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w Lakua fija en el 20% el seguimiento, las centrales hablan de "enorme éxito" y la patronal, de "fracaso"
w El sector industrial fue el más afectado, sobre todo en Gipuzkoa, con más de 300 fábricas paradas
adrián Legasa - Viernes, 28 de Enero de 2011 - Actualizado a las 05:48h
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Miles de manifestantes recorrieron las calles vascas como la Gran Vía de Bilbao a favor de la huelga y en contra de la reforma de las pensiones del Gobierno español. (Foto: j. m. Martínez)
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Bilbao. La huelga general de ayer no paralizó Euskadi, pero sí dejó algunas imágenes impropias de una jornada habitual. La llamada al paro de los sindicatos ELA, LAB, STEE-EILAS, EHNE e HIRU en contra de la reforma de las pensiones del Gobierno español dio lugar a manifestaciones de miles de personas en las capitales vascas, provocó el cierre de algunos comercios y originó pequeños enfrentamientos entre la Ertzaintza y los piquetes.
Los sindicatos convocantes hablan de "un enorme éxito" y de "una respuesta ejemplar de los trabajadores", la patronal Confebask calificó la huelga de "fracaso", mientras que el Gobierno vasco fijó el seguimiento en torno al 20% -el 30% en Gipuzkoa, el 16% en Bizkaia y 13% en Araba-, centrándolo sobre todo en el sector industrial. Como es habitual, esta huelga general -la tercera en menos de siete meses en Euskadi- tuvo un impacto diferente según la perspectiva de los sindicatos y la de la patronal. Los portavoces del sindicato ELA, que cuenta con mayor número de afiliados en el País Vasco, explicaron a Efe que el llamamiento obtuvo una respuesta "muy amplia", con una incidencia "prácticamente total en Gipuzkoa y con mucho seguimiento en Araba y Bizkaia", si bien reconocieron "un impacto algo menor en Nafarroa".
También el sindicato LAB aseguró que la huelga tuvo una acogida "muy positiva" entre los trabajadores, y concretó que tuvo su mayor incidencia en el sector industrial y cooperativista. Las centrales sindicales estimaron que el 61% de las empresas industriales con comité de Euskadi, -más de 300-, secundaron la convocatoria en un 70% de su plantilla. Además, la sede de LAB destacó que permanecieron cerradas las empresas más importantes del metal en algunas comarcas de Bizkaia y Gipuzkoa.
La patronal vasca Confebask, por su parte, hizo un análisis diferente argumentando que "la mayor parte de la ciudadanía ha acudido como siempre a su trabajo". "El comercio, el transporte y los servicios están funcionando con normalidad", dijeron los portavoces de Confebask, que calificaron de "fracaso" la convocatoria. La patronal de Bizkaia, Cebek, situó el paro en el 15% en el metal y en menos del 5% en el resto de sectores en el territorio, una incidencia muy diferente a la que anunciaron los sindicatos. En medio de este baile de cifras, los datos que ofreció el Gobierno vasco se quedaron a medias entre la percepción de la patronal y la de los sindicatos. La viceconsejera de Empleo, Sonia Pérez, que no quiso calificar la huelga ni de éxito ni de fracaso, situó en un 21,5% el seguimiento en la Administración y entre el 13 y el 30% en las empresas de la CAV. Según el Gobierno vasco, los trabajadores que más secundaron el paro fueron los de las cadenas de radio y televisión de EITB, donde pararon el 35% de los empleados. También una buena parte de la plantilla de EuskoTren se sumó a la huelga, con un índice de seguimiento entre el 30% y el 40%. Algo menor fue el impacto de la huelga general en el sector educativo, con un seguimiento del 22% en los centros públicos y del 12% en los privados. En los centros de salud se respetaron los servicios mínimos y el paro estuvo por debajo del 10% de los trabajadores de los hospitales y ambulatorios de Osakidetza, según el Ejecutivo vasco.
Al margen de las cifras, ayer hubo tiendas cerradas en Euskadi, retenciones en los accesos a las capitales y más gente de lo habitual esperando en las paradas de tren y de autobús. En cuanto al transporte público, en Bizkaia, el metro respetó los servicios mínimos del 30% a pesar de que el 13% de la plantilla se declaró en huelga, y también Bizkaibus y Bilbobús respetaron los servicios mínimos.
No obstante, la menor frecuencia en el transporte público obligó a utilizar más el coche, complicando la situación en las carreteras, que además fue agravada por las barricadas colocadas por los piquetes, que cortaron durante un tiempo algunas vías importantes como la BI-636 y la BI-631 de acceso a Bilbao.
No, a la resignación Txiki Muñoz, el secretario general ELA, el sindicato mayoritario vasco, uno de los convocantes de la huelga resaltó que el movimiento sindical "puede ganar o perder batallas", pero en ningún caso, al menos los sindicatos que secundaban la huelga, "se van a resignar" a aceptar una serie de reformas económicas inspiradas por los mercados financieros, "que han tomado la decisión de empobrecer a la población".
Tras criticar a UGT y CC.OO. por dar cobertura a los recortes del Gobierno español, Muñoz destacó que la crisis económica no está sola pues está acompañada de una "crisis democrática de primer orden", porque: "vamos a votar, pero no elegimos a los que mandan de verdad, que se quedan entre bambalinas".
Con todo, el esfuerzo de los sindicatos convocantes no logró que la huelga contra la reforma de las pensiones fuese general en Euskadi.
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