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EFE - Viernes, 28 de Enero de 2011 - Actualizado a las 21:35h
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Egipto vive hoy bajo el toque de queda y con el Ejército desplegado por las calles, como colofón de una jornada de protestas políticas que se extendieron por todo el país y que causaron cinco muertos y centenares de heridos.
EL CAIRO. El presidente egipcio, Hosni Mubarak, anunció ayer que ha decidido reemplazar al Gobierno actual por otro que asuma nuevas funciones. Mubarak hizo el anuncio en un mensaje por televisión que pronunció a las 00.15 hora local (22.15 GMT de ayer), en su primera intervención desde las protestas contra su régimen que estallaron el pasado martes y se intensificaron ayer.
“He ordenado que renuncie el Gobierno y que sea formado mañana otro, para que adopte nuevas funciones”, afirmó Mubarak en su mensaje. En su discurso, el gobernante, de 82 años, dijo que era consciente de las demandas de reformas políticas, sociales y económicas que han llevado a los ciudadanos a salir a la calle, pero insistió en la necesidad de mantener la seguridad bajo control. “Hay una línea muy estrecha entre la libertad y el caos”, afirmó el presidente egipcio.
A pesar de que las protestas se han centrado en las últimas horas en pedir la renuncia de Mubarak, en el poder desde 1981, el gobernante egipcio no expresó ninguna intención de renunciar al poder.
“Soy consciente de las aspiraciones en favor de más democracia, el combate del desempleo, la lucha contra la pobreza y el combate de la corrupción”, afirmó Mubarak. “Pero los objetivos que se buscan –añadió– no pueden ser logrados por la violencia, sino por el diálogo nacional y esfuerzos que unan a las partes”. Hizo un llamamiento especial a los jóvenes “para trabajar por el interés de la gente”. “Incendiando los bienes no se puede satisfacer las aspiraciones de la gente”, añadió.
El toque de queda, el primero que se conoce en la reciente historia del país, entró en vigor, hasta nuevo aviso, a las 18.00 hora local (16.00 GMT) y terminará a las 07.00 hora local (07.00 GMT). Afecta sólo al Gran Cairo y las ciudades de Alejandría y Suez.
El comunicado oficial en el que se dio a conocer esta medida de excepción explicó que "algunas provincias han sido escenario de acciones de violencia, infracciones a la ley, saqueo, incendio, destrucción y ataques a las propiedades públicas y privadas".
El presidente egipcio, Hosni Mubarak, en calidad de gobernador militar, emplazó también a las Fuerzas Armadas a colaborar con la Policía para "cumplir con esta resolución y mantener la seguridad", según dijo el comunicado oficial.
De esta forma, a primeras horas de la noche, tanquetas del Ejército comenzaron a circular por las avenidas que transcurren junto al Nilo en El Cairo, donde los ciudadanos aclamaron al Ejército, un trato distinto al que durante todo el día recibió la policía.
Los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, que estallaron el pasado martes al calor de las protestas de Túnez, se reanudaron este mediodía cuando miles de ciudadanos salieron de las mezquitas tras la oración musulmana del viernes y ocuparon las calles exigiendo a Mubarak que renuncie.
A primera hora de la mañana se cortaron las comunicaciones por teléfono y por internet, que han sido esenciales para articular las movilizaciones de los días previos, decenas de miles de egipcios salieron a la calle con el objetivo de conquistar la céntrica plaza de Tahrir, sitiada por la Policía.
Los enfrentamientos se fueron recrudeciendo a lo largo del día y la Policía bloqueó el paso de los manifestantes con gases lacrimógenos, chorros de agua y balas de goma.
De hecho, tres personas murieron supuestamente por haber recibido disparos a corta distancia con balas de goma y otras 120 resultaron heridas, según informaron fuentes de los servicios de seguridad.
Se desconocen las circunstancias de la muerte de otras dos personas que, según la cadena qatarí Al Yazira, perecieron durante las protestas de la tarde y la noche de hoy.
Los enfrentamientos más violentos tuvieron lugar en el centro de la ciudad, donde los opositores a Mubarak quemaron contenedores de basura, neumáticos y varios coches hasta que obligaron a las fuerzas de seguridad a retirarse de la plaza de Tahrir.
En plena refriega, los manifestantes esquivaban el ataque de la policía refugiándose en los portales, donde los socorrían los habitantes de los edificios, que repartían agua y paños con vinagre para atenuar el efecto de los gases lacrimógenos.
"Estoy en estado de 'shock' viendo cómo resulta herida la gente y cómo actúa la policía", dijo Omar a Efe mientras ayudaba a los manifestantes en su portal: "Con estas protestas hemos demostrado que saldremos a la calle cada vez que algo no nos guste", aseguró.
La televisión pública egipcia mostró también imágenes de un incendio en la sede del Partido Nacional Democrático de Mubarak y escenas de pillaje en edificios no identificados de Egipto.
Un grupo de un centenar de opositores optó por huir de la violencia de la policía y manifestarse en el tranquilo barrio de Zamalek, donde se encuentran la mayoría de las embajadas.
El ingeniero de telecomunicaciones, Amra Mustafa, explicó a Efe que esta es la primera vez que se manifiesta y que decidió marchar por Zamalek por razones de seguridad: "Hay muchas embajadas y no pueden hacernos nada", añadió.
Preguntado sobre el incierto futuro político del país, Mustafa se mostró esperanzado de que habrá un cambio pero no supo aventurar hacia dónde: "A partir de ahora todo puede pasar", subrayó.
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