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Alexander King, natural de Inglaterra, es uno de los corredores extranjeros del Koplad-Uni2
aitor martínez - Martes, 22 de Marzo de 2011 - Actualizado a las 05:50h
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Alexander King posa con su bicicleta en el exterior de la casa en la que vive en Urduliz. (O. Martínez)
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Ya lo dice la popular canción: "Un inglés vino a Bilbao, a ver la ría y el mar...", y es que algo especial debe tener la villa, que atrae a tantos y tantos extranjeros de vacaciones. El caso de Alexander King (Windsor, Inglaterra, 1-VII-1991), es totalmente distinto, ya que su estancia en tierras vascas se debe a otro motivo, el ciclismo. Tal es la pasión con la que el joven vive este deporte, tal es su interés por descubrir nuevos lugares, que hace poco más de un mes hizo las maletas y puso rumbo a Euskadi para correr en las filas del Koplad-Uni2, dirigido por el exciclista de Euskaltel-Euskadi David Etxebarria.
Buena culpa de la llegada de Sandy -como prefiere que le conozcan- al club sopeloztarra es de Jon Iriberri con quien estrechó lazos en tierras londinenses. El inglés, que se encontraba trabajando como biomecánico en la empresa Cyclefit mientras corría para el Endura Racing -actual club del santurtziarra Iker Camaño-, llevaba tiempo con la idea de dejar atrás su país para probar en un lugar más profesionalizado: "Hablé con Jon, le conté mi intención de cambiar de aires y le pareció bien. Él me comentó que las cosas aquí eran distintas, más profesionales y no lo dudé ni un instante".
Después de haber estado con problemas en la rodilla izquierda a la largo del año pasado -que le obligaron a pasar por el quirófano-, Alexander no pudo llegar a su mejor nivel durante la temporada, por lo que el equipo, que "buscaba conseguir cotas mayores", decidió no renovarle el contrato. "No tengo nada que reprocharles. El año pasado no fue ni mucho menos el mejor de mi carrera como ciclista y entiendo su decisión. Además, no sabían cómo iba a quedar mi rodilla después de la operación, por lo que para ellos era un riesgo ofrecerme la renovación del contrato", reconoce el joven.
Ahora, cinco meses después de la operación, las molestias han desaparecido por completo y King trata de acoplarse a su nueva vida y al Koplad-Uni2. "Estoy muy contento con el cambio. En cuanto llegué el grupo me trató de maravilla, no tengo más que palabras de agradecimiento para ellos. He llegado a ser el líder del equipo en alguna carrera y no han tenido ningún problema en correr para mí". El ciclista, que conocía de oídas a su director, señala sentirse "muy cómodo con él". "Es un entusiasta, un buen líder y siempre trata de darme algunos consejos, aunque a veces no le entiendo muy bien por el idioma".
una vida tranquila Tímido, pero muy sonriente, Sandy trata de hacer una vida lo más tranquila posible pese a estar fuera de su hogar. "El equipo me ha facilitado una casa y estoy conviviendo con Diego -compañero en el Koplad-Uni2-. Las cosas van muy bien de momento". Con una rutina diaria, que comienza cada mañana cuando se levanta a las ocho, el ciclista, además de entrenar, es una amante de la lectura y de la escritura, ya que tiene un blog en el que relata sus aventuras sobre la bici. De momento, sus entrenamientos tampoco son muy duros, ya que después de un año prácticamente en blanco, deberá ir cogiendo el ritmo poco a poco.
El acople a su nueva vida está siendo muy positivo, además, ha encontrado en la figura de Diego, que es Argentino, un gran apoyo: "Él es totalmente contrario a mí. Yo soy muy tímido y reservado y él es muy dicharachero", reconoce. Encima, la barrera del idioma cada vez es un obstáculo más fácil de sobrepasar.
muchos cambios Aunque la letra de la popular canción acaba con la frase "... ya no se quiso marchar", la realidad de Sandy es otra. Aunque se encuentra muy feliz, el próximo lunes cogerá sus maletas para volar hacia Francia, a la zona de los Alpes, donde correrá en el Annecy. No dejará, sin embargo, al Koplad-Uni2 en la estacada, ya que hasta el próximo mes de septiembre compaginará su papel en los dos conjuntos. "Lo de Francia lo tenía firmado antes de venir aquí. Cuando llegó la posibilidad de correr en el equipo de Sopelana les conté lo que sucedía y no hubo ningún problema".
Buen escalador, Alexander regresará a su casa después del verano para iniciar su carrera universitaria como ingeniero aeroespacial. Consciente de que la vida da muchas vueltas, el ciclista quiere asegurarse un futuro por si no consigue cumplir su sueño de convertirse en profesional: "Uno nunca sabe dónde va a estar el día de mañana, por lo que es bueno tener unos estudios. Eso sí, si algún equipo me ofrece la posibilidad de ser profesional, mi prioridad será seguir corriendo".
Sea cual se el destino final de Sandy, siga o no siga los versos de la canción, la capital vizcaina y su entornó dejarán una huella imborrable en la memoria de Alexander King.
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