo del presidente español al resto de instituciones gestionadas por el socialismo. Un reto que el equipo de Gasteiz afronta tocado, encomendando su futuro a que escampe la crisis, o a que se despeje el camino de la pacificación y la normalización, que se resiste a abordar motu propio. Sus filas ya se tambalearon durante su especialmente convulso primer año de andadura, llegando a registrar una media de un cese, dimisión o intercambio de funciones entre departamentos de Lakua al mes. Unos cambios menores que no fueron óbice para que López aplaudiera la modificación de Gobierno a gran escala -"muy acertada y oportuna"- de Zapatero.
Según ha podido saber este periódico, además, el desgaste habría tenido su plasmación en los corrillos parlamentarios, ya que se maneja que Gemma Zabaleta -que ha quedado relegada a un más que segundo plano en el traspaso de las políticas activas, e incluso fue sustituida por el consejero de Interior Rodolfo Ares en una cita con el ministro Chaves- no terminará la legislatura. Además, su Departamento de Empleo y Asuntos Sociales se ha visto salpicado por la reducción de las subvenciones a Hobetuz, por las acusaciones contra el servicio jurídico-social para inmigrantes -aseguró que Heldu escondía "algo ilegal" en su contratación-, o por el debate sobre la Renta de Garantía de Ingresos, tras haber ordenado la supresión de las rentas sociales a 6.262 familias en el mes de diciembre.
Unas críticas que comparten Cultura -con Blanca Urgell, en el ojo del huracán por EITB y por las declaraciones de su número dos Antonio Rivera contra el Guggenheim- y Sanidad -con Rafael Bengoa (a quien se concede escaso perfil político) y las polémicas adjudicaciones de Osatek-. La consejera de Medio Ambiente, Planificación Territorial, Agricultura y Pesca, Pilar Unzalu, a pesar de haber mermado su posición tras la crisis del Alakrana -goza de escasa presencia pública-, podría mantenerse dada su sintonía con pesos pesados como Javier Rojo.
Los responsables de Economía y Obras Públicas, Carlos Aguirre e Iñaki Arriola, se encontrarían asimismo en una posición cómoda, dada su cercanía a López. Un factor a favor que contrapesaría el suspenso otorgado por la ciudadanía -no llega a un 4- a la política económica del gabinete socialista, que comparte rechazo con la gestión de la industria, liderada por Bernabé Unda. La posición de Isabel Celaá al frente de Educación parece también asegurada, a pesar de sus discutidas declaraciones sobre el adoctrinamiento en la enseñanza o sobre la presencia del euskera.
El consejero más afianzado en su puesto sería el responsable de Interior Rodolfo Ares, a quien las fuentes consultadas por este medio sitúan en el puesto de vicelehendakari de facto, con un papel preeminente a la hora de discutir nombramientos y decisiones políticas. Idoia Mendia se cuenta entre los miembros fuertes del Gobierno al contar con la portavocía. Los expertos, además, señalan que una eventual remodelación sólo tocaría las tres consejerías más afectadas por las críticas. Un cambio sobre un total de diez departamentos al que no concederían el empaque suficiente para renovar y fortalecer la imagen del equipo del lehendakari.
sin cambios Sin embargo, desde el Ejecutivo vasco no se muestran tan pesimistas, ya que enmarcan los resultados de los sondeos en una dinámica general de crítica a los gobiernos ante la crisis. "No somos tan ingenuos como para no saber que a un sector de esta sociedad no le gusta el nuevo Gobierno, pero estos datos son generales. No pensamos en absoluto en una remodelación. Tampoco se necesita un cambio de rumbo porque este Gobierno no ha negado la crisis, y ha hecho desde el principio los deberes para ajustarse a las exigencias de una economía en recesión", aduce un portavoz de Lakua en declaraciones a este periódico.
El secretario general del PSE en el Parlamento Vasco, Óscar Rodríguez, también realiza un balance positivo de la acción del Gobierno. "Desde el primer día hemos trabajado para terminar con la crispación, para dejar a un lado el frentismo y para restar tensión al debate identitario en Euskadi. Y eso se puede ver en el último Sociómetro", opina en declaraciones a este medio, para situar entre los retos de su partido la lucha contra la crisis, así como contra "ETA y sus partidarios", y abordar la reforma del Estado de Bienestar. De hecho, sostiene que los ejes de actuación de Lakua han propiciado, junto al cese de acciones armadas ofensivas decretado por la organización, una mayor tranquilidad en la política vasca. Así, considera que "no hay por qué cambiar" la hoja de ruta en relación a la tolerancia cero.
