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EFE - Miércoles, 1 de Junio de 2011 - Actualizado a las 16:06h
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El Museo Cristóbal Balenciaga, que mira al mar desde el montículo de Getaria sobre el que se alza, será inaugurado dentro de una semana con la exposición de su colección permanente. (Efe/Juan Herrero)
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En 1911 Cristóbal Balenciaga era un joven de dieciséis años que iniciaba su carrera como sastre en unos grandes almacenes de Donostia. Un siglo después, su localidad natal de Getaria abrirá al público un museo dedicado a una obra que ocupa un espacio indiscutible en la historia de la alta costura.
El próximo martes, 7 de junio, la reina Sofía inaugurará este museo, situado sobre un montículo que mira al mar Cantábrico.
Su construcción ha concluido de forma satisfactoria para las
instituciones que la han impulsado, tras un proceso de más de una década
en el que afloraron irregularidades que ahora investiga la Justicia y
en el que el presupuesto se triplicó con creces.
La secretaria técnica del Ministerio de Cultura, Ángeles Fernández
Simón, ha asistido hoy junto a la consejera de Cultura, Blanca Urgell,
la diputada foral María Jesús Aranburu y el alcalde de Getaria, Andoni
Aristi, a la presentación del Balenciaga Museoa a los medios de
comunicacin.
Casi un centenar de piezas de Balenciaga -70 vestidos y una veintena de
complementos- conforman la exposición permanente del museo, montada a
partir de las más de 1.200 piezas de su colección, que se irán mostrando
de forma rotatoria por periodos no superiores a un año, debido a
requisitos de conservación.
Entre las piezas que se mostrarán en esta primera etapa, se exhiben un
abrigo y un vestido que Balenciaga confeccionó para Grace Kelly y el
traje de novia de la Reina Fabiola de Bélgica, que fue propietaria del
palacio Berroeta-Aldamar, unido ahora a la moderna cubierta acristalada
del museo.
Se trata de una villa de veraneo del siglo XIX, que ocuparon los
marqueses de Casa Torres, abuelos de Fabiola de Bélgica, quienes
introdujeron al modisto, hijo de un pescador y una costurera, en la vida
de la alta sociedad.
Algunas de las personas para las que trabajó Balenciaga han donado sus
vestidos a la Fundación que gestiona el museo y que tiene como
presidente fundador al modisto francés Hubert Givenchy y como
vicepresidenta a Sonsoles Díez de Rivera. Los presidentes de honor son
los reyes de España y Fabiola de Bélgica.
TRES GRANDES VOLÚMENES CÚBICOS
Los periodistas han recorrido hoy los tres grandes volúmenes cúbicos
suspendidos sobre el gran vestíbulo del recinto, que contienen en dos
plantas y un total de seis salas las creaciones de Balenciaga.
Los vestidos se han distribuido por temáticas y para su exhibición la
luz y el color son fundamentales, desde el blanco inmaculado para los
trajes de novia al azul oscuro para los de noche.
Miren Arzalluz, responsable de Contenidos del museo, ha explicado que la
conservación de los tejidos exige su exposición con una luz muy tenue,
que imprimen al paseo por las salas una atmósfera intimista.
La visita parte de un primer espacio, "Comienzos", donde se han reunido
creaciones de los primeros años de Balenciaga, cuando trabajó en Donostia, Madrid y Barcelona, entre ellos el que se considera su
vestido más antiguo, un traje sastre que confeccionó en 1912 para su
prima.
El recorrido sigue por las salas "Día", "Cóctel", "Noche", "Novias", y
concluye en "Balenciaga esencial", donde se muestran además proyecciones
del proceso de creación del vestido, desde el patrón hasta su
ensamblaje.
Los vestidos, abrigos y trajes se exponen sobre maniquíes hechos a la
medida de cada uno de ellos, como protagonistas absolutos de este lugar
que, en palabras de Fernández Simón, es "único y excepcional en la
historia internacional de la moda".
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