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giro de italia 2011 décimo quinta etapa

Avalancha de Nieve en los Dolomitas

El navarro culmina una cabalgada antológica y firma el fantástico doblete de Euskaltel-Euskadi el día que Antón despierta del sueño del podio al dejarse casi seis minutos con Contador, líder inamovible

Alain Laiseka - Lunes, 23 de Mayo de 2011 - Actualizado a las 05:54h

Galería Galería: La victoria de Mikel Nieves

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Mikel Nieve (Euskaltel-Euskadi) 7h27:14

Stefano Garzelli (Acqua&Sapone) a 1:41''

Alberto Contador (Saxo Bank) a 1:51''

GENERAL

Alberto Contador (Saxo Bank) 62h14:42

Michele Scarponi (Lampre-ISD) a 4:20

Vincenzo Nibali (Liquigas-C.) a 5:11

Hoy, jornada de descanso

¿A quién quieres más: a ama o a aita? ¡Bufff! Qué papelón. De esa encerrona solo se puede salir ileso con diplomacia. A los dos, claro, a los dos lo mismo, mucho. Algo así le preguntaron ayer a Domenico Cavallo, el director italiano que Euskaltel-Euskadi fichó para guiar al equipo en su regreso al Giro. Le enfrentaron el éxtasis de Mikel Nieve en los Dolomitas, una cabalgada antológica hasta Gardeccia, con el reverso de la moneda: el penar en el mismo escenario de Igor Antón, que se cayó del podio tras dejarse seis minutos con Contador, líder inasequible. Cavallo salió airoso: "Antón es un gran campeón y Nieve, también". A Igor nadie tuvo que preguntarle qué gobernaba su corazón, el dolor por lo sufrido y perdido o el gozo que reflejaban los ojos calmos de Nieve; cruzó al borde del colapso los cien metros de barro que llevaban al refugio de Gardeccia y después de volcar el peso muerto de su cuerpo sobre una mesa -estaba vacío- se agarró a su compañero como si fuera un santo. En el abrazo se fundieron el éxtasis y el penar de Euskaltel en la etapa más dantesca que se recuerda.

primero, el éxtasis La víspera, en la cena de Euskaltel en Conegliano tras el asalto de Antón al Zoncolan, alguien bromeaba con Nieve recordándole la etapa de Cotobello de la pasada Vuelta -ya saben: dos días después del batacazo de Antón a los pies de Peña Cabarga, Euskaltel se conjuró para honrarle y se lanzó en tromba hacia el puerto asturiano, donde se coronó Mikel, majestuoso-. La conversación concluyó así: "Como entonces, después de que Igor haya alcanzado su objetivo, mañana -por ayer- te toca a ti". Más risas. Luego, a la cama. A soñar que, como Antón, que dormía un palmo por encima de la cama de al lado, volaba sobre las montañas italianas. Dicen en Euskaltel que algo ha ocurrido cuando el Giro se ha adentrado en su semana salvaje. Las cosas han funcionado tan bien desde entonces que el ánimo se ha expandido, ha silenciado el dolor de las piernas y cargado de energía a los ciclistas. "Ver a Igor tan bien, a Nieve ahí arriba… se han contagiado todos de ese entusiasmo. Porque además, se han ido cumpliendo las cosas que habíamos predicho. Todo ha ido encajando de una manera casi perfecta. Lo que veíamos venir ha ido ocurriendo", decía Álvaro González de Galdeano, a quien tampoco hubo que preguntarle si le podía más el delirio de la segunda victoria o la agonía de Igor. Una sonrisa crepuscular borró la pregunta de la libreta.

Por la mañana, en el autobús Galdeano se giró hacia Nieve, que es el contrapunto de Antón, manso y silencioso. Navarro. "Mikel", le vino a decir, "es tu gran oportunidad y todo pasa por coger la fuga". Nieve atendió y asimiló. Estaba en la buena y numerosa que se hizo lejísimos, mucho antes del eterno y altísimo Passo Giau, la Cima Coppi, donde la escapada, de la que había tirado antes como un poseso Javier Aramendia, se hizo añicos. Coronó Garzelli. Y luego, a un puñado de segundos, Nieve. Así fueron durante mucho tiempo.

mikel raciona el esfuerzo Cuesta abajo en el Giau. Y cuesta arriba en la Marmolada. Por la Malga Ciapela, el purgatorio. Tres kilómetros rectos al 12%. Arriba, junto al glaciar, Garzelli aún tenía 39 segundos. Al pie de Gardeccia, seis kilómetros verticales, finalizó su huida. Álvaro Galdeano, que seguía a Antón, solo habló una vez con Nieve. "Mikel, yo me acuerdo ahora de Cotobello. Si puedes hacer lo mismo, hazlo", le susurró. Cavallo le dijo muchas más cosas. Primero, durante toda la etapa, que regulara, que no se cegara que racionara el esfuerzo porque era un día para pensar con la cabeza y con las piernas; luego, que despegara y rematase a Garzelli, que debía estar fundido, cuando aún quedaban 5,5 kilómetros para la cima; finalmente, que resistiera, que no sucumbiera al dolor.

"Fue algo agónico. Se me ha hecho eterno", narró Nieve, que entró en meta pálido, blanco como la pared, sin un gramo de fuerza. Le tuvo que agarrar Cavallo tras bajarse de la bicicleta. "Ha sido una crono individual larguísima -desde el Passo Giau, más de 60 kilómetros en solitario-. Ha sido durísimo". Arriba en Gardeccia, la cumbre de Euskaltel -dos etapas legendarias consecutivas- y la suya propia, Cavallo puso palabras a la gesta: "Ha sido espectacular. Ha sabido esperar y no se ha asfixiado. Ha salido perfecto. Así corren los campeones". Todo eso, la persecución eterna de Nieve, el ataque, la agonía, el éxtasis final, lo escuchaba por radio Antón, que, fatigado, sin poder afinar el paso, penaba en la Marmolada. "Ha sufrido lo indecible. Iba desfallecido e incómodo porque no podía coger el ritmo. Quizás la emoción del Zoncolan haya sido lo que le ha dejado el cuerpo fatigado", reflexionó Galdeano. En plena crisis, a Antón le sostuvo Nieve. "Oía lo que estaba haciendo Mikel y eso le ha venido bien. De alguna manera, eso le ha sacado del bache". Solo y fundido, Antón comenzó a subir Gardeccia con más de dos minutos de retraso con el grupo de Contador, donde estaban todos. Incluido Nibali, que agonizó en la Marmolada, se lanzó en el descenso y minimizó la pérdida luego en la subida final después de que Alberto despegara hacia Milán. "He dado un paso importante para ganar el Giro". Saca ya 4:20 a Scarponi, 5:11 a Nibali y 6:08 a Gadret. La maratón dolomítica -"la etapa más dura que jamás he hecho", calificó Contador- elevó a Nieve al quinto puesto. Está a 7:03 de la maglia rosa. Antón es undécimo a 9:37 tras dejarse casi seis minutos con Alberto.

"No hay nada que lamentar", dijo Galdeano sobre el desplome de Antón. "Es más, Igor ha sabido sufrir en un día en el que se podía haber dejado un mundo. Ha perdido mucho tiempo, pero eso no nos preocupa. ¡De verdad que no me doy cuenta ni yo de los que estamos haciendo! ¡Dos etapas! Esto es demasiado", zanjó el director de Euskaltel, que no da por cerrado el Giro de Euskaltel, habla de la cronoescalada de mañana -hoy hay jornada de descanso- y la montaña que queda y de lo bien que mezclan Nieve y Antón, "dos caracteres antagónicos que se completan a la perfección".

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