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Por Jon Mujika - Miércoles, 20 de Abril de 2011 - Actualizado a las 05:50h
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Ana Churruca, Jon Andoni Zarate, Itziar Bengoa y el diseñador de pieles, Ramón Ezkerra. (FOTO: JUAN LAZKANO)
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El célebre escritor francés Anatole France dejó dicho que si un artesano estuviese seguro de soñar por espacio de doce horas que es el rey, sería casi tan feliz como un rey que soñase durante ese mismo tiempo que es artesano. Hay un nosequé de plenitud y goce en la manufactura, en el empleo de las propias manos para sacar adelante un oficio. Y, siendo así, resulta curioso que el artesano sea hoy una rara especie. Nadie se detiene para ver a un hombre matasellar póliza tras póliza, a otro tirar cañas de cerveza tras una barra o a un tercero navegar por internet con indisimulada galbana. Sólo las grandes obras civiles -donde, por cierto, también tiene su importancia la buena mano...- congregan a un ejército de jubilados con buen ojo para el encofrado.
Hecha la radiografía no es extraño que Eskutartie, la primera feria de primavera alrededor de la artesanía que se celebra en Bilbao, congregase ayer a un multitud. Dicho sea con todos los respetos, mientras el presidente de la Asociación Artesanos del País vasco, Bernat Vidal, y el presidente de la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo, Boni García inauguraban la muestra en presencia del alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna; la directora del Departamento de Innovación y Promoción Económica, Izaskun Artetxe y Jon Aldeiturriaga, era Juan Unzueta, un hombre de 85 años, quien atraía todas las miradas mientras trenzaba, con láminas de castaño, un cesto como los miles que ha hecho a lo largo de su vida.
Abierto el recinto, ante los ojos de los presentes se desplegó todo un mapamundi de enseres y bártulos, un ajuar de joyerías, madera tallada y piedra labrada; un teatrillo de títeres, tornos de cerámica, sopladores de vidrio, curtidores de cuero o un telar textil. Hay también gastronomía e incluso quien se esmera en hacer jabones artesanos entre los 24 puestos que florecen en El Arenal. He ahí, frente al universo virtual de Facebook, un nuevo mundo que regresa del pasado.
De regreso al comienzo de la crónica, puede decirse que Begoña de la Cruz, Amaia Conde, Fernando Ustoa, Yolanda Sánchez, José Ramón Salmantón, Mario Torres, Ángel Mari Clemente, Itziar Bengoa o Iñaki Gorrotxategi entre otros fueron reyes por doce horas. Testigos de cuanto les cuento fueron los concejales José Luis Sabas, Marta Ajuria, Eduardo Maiz, Asier Abaunza, Sabin Anuzita, Julia Madrazo, Txema Oleaga, Goyo Zurro, Jon Sustatxa o Beatriz Marcos entre otros; el diseñador de pieles Ramón Ezkerra, Ana Churruca; José Luis Markaida y Ángel Gorostidi, ambos tan curtidos por la vida que son pura artesanía; Ana Reka, Jon Andoni Zarate, Julio Izagirre, Alex Redondo, Txetxu Escudero, Eduardo Gaztaka, Ana Txintxurreta, Begoña Bernaola, Brigitte Sauvage, Ángel Pérez, Xabier Olmo y una legión de curiosos que rindieron pleitesía a sus majestades. Dicho sea sin ofender.
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