Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Publicidad
El equipo de bomberos no las tenía todas consigo antes del espectacular rescate de Eibar
El camionero accidentado no fue consciente de la situación hasta que asomó la cabeza por la cabina
J. León - Miércoles, 1 de Junio de 2011 - Actualizado a las 05:49h
votos
comentarios
El bombero durangarra Ander Espin, en el centro, junto a cuatro compañeros del parque de Eibar, tres de los cuales le acompañaron en la operación de rescate. (Jabi León)
Eibar. Los bomberos del eibarrés parque de Arrate difícilmente olvidarán la espectacular operación que protagonizaron la tarde de este pasado lunes para proceder al rescate del camionero que sufrió un accidente cuando circulaba por la A-8 a la altura de Azitain, en la ciudad armera. El vehículo accidentado y su conductor, un vecino de Usurbil de 62 años, quedaron colgando de un viaducto de aproximadamente 40 metros de altura y la operación de rescate no se antojaba nada sencilla.
Sin embargo, la profesionalidad de los bomberos que participaron en el operativo hizo que todo acabara bien y no hubiera que lamentar desgracias; más allá de los golpes recibidos por el camionero que volvió a nacer. Un día después del suceso, este periódico se reunió con los bomberos del parque de Eibar que participaron en la operación de rescate para conocer sus impresiones, sobre todo, lo acontecido.
Ander Espin, el bombero que descendió con la ayuda de una grúa y un arnés hasta la cabina en la que se encontraba atrapado el camionero accidentado, se mostraba "impresionado" por la gran repercusión que estaban teniendo en todo el Estado las imágenes del rescate publicadas por los periódicos del Grupo Noticias.
Este ciudadano, de 40 años y vecino de la localidad vizcaina de Durango, asegura que tanto él como los bomberos que le acompañaban en el operativo (Kepa Leturia, Xabi Gil Azkueta, Juan Pajuelo y Unai Barrenetxea) "no las teníamos todas con nosotros". De hecho, el propio Espin reconoce que pensaron que "había un cincuenta por ciento de posibilidades de que saliera bien y un cincuenta por ciento de que el camión acabara precipitándose al vacío y terminara mal".
Según explicaba este durangarra, bombero desde hace apenas cuatro años (el último de ellos en el parque de Eibar), "en primer lugar pusimos en marcha el protocolo habitual de actuación para este tipo de casos y estabilizamos la zona enganchando el camión con unos cables". Se trataba de asegurar el escenario todo lo posible antes de iniciar el arriesgado descenso hasta la cabina del camión.
La hora de la verdad Los bomberos no podían saber con precisión el estado en el que se encontraba el conductor accidentado, ni si había quedado atrapado entre el chasis del vehículo. Afortunadamente, Ander Espin pudo comprobar pronto que el vecino de Usurbil se encontraba consciente, "tumbado boca abajo y con el cinturón de seguridad quitado pero tranquilo; más que nada porque no sabía ni dónde estaba".
Al llegar hasta el accidentado, el bombero al que le tocó protagonizar el rescate intentó abrir la puerta del copiloto de la cabina del camión pero no pudo alcanzar el seguro y tuvo que desistir en su intento. Fue entonces cuando decidió romper con un martillo la ventana de esa puerta, de tal manera que pudo conversar con el conductor accidentado.
Según relataba ayer Espin, "al verme cerca de él me dijo que le sacara de allí, que estaba incómodo". Entonces, el bombero empezó a preguntarle "de dónde era, qué hacía...". Al fin y al cabo el objetivo era "que no pensara en la situación que le estaba tocando vivir". Mientras tanto, el rescatador fue arrojando "varias karrakas y otras cosas" que había apiladas en el interior de la cabina. Todo ello "para hacer una especie de hueco al que poder arrastrar al accidentado para agarrarlo bien y poder sacarlo de allí por la ventana".
Tras colocarle un arnés y atar al camionero por tres puntos diferentes, llegó el momento de sacarle de la cabina del camión. A pesar de la delicada situación que estaba viviendo, el bombero durangarra no perdió el sentido del humor y en el momento de sacar la cabeza del accidentado por la ventana se dirigió a él y le dijo: "¡Oye! ¿Tú crees en Dios o en algo?"
Con el palillo puesto Espin asegura que en ese instante el camionero miró hacia abajo y que "fue entonces cuando se dio cuenta de dónde estaba". De hecho, prosigue el bombero, "no tardó ni un segundo en agarrarse con todas sus fuerzas a la cuerda y a partir de ese instante no se movió absolutamente nada hasta que nos subieron a la autopista con la grúa y todo acabó bien". Eso sí, antes de ser izados hacia arriba el rescatador pidió al accidentado "que al menos tirara el palillo que, una hora después del accidente, todavía mantenía entre los dientes".
El accidente registrado en el viaducto de Azitain de la A-8 tuvo lugar cuando el reloj marcaba las 18.45 horas. El estruendo provocado por la colisión contra las vallas de protección hizo que en poco tiempo fueran muchas las personas que se acercaron a la zona para ver qué sucedía. Tras constatar que el conductor permanecía en el interior de la cabina del camión (de vez en cuando se le veía mover un brazo), a los congregados en Azitain se les hicieron eternos los escasos 20 minutos que pasaron desde que los bomberos estabilizaron el terreno hasta que uno de ellos pudo deslizarse hasta la cabeza tractora. A partir de ahí, los asistentes siguieron el rescate en silencio y prácticamente con la respiración contenida. La tensión ante la incertidumbre que rodeaba la escena se palpaba en el ambiente; sobre todo en el momento en el que el rescatador, Ander Espin, metió parte de su cuerpo por la ventana para acercar un arnés al accidentado. Un movimiento brusco podía hacer que el camión se precipitara al vacío. Afortunadamente, 80 minutos después del accidente, los ciudadanos congregados en las inmediaciones abandonaron el lugar. Eso sí, después de dedicar un fuerte aplauso a los participantes en el operativo de rescate.
Publicidad
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad
20:04
19:48
19:44
19:35
19:21