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CUATRO AÑOS DESPUÉS DE QUE SE ‘DESPIDIERA’ DE LOS CINES DE TODO EL PLANETA CON ‘EN EL FIN DEL MUNDO’, JOHNNY DEPP REGRESA A LAS PANTALLAS CON UNA CUARTA ENTREGA DE LAS AVENTURAS DEL EXCÉNTRICO Y GENIAL CAPITÁN JACK SPARROW
Sergio Benítez - Viernes, 20 de Mayo de 2011 - Actualizado a las 12:29h
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POR más que la crítica vapuleara a placer la segunda y la tercera entrega de la saga de Piratas del Caribe, Jerry Bruckheimer, su productor y máximo impulsor, tenía cerca de tres mil millones de razones para no dejar que un puñado de gente que “cree saber de cine” le aguara la fiesta. Ello, unido al hecho de que Johnny Depp se moría por volver a calzarse las botas de Jack Sparrow (y quién no lo haría sabiendo que ha cobrado 55 millones de dólares por encarnar al Capitán de la Perla Negra), fueron razones más que suficientes para que, recién estrenada la tercera entrega de la trilogía allá por 2007, los rumores comenzaran a dispararse en torno a la clara posibilidad de que la saga no terminara allí. Esa secuencia con Jack alejándose en su bote con un misterioso mapa sería el arranque de toda una nueva serie de filmes.
Solo 100 millones
Pero claro, que Bruckheimer y Depp se mostraran tan entusiasmados con la idea de volver a surcar los mares no significa que todo el mundo pensara igual que ellos. Para empezar, Gore Verbinski, realizador de los tres filmes, había terminado hasta el gorro de los leoninos planes de rodaje a los que había tenido que hacer frente. Acometió de forma simultánea la filmación de la segunda y la tercera entrega de la saga. Su posición dejaba claro que el puesto de director quedaba vacante a la espera de que algún cienasta armado de valor quisiera enfrentarse a la enorme tarea que es dirigir una superproducción. Quizás más importante que el hecho de que Verbinski se bajara en el primer puerto, era que Disney se negaba a que el presupuesto de la cinta alcanzara la desorbitada cifra de los 300 millones que superó En el fin del mundo.
El primer escollo se salvó contratando Disney a un Rob Marshall que, al margen del guion, es la mayor duda que ha generado esta nueva entrega de la saga, no porque no sea capaz (Marshall demostró crecerse ante la adversidad con la difícil producción de Memorias de una geisha) sino porque, tras dos musicales y un drama histórico, muchos han puesto en duda la idoneidad de su elección para una cinta de aventuras como Piratas del Caribe. En cuanto al segundo, la rotunda negativa de Disney ha provocado que el presupuesto de la cinta se haya reducido en un tercio con respecto a la tercera entrega.
Las medidas han supuesto el recorte considerable del guion de Terry Rossio y Ted Elliott, los habituales de la serie, eliminar alguna secuencia que habría encarecido la producción una barbaridad y pasando de los 142 días que tardó en rodarse En el fin del mundo, a los 95 que han necesitado estas Mareas misteriosas, cuyas localizaciones se han trasladado de Los Ángeles (donde siempre resulta más caro filmar) a Londres y Hawai.
Un par de escollos
Y eso que, aunque el rodaje fue como la seda, hubo un par de escollos que pusieron en peligro su continuidad.
Para empezar, nueve meses antes de comenzar el rodaje, el veterano Dick Cook fue obligado a dimitir de su cargo. Cook fue director durante 38 años de Walt Disney Studio Entertaiment, máximo responsable de convertir al actor Johnny Depp en Jack Sparrow y el único que apoyó al actor cuando presentó a la Disney su excéntrica visión sobre el personaje.
La decisión de sacarlo del proyecto podría haber hecho que Depp abandonara la producción, pero todo se saldó con algunos comentarios por parte del actor.
El segundo problema a solucionar tuvo que ver con el embarazo de Penélope Cruz, que le impidió rodar ciertas secuencias de esfuerzo físico. ¿La solución?: la actriz fue doblada en algunas escenas de acción por su propia hermana Mónica.
La fuente de la juventud
Con respecto a la historia que En mareas misteriosasnos tiene reservada, veremos como Jack Sparrow se involucra en esta ocasión en la búsqueda de la fuente de la juventud eterna, una aventura nada sencilla para la que contará con la ayuda de Angélica, una antigua amante suya que aprendió de Jack todo lo que hay que saber sobre el arte de la estafa y el engaño.
Angélica es la hija del temible pirata Barbanegra (que encarna el actor inglés Ian McShane) capitán de un barco tripulado por zombis llamado La Venganza de la Reina Ana, que también va detrás del preciado tesoro, pues pesa sobre Barbanegr la sombra de una muerte anunciada y su única posibilidad de salvación es bañarse en las aguas de la fuente que Sparrow busca. Rindiéndose incialmente ante los exuberantes encantos de Angélica, Jack no tardará en darse cuenta de que ésta solo lo está utilizando para poder ayudar a su padre a punto de morir.
Así las cosas, Jack decidirá aliarse con un antiguo conocido, el Capitán Barbossa (que vuelve a encarnar, como en la trilogía original, el siempre excepcional Geoffrey Rush) que ha abandonado la piratería y es ahora comandante del HMS Providence, propiedad del rey de Inglaterra y en el que también navega la exmano derecha de Jack, el señor Gibbs. Con todos ellos, la acción terminará desembocando en una isla que no aparece en los mapas y en la que que un ejército de sirenas guarda el preciado secreto de la juventud.
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