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El coordinador general de la coalición rechaza dimitir y no descarta una escisión
Alberto Abaitua - Domingo, 17 de Julio de 2011 - Actualizado a las 05:51h
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El grupo de afiliados que reclamó ayer en la sede de EB en Bilbao la dimisión del coordinador general del partido. (Foto: Pablo Viñas)
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Mikel Arana Coordinador general de EB
Gasteiz. Ezker Batua tiene los días contados. Los dos sectores que reflejan la fragmentación de este partido han puesto sus demandas sobre la mesa en la antesala de una nueva ruptura a sumar a la que ya sufrió hace tres años con la fundación de Alternatiba. Madracistas y aranistas airearon ayer a través de ruedas de prensa, entrevistas radiofónicas y un cruce de comunicados críticos las debilidades de sus adversarios por controlar la coalición de izquierdas. Todo ello con el telón de fondo de las negociaciones en Araba que llevaron a miembros de este partido a exigir dinero y puestos al PNV como contraprestación por los dos votos que hubiesen resultado decisivos para la reelección del jeltzale Xabier Agirre.
Los críticos con la gestión de Mikel Arana exigieron ayer la dimisión del coordinador general -311 afiliados firmaron un manifiesto en este sentido- por "destrozar" el partido y romper la "caja única" con el cambio de las cuentas bancarias donde recalaban los emolumentos percibidos desde el Parlamento Vasco -Arana es el único representante de EB en esta institución-. La decisión del secretario general privó al portavoz de la Presidencia, Serafín Llamas -hombre de confianza de Javier Madrazo- del control absoluto de la tesorería del partido, al perder los importantes ingresos del Legislativo, y limitó su capacidad gestora a las dotaciones percibidas por afiliados y subvenciones.
Tras escuchar las exigencias de sus compañeros de partido, Arana ratificó ayer en Radio Euskadi su intención de seguir al frente de la formación al menos hasta que la militancia se pronuncie en la Asamblea General que ha convocado el 12 de noviembre. Al mismo tiempo, no descartó que se produzca una nueva escisión en la formación de izquierdas.
Dos cónclaves El 1 de septiembre finalizará el plazo fijado para la reafiliación de la militancia en unos términos que los madracistas no comparten al considerar que EB perdería sus señas de identidad en beneficio de la disciplina unitaria de IU. Ante estas reticencias, la fecha en cuestión se prevé como un punto de inflexión en el devenir de la formación progresista.
Pero no habrá que esperar tanto para conocer el futuro de EB. El caldo de cultivo generado desde que el jeltzale Agirre destapara las prebendas ansiadas por miembros del partido ebullirá en la reunión que la Presidencia mantendrá mañana para analizar qué ocurrió y quiénes fueron los responsables. Una cita que, además, pondrá fin al plazo otorgado por el coordinador general para que los implicados en la negociación con el PNV expliquen una actuación que dejó la Diputación alavesa en manos del PP.
Un día más tarde, el martes, el sector madracista ha convocado un Consejo Político al que Arana ya ha anunciado que no asistirá al no reconocer su legitimidad, dejando patente la división interna de los afiliados en los órganos internos. Así las cosas, fuentes de la militancia revelaron ayer a este periódico que vistos los últimos acontecimientos es "muy probable" que para el comienzo de las vacaciones estivales se conozca en qué términos se materializa una división que nadie cuestiona en EB.
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