Desde Madrid, el diputado del PSOE en el Congreso Josu Montalbán considera que el Gobierno de López ha logrado tranquilizar a la ciudadanía -"no vive preocupada por problemas añadidos, sino por la crisis"-, así como mantener a Euskadi en una posición de vanguardia y "atemperar" al PNV. En el debe, sin embargo, sitúa la necesidad de llegar a acuerdos "mucho más amplios que el mero acuerdo con el PP". "Lo que debe replantearse es que los dos partidos estén en un enfrentamiento exacerbado con el PNV, teniendo en cuenta que tiene una implantación social terrible, también en las instituciones, y que tiene un papel importante en los presupuestos españoles", explica a este medio. No obstante, no cree comparables las situaciones de los gobiernos español y vasco, por lo que no ve necesaria una remodelación. "Lo que ocurre es que el Gobierno vasco se ha mostrado terriblemente discreto en sus planteamientos, y el pueblo a lo mejor necesitaba un acicate más fuerte", añade.
A nivel municipal, voces tradicionalmente críticas se muestran también recelosas ante la idea de una remodelación. "El Gobierno vasco se puede haber equivocado en el cálculo, pero no en el concepto, porque tiene claro de parte de quién lucha y para qué. Quizá ha querido ser muy ambicioso a la hora de hacer las cosas que estaban programadas. Pero las condiciones no son parecidas a las que ha habido en Madrid. En la economía todos han arrimado más el hombro, y Euskadi está en mejor situación. Los resultados mejorarán", explican.
el papel del pp Pese a la confianza del socialismo -que cierra filas a cinco meses de las elecciones municipales y forales de mayo-, varios expertos consultados por este periódico coinciden en que el Gobierno vasco no debería permanecer impasible. El consultor de comunicación José Ramón Blázquez ve en una eventual remodelación una baza con la que presentar en los comicios a un partido más ajeno a Zapatero y a los populares, con los que habría de romper real o virtualmente -presentando al PSE con una cara "en la que no quede tan claro que va a pactar con el PP en las instituciones forales y municipales"-. Y avisa: "La remodelación sería el reconocimiento de un fracaso. Si no admite explícitamente la derrota, puede hacerlo implícitamente con un cambio".
Sin embargo, recuerda que una modificación así no pasa en exclusiva por cambiar de personas, sino que exige cambiar de política y estrategia. Y, en ese punto, se toparía con sus socios preferentes. "Puede cambiar su equipo por otras personas de mayor relieve, más comunicadoras y de mayor prestigio, pero el cambio de política que debe acompañar a todo ello está muy condicionado por el pacto con el PP. Pero debe separarse de él para poder pactar con el PNV en las diputaciones. Si existe un pacto secreto para pagar al PP con la Diputación de Araba o el Ayuntamiento de Getxo, los márgenes para el acuerdo son escasos", zanja.
El sociólogo Jon Urresti, por su parte, atribuye los resultados a no haber logrado convencer a la sociedad pese al asentimiento de la mayoría de medios de comunicación, a dilapidar los fondos de las arcas públicas y a retrasar su calendario legislativo pese a la mayoría absoluta que le concede la entente constitucionalista. No obstante, matiza que una reorganización podría no mejorar la situación: "En el caso del Gobierno español tuvo un eco importante pero, cuando surgió el primer problema, con el Sahara, todo aquello prácticamente se hundió. Detrás del cambio debe haber más trabajo. Además, el PSE dice que le hace falta tiempo porque es inexperto, así que cambiar el Gobierno por otro grupo de inexpertos para acometer el último tramo de la legislatura no parece convincente, y suena a fracaso tras sólo un año y medio de andadura. Tampoco se ve una crisis de Gobierno interna que haga necesario el cambio, sino que se produce a nivel social. Creo que habría de cambiar no el Ejecutivo, sino su rumbo".
Otro de los expertos consultados apunta a la remodelación como "única alternativa política" para retomar el pulso y reducir el peso de la Administración -aplicando una política de mayor austeridad en gasto corriente del Ejecutivo-, y opina que debería afectar particularmente al área económica y a los servicios sociales, así como a Cultura o Sanidad, "ejemplos de Departamento en inacción". "El Gobierno vasco necesita redefinir los equipos internos de trabajo tras haber sufrido más de 30 bajas en sólo año y medio", cree.
Una opinión contraria muestra Francisco J.Llera, director del Euskobarómetro, que compara el desgaste del Gobierno de Zapatero a ojos de su electorado con la percepción de los mismos votantes socialistas ante el equipo de López, e infiere que el PSE mantiene con mayor facilidad sus respaldos. "Para ser un Gobierno en minoría, el nivel de apoyo que está teniendo y el escasísimo nivel de desgaste es casi un milagro. No sufre el desgaste que están sufriendo el socialismo catalán o andaluz. En perspectiva comparada, es un mérito del Gobierno de Patxi López", cree, para descartar la necesidad de remodelar el gabinete.
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