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Xabier Aja - Miércoles, 12 de Enero de 2011 - Actualizado a las 05:46h
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Florentino Pérez, presidente de la constructora ACS (EFE)
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BILBAO. La entrada de ACS en la gestión de Iberdrola cambiaría de manera sustancial la línea estratégica actual de la compañía vasca, pues la constructora dirigida por el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez podría plantearse el reducir el tamaño de la compañía desinvirtiendo en sus activos en Gran Bretaña y Estados Unidos, según resaltan los analistas de la Unión de Bancos Suizos (UBS) en un informe sobre la compañía eléctrica vasca.
UBS analiza el hipotético escenario de la compañía presidida por Ignacio Galán en los próximos meses de materializarse la entrada de ACS, con un 20% del capital de la eléctrica, en el Consejo. UBS, estudiando la trayectoria histórica de ACS en las empresas en las que participa accionarialmente, señala que "la experiencia muestra que ACS no se conforma con ser un inversor financiero" sino que intentaría influir en la estrategia futura de Iberdrola lo que generaría fricciones con la actual dirección pues ACS, para fortalecer su posición a corto plazo, podría apostar por reducir el tamaño de la compañía y limitar su expansión internacional.
Los analistas del banco de negocios suizo no son nada sospechosos de ser contrarios a los intereses de la compañía constructora pues han intermediado para ACS la compra del último paquete de acciones de Iberdrola que ha permitido a la empresa de Florentino Pérez comunicar a la CNMV que controla un 20,2% del capital de la eléctrica.
UBS señala que la empresa constructora ACS, al igual que ha hecho en situaciones similares en otras empresas a las que ha accedido, casos de Unión Fenosa, Dragados, "no actuará como un inversor financiero sino que buscará el control a través de su entrada en el Consejo de Administración desde donde, siempre según el informe de UBS, trataría de reducir costes a través de la venta de activos internacionales en Gran Bretaña y Estados Unidos".
Para UBS es obvio que ACS buscaría una desinversión en Scottish Power y Energy East de cara a generar unos recursos que permitirían repartir unos dividendos extraordinarios para aliviar la situación financiera de la constructora, al mismo tiempo que la reducción del apalancamiento consiguiente permitiría mejorar, a corto plazo, la cotización de las acciones de la eléctrica en unos 0,5 euros por título.
Una política de actuación cortoplacista inducida por ACS pondría en riesgo lo que es, según UBS, uno de los grandes aciertos estratégicos de la dirección de Iberdrola con Galán al frente: la diversificación internacional de la compañía.
Para el banco suizo es una buena política a largo plazo pues Iberdrola ha reducido de forma sustancial su exposición al mercado español, en horas bajas, en los últimos años.
Según recuerda UBS en su informe, Iberdrola obtenía en 2004 entre el 80 y el 85% de su Ebitda del mercado español. Tras las operaciones de expansión realizadas, fundamentalmente, en Escocia y Estados Unidos, la eléctrica vasca sólo obtendrá este año un 45% de su Ebitda en el Estado español.
Por otra parte, según UBS, la dirección de Iberdrola apuesta por seguir creciendo en el exterior lo que, en caso de adquisiciones, devaluaría la participación de ACS, por lo que esta podría oponerse lo que generaría un conflicto interno negativo para los intereses de la compañía.
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