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La Guía Peñín sitúa a 25 txakolis vizcainos en la excelencia con una puntuación de 88 puntos
diego artola - Viernes, 25 de Marzo de 2011 - Actualizado a las 08:00h
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El catador principal de la Guía Peñín, Carlos González, en plena evaluación. (Pablo Viñas)
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leioa. El txakoli de Bizkaia ha adquirido el aroma del reconocimiento y se vuelve en el prestigio unánime de la crítica más exigente. La denominación de origen vive días de vino y rosa y prolonga el estado de gracia de 2009 con una nueva cosecha que ha conseguido superar a la anterior, tal y como certificó ayer la prestigiosa Guía Peñín, una de las máximas referencias del sector en el Estado.
El principal catador de la firma, Carlos González, emitió un veredicto incontestable sobre la nueva remesa txakolinera que saldrá publicado en la próxima edición en octubre. "La valoración general ha subido de forma holgada, es la mejor añada de su historia", declaró. El respaldo se suma al dictamen favorable del crítico estadounidense Parker, reconocido gurú del vino internacional, que el pasado año ascendió a las bodegas Gurrutxaga e Iriondo al olimpo de los vinos blancos con 91 puntos sobre 100.
La valoración supone un nuevo empujón para los productores vizcainos que acreditan su calidad en una de las guías de mayor credibilidad del Estado. "La publicación influye, sobre todo, en los importadores y distribuidores porque permite una primera selección. En el mercado anglosajón y alemán está teniendo mucho éxito", destacó ayer González.
El Consejo Regulador interpretó la puntuación como una nueva demostración de la mejora de la producción, que preserva la esencia autóctona bajo la fragancia de la modernidad. De hecho, la calificación permitió reivindicar la identidad de la marca frente a las tentativas de Burgos y de Cantabria de apropiarse de la etiqueta. "Esto es una nueva prueba de que a cualquier cosa no se puede llamar txakoli. Este es un vino serio y prestigioso", destacó su portavoz, Mikel Díaz de Argandoña. El Consejo Regulador volvió a enmarcar la disputa en un interés comercial calificando la polémica de "ficticia". "No hay txakoli de Burgos ni va a salir. No tienen ni viñedos de la denominación", argumentó. En cualquier caso, Díaz de Argandoña situó la amenaza a medio plazo por la posible competencia desleal de una producción mucho más barata. Y se mostró confiado por la seguridad de la marca y por la existencia de una normativa europea que blinda a las tres denominaciones desde hace 7 años.
Para el portavoz, la polémica refleja la pujanza del txakoli. "Hace 20 años a nadie se le ocurriría llamarse de esa manera. Hemos alcanzado una gran valoración a base de esfuerzo y exigencia", añadió. Díaz de Argandoña destacó la transformación del producto que ha saltado de la elaboración arcaica a las páginas de las guías más reputadas. "Antiguamente se llegaba a producir en una cuadra junto a los animales, pero desde 1994 se siguen parámetros profesionales. Ahora vivimos el mejor momento".
88 puntos El catador de Peñín avaló la percepción al situar la denominación vizcaina a la altura de los principales blancos estatales. De hecho, González calificó a la mitad de las muestras de la cata por encima del notable alto con una puntuación superior a 88 puntos sobre 100. "Estos vinos pueden competir perfectamente con los de Rueda o los de las Rías Baixas", destacó.
González confirmó la transformación del txakoli vizcaino, que "ha saltado de la barra del bar a la mesa", lo que a su juicio le coloca un escalón superior a los de Getaria. "Se ha alejado del concepto de aperitivo y se ha hecho más complejo, con más capacidad de maridar con la gastronomía", destacó. Como punto débil señaló a su escasa presencia exterior. "Es un producto desconocido porque la mayor parte de su consumo es local". Por ello, animó a los productores a dar un paso al frente: "Tienen que creérselo porque su promoción merece la pena".
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