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Ander Egiluz - Viernes, 15 de Abril de 2011 - Actualizado a las 18:49h
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El periodista de Deia, Ander Egiluz, porta el testigo de la Korrika. (Zigor Alkorta)
Korrika avanza imparable hacia Donostia y también lo hace, aunque de manera más simbólica, hacia la euskaldunización de Euskal Herria. En esta decimoséptima edición, que acaba de llegar a Bilbao –alrededor de las 17.00 horas-, DEIA ha querido aportar su granito de arena comprando un kilómetro: el 1.938. El pelotón de euskalakaris corría a buen ritmo a su paso por Zorroza, a pesar de que el sol arreciaba imponente. Algo menos de un centenar de euskalakaris corría al son de Gose y Zea Mays, entre otros, hasta que el repecho de Kastrexanagana ha hecho mella en más de uno.
No obstante, más de cincuenta euskaltzales han continuado su periplo para entrar al centro de Bilbao por Basurto. Y en ese intervalo ha sido donde DEIA ha recogido el testigo de mano de los trabajadores de RENFE.
La serpiente del euskera, formada en su gran mayoría por corredores aunque también con alguna que otra ciclista, ha disfrutado de una inigualable vista de la villa.
La organización, contagiada del buen ambiente, ha querido poner a prueba el estado físico de los trabajadores de DEIA, al grito de “a ver, esos periodistas de DEIA! Un sprint!”, para acelerar la furgoneta y avivar el ritmo d ela marcha que, por suerte, era cuesta abajo.
Tras ese kilómetro, que siempre deja ganas de más, DEIA ha pasado el testigo a un miembro de la comparsa Kobetamendi. Lugar idóneo, para los comparseros, el kilómetro 1.939, aún bajo la sombra del monte Kobetas y camino a Basurtu. Una vez entrado en el centro de la ciudad, los euskalakaris se han ido sumando al pelotón, de forma espectacular.
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