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STEE-EILAS cree que la marcha atrás de Celaá es una "limpieza de cara" a una situación insostenible
Idoia Alonso - Martes, 18 de Enero de 2011 - Actualizado a las 05:48h
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Un grupo de alumnas charla en una clase de informática. (Foto: Pablo Viñas)
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Bilbao. La drástica reducción de las sustituciones por la baja de docentes impuesta por la consejera de Educación, Isabel Celaá, está provocando una crisis de proporciones desconocidas en los centros vascos. Tanto es así, que incluso en algunos institutos el profesorado se ha visto obligado a mandar al recreo a los estudiantes porque no hay nadie para cubrir la ausencia de un compañero enfermo. Sustitutos sin posibilidad de trabajar, plantillas y equipos directivos desbordados por la carga adicional de trabajo y familias hartas por la pérdida de horas lectivas de sus hijos e hijas... Este es el panorama que se vive hoy día en la enseñanza vasca, una situación que, según STEE-EILAS, no resolverá la última decisión adoptada por Educación.
Ayer, un periódico vizcaino publicaba que Educación acortará los plazos de sustitución -que llegan hasta los seis días-, cuando en los centros haya un 10% de bajas. El Gabinete Celaá acordó esta medida con CC.OO. y UGT -minoría sindical del sector-, únicas centrales que firmaron el Acuerdo Laboral de la enseñanza pública que sustenta la nueva política de sustituciones. En opinión de Iñaki Izagirre, del sindicato de la enseñanza STEE-EILAS, esta propuesta es "una limpieza de imagen de la Consejería y esos dos sindicatos de cara a las próximas elecciones ya que su influencia en el día a día va a ser nula".
Y es que, en la práctica, si un centro tiene cuarenta profesores, Educación solo mandará un sustituto si hay a la vez cuatro docentes de baja. "Ya me dirás qué cambio es ese, esto tiene un tufillo electoral evidente y que alguien quiere echar una manita de pintura a los desconchados que hay en la enseñanza", dijo a DEIA Izagirre, quien no descartó la posibilidad de retomar las movilizaciones después de la huelga convocada por las centrales nacionalistas el próximo día 27 por la reforma de las pensiones, planeada por el Gobierno de Rodríguez Zapatero.
El malestar ha trascendido las paredes de los centros educativos a las redes sociales y se han creado varios grupos en Facebook en los que profesores y profesoras denuncian su situación y la de sus centros con mensajes pásalo como este: "A día de hoy, los alumnos sin clase 6 días hasta que llega el sustituto. Algunos institutos no pueden más, mandan a sus alumnos directamente al recreo por falta de personal. Los sustitutos no trabajamos, los padres de los alumnos hartos y, sin embargo, la consejera Celaá miente en TV. Ahorran privando de educación al que estudia en la pública. Difúndelo si crees que la educación es un derecho básico".
DEIA ha querido ahondar en la situación y se ha puesto en contacto con varios docentes sustitutos que hasta ahora venían trabajando con continuidad dentro del sistema y que se han visto muy perjudicados por la entrada en vigor de la nueva política de sustituciones de Celaá. Es el caso de Iñaki Basurto (nombre ficticio "por la casi total seguridad de que se tomarían represalias por parte del Educación").
Iñaki lleva trabajando como sustituto en la educación pública ("vocacionalmente, además") durante 6 años, los últimos 5 ininterrumpidamente hasta el curso presente, en el que tenía puntos suficientes y una posición en listas buena como para obtener una plaza vacante a principio de curso (plazas que no están cubiertas desde principio de curso por falta de profesores). Sin embargo, lleva trabajados solo 2 meses y medio, a partir de octubre, algunas veces trabajando un día cada dos semanas.
"Tengo 33 años, a punto de los 34. Mi situación económica era relativamente estable (que no privilegiada, como se suele pensar) durante 5 años y ello permitió que el curso pasado se me concediera un préstamo para la compra de una vivienda. A día de hoy -relata-, no sé cómo hacer frente a la hipoteca, porque, además, para que se me conceda el paro tengo que obtener un certificado de empresa, que el Departamento de Educación tarda nada menos que una semana en proporcionarme. Con él ir al Inem y, si todo va bien, un mes después, empezaré a cobrar un paro que no me permite más que pagar la hipoteca y facturas de mi nueva vivienda". Así pues, este profesional ha tenido que renunciar a su independencia, volviendo a la casa materna a fin de reducir gastos a lo mínimo "más aún".
Este profesor pide la comprensión e implicación de la sociedad en la resolución de este problema, ya que "nuestro trabajo es muy precario y, sin embargo, la opinión pública piensa que tenemos una profesión llena de privilegios, sin esfuerzos para llegar a ella, etc. Y por eso mismo no contamos con las simpatías de mucha gente que podría verse, creo yo, reflejada en esta situación".
Desde su punto de vista, es "grave" el nuevo baremo de sustituciones. Se han reducido considerablemente en Infantil, en Primaria solo se cubren las bajas al cabo de cuatro días, y en Secundaria (DBH, Bachiller y FP) las bajas se cubren desde el principio de curso a partir del quinto día y se ha ampliado ahora al sexto.
Pérdida de horas lectivas Esto quiere decir que, a pesar de que el profesor avise con antelación de que tiene que tomar una baja por una operación, por ejemplo, se esperará hasta el sexto día de su ausencia para enviar al profesor sustituto. "Muchas veces ocurre que para cuando el sustituto llega, el profesor titular vuelve de la baja ese mismo día, con lo cual no se ha solucionado nada", dice. Además, implica que las asignaturas de ese docente no serán impartidas en esos seis días. Desde Educación se indica que "si la organización del centro es buena, se puede suplir la falta de ese profesor". Sin embargo, critica este profesor, "es de suponer que se refieren a una situación surrealista" en la que, en ausencia del profesor y sustituto, el profesor de Latín imparta clases de Fisiología Humana o el de Inglés las de Educación Física...
Al igual que afirman otros muchos profesionales, lo único que se puede hacer en estos momentos es enviar un profesor de guardia en las horas provistas para ello a que "cuide" la clase... pero las asignaturas no se imparten. Cuando por diversas causas las bajas en un centro no son de un solo docente, a veces los centros pequeños no tienen profesores suficientes como para hacer guardias en las clases donde esos profesores faltan. "A veces -dice-, la única opción es reunir a las clases y enviar al recreo a todos los alumnos juntos a fin de poder supervisarlos". Esto es, la labor del profesor pasa de docente y educador a vigilante y cuidador, y el instituto pasa de centro de enseñanza a aparcamiento de adolescentes. "Es de suponer que algunos centros deberán cerrar sus puertas en caso de una epidemia grave de gripe...", ironiza.
"La situación es insostenible, se mire por donde se mire", apuntan desde el mundo educativo. Los alumnos van a perder innumerables horas de clase este curso. Tal es así, que "es normal que ya ni se alegren por no tener clase, de nuevo, de Matemáticas, Literatura o Física al estar sus profesores enfermos, dado que es algo que se está convirtiendo en tan cotidiano que ya ni les sorprende".
Mientras, la consejera Celaá da una imagen de normalidad y de una gestión óptima de los recursos, "bien por desconocimiento deliberado o no de la realidad o bien mintiendo sobre la misma", apuntan fuentes del mundo educativo.
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