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Por Vicent Boix, * Responsable de Ecología Social de Belianís - Miércoles, 1 de Junio de 2011 - Actualizado a las 05:49h
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EL descubrimiento lo hizo la organización ecologista Amigos de la Tierra. Una empresa italiana llamada Transactiva ha pedido al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) el permiso para cultivar experimentalmente en Vinaròs (Castelló) un arroz modificado genéticamente al que se le han introducido genes humanos. Un organismo modificado genéticamente (transgénico) es aquel al que se le han añadido genes de otras especies para otorgarle una propiedad única e inédita. En este caso al arroz se le ha insertado un gen humano y la propiedad única e inédita que poseerá es que producirá enzimas humanos con fines médicos.
Lo importante del caso es el riesgo que entrañan los cultivos transgénicos, independientemente de si el gen insertado es humano o no. Conviene matizar que el carácter experimental de este arroz descarta la posibilidad de que se destine a consumo humano, aunque igualmente se podría filtrar a la cadena alimentaria. Para entender esto hay que partir de la base de que el polen de una planta de arroz puede fecundar otra planta de arroz situada a una cierta distancia. Entonces, si cerca del arroz transgénico de la empresa italiana se cultiva arroz normal, existe el riesgo de que el polen transgénico fecunde el arroz normal. Se diría entonces que se ha producido contaminación genética, pues el arroz normal contendría en su interior el gen transgénico.
A diferencia de otros tipos de contaminación (química, nuclear, etc.) la genética no se puede descubrir a no ser que se realicen análisis de laboratorio de las plantas. Si se detectara contaminación el arroz debería destruirse pues no es apto para consumo humano. Este sería el mejor de los casos. En el peor escenario, si no se descubriera, el gen transgénico se colaría en la cadena alimentaria a través del arroz contaminado.
Los defensores de los transgénicos y el propio MARM amansarán a la ciudadanía argumentando que estas pruebas se realizan en estrictas medidas de confinamiento que evitan la propagación del polen y la contaminación genética, aunque la realidad es más cruel porque las medidas de seguridad acaban fallando y los casos de contaminación genética han sido ampliamente documentados incluso en España.
Una segunda vía de entrada a la dieta humana podría ser a través de la miel, porque las abejas podrían transportar el polen transgénico a las colmenas, si es que las hay relativamente cerca. Habrá que tener en cuenta también el posible impacto de este polen si se aspira en el campo, así como los efectos del mismo en insectos y otros seres vivos.
Como se observa, muchos interrogantes que deberían resolverse con escrupulosos estudios científicos que seguramente no existirán porque todo lo relacionado con transgénicos viene envuelto de cierta turbiedad y oscurantismo, tanto desde el ámbito científico como desde el político. Durante las legislaturas del PP y del PSOE, la complicidad del MARM y de ciertos estamentos públicos con empresas biotecnológicas ha sido denunciada por organizaciones ecologistas, agrarias, de consumidores, etc. En diciembre Wikileaks desvelaba como Josep Puxeu, secretario de Estado de Medio Rural del MARM, se había reunido con multinacionales de la biotecnología y que posteriormente había pedido a Estados Unidos que presionase a la Unión Europea en favor de estos cultivos.
Esta sospechosa condescendencia ha hecho de España el paraíso de los transgénicos a nivel europeo. Es el único país de la Unión que los cultiva a escala industrial cuando otros estados los han prohibido. A nivel nacional se han declarado Zonas Libres de Transgénicos cerca de doscientos municipios, varias comarcas y diputaciones y las autonomías de Galicia, País Vasco, Canarias, Asturias y Baleares.
Detrás de los transgénicos hay siempre intereses económicos para unos pocos. En el caso de Vinaròs, si el experimento funcionara Transactiva podría patentar el arroz y el fin sanitario se desvanecería ante el suculento negocio. Pero los riesgos asociados a los transgénicos son muchos, ganan pocos, y según la información consultada, las enzimas que producirá este arroz ya se obtienen a través de células animales ¿Vale la pena?
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Gracias por su comentario
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