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Tribuna Abierta

Contradicciones y carencias que impulsan al cambio

* Analista, Por Endika Zapirain Aranburu - Lunes, 25 de Julio de 2011 - Actualizado a las 05:49h

ANTES de la muerte de Franco y algunos años después, cuando se iniciaba una conversación sobre política, enseguida alguno aclaraba "yo soy apolítico". intuían que corrían riesgo inminente por la persecución del régimen. Ahora todavía se escucha a veces esta expresión, aunque lo más frecuente y ampliamente secundado por la ciudadanía es "yo paso de la política" Esta postura de gran parte de la ciudadanía tiene graves consecuencias. Impide la transformación de los sistemas hacia otros más avanzados en todas las áreas de la actividad. Transformación que solo será posible con el desarrollo democrático pleno. Con la participación activa de la gran mayoría de la ciudadanía. Pasar de la política es un error muy grave. La razón es simple: la política no pasa de nadie, ni de personas, ni de grupos, ni de organizaciones de todo orden. Su actuación repercute directamente en toda la actividad. Y muy directamente en el bienestar de la ciudadanía. Por eso constituye un disparate dejar a los y las políticas que hagan y deshagan sin intervención de la ciudadanía. No cabe justificar la no implicación en la política, apelando a la expresión, sin ningún fundamento por cierto, "todos los políticos son iguales". Esta expresión no se corresponde, afortunadamente, con la realidad. Se puede observar fácilmente. Hay partidos que sitúan a personas competentes, bien preparadas, motivadas y honestas. Otros, por el contrario colocan a familiares, compañeros fieles, amigos… en puestos para los cuales no reúnen condiciones; las prebendas son el modo operativo frecuente. La ciudadanía tiene que evitar estas irregularidades.

La mayor y más importante contradicción, por sus repercusiones graves en la sociedad y su ciudadanía, es la que se produce entre el poder político y los poderes financieros. Es intolerable que los gobiernos y parlamentos elegidos, con más o menos acierto, por los ciudadanos, sean mangoneados y mediatizados por los poderes financieros. Por toda esa maraña de especuladores y sujetos sin escrúpulos de ningún tipo cuyo único objetivo es el máximo beneficio a cualquier precio. Pero, para más indignación, los gobiernos y parlamentos no imponen su poder, respaldado por la legitimidad que les da la ciudadanía con sus votos, y se dejan dirigir impunemente. Las consecuencias nefastas que está teniendo la inoperancia de los gobiernos y parlamentos para frenar la especulación de estos sectores, son impresionantes: reducción de prestaciones sociales, incertidumbre de futuro, freno al bienestar, incremento intolerable de la pobreza, cuotas de paro insostenible, desestabilización social y política…

Pero la austeridad y reducción de prestaciones sociales que exigen los poderes financieros no repercute en sus impresionantes sueldos/ingresos que se asignan a si mismos. Acaba de hacerse público los asignados a la directora gerente del FMI (Fondo Monetario Internacional): más de 1.000 euros diarios. Esta ejecutiva asumirá el papel de exigir a los países que reduzcan principalmente los gastos sociales para reducir el déficit público. Jamás hablará de atacar los paraísos fiscales o el fraude fiscal. Esta acción bien programada bastaría para reducir drásticamente los déficit públicos. Este escándalo de ingresos por trabajo se da en innumerables ejecutivos de grandes corporaciones empresariales, industriales y de servicios. Son planteamientos escandalosos, más en esta situación grave de crisis generalizada. Conviene recordar que el SMI (Salario Mínimo Interprofesional) en España es de 21,38 euros diarios. O sea, la directora del FMI cobra este salario multiplicado 48 veces. No es razonable. Téngase en cuenta además, que hay millones de hombres y mujeres que no llegan a cobrar esa cantidad mínima. El SMI debería de ser la referencia para establecer los ingresos de las personas no sujetas a convenios colectivos de empresa: directivos, políticos, sindicalistas, altos funcionarios, asesores, académicos… En el documento en el que se establezcan los ingresos debería figurar, más o menos: SMI 21,38 x (10-15-20-40 veces). Todos deben conocer cuál es la relación entre el SMI y sus ingresos para no perder la perspectiva de la realidad social.

La ciudadanía tiene una visión bastante cabal de lo que está pasando y por eso precisamente tiende a pasar, pero he ahí el gran error

Pero no es el único escándalo del sistema. La Justicia, la denominada Justicia, protagoniza otro. Especialmente cuando se trata de un juicio a un abertzale (pongamos por ejemplo el juicio a Arnaldo Otegi), el tribunal no tiene en cuenta lo que declara el enjuiciado ni los testigos. El fiscal se mantiene en la posición inicial como si no se hubiera dicho y cambiado nada. El Gobierno del PSOE sabe perfectamente, como cualquier ciudadano de nivel intelectual medio, que Otegi esta diciendo la verdad y sus compañeros también. Pero el fiscal, dependiente del Gobierno, lo ignora olímpicamente. Esto también es indignante. Estos tribunales no son aptos en una democracia.

Cuando debería ser un alivio para los demócratas que la izquierda abertzale afecta a la antigua Batasuna, haya decidido participar activamente en las instituciones por vías exclusivamente democráticas, rechazando contundentemente el uso de la violencia. Los demócratas, que no han rechazado ni denunciado nunca el levantamiento militar del 18 de julio del 36 que ocasionó ochocientas mil muertes, ni la dictadura posterior con sus secuelas impresionantes. Ni tampoco la tortura y el terrorismo de Estado… Ahora, con el apoyo de toda la garrulada españolista, no aceptan la presencia de Bildu en las instituciones, cuyos miembros han sido elegidos por la ciudadanía.

Podemos observar hasta que punto están desequilibrados y ajenos a cualquier sistema democrático estándar, que ponen en entredicho la designación de Donostia como Capital Cultural de Europa 2016, porque el alcalde es de Bildu... mientras la prensa española no dedica un solo comentario, ni siquiera en la especializada, ni un subtítulo, nada de nada, destacando la virtualidad, la seriedad y responsabilidad que ha llevado a la Kutxa a obtener el nivel más alto de toda la banca y cajas de ahorro, tras la Banca March, en los tests de solvencia de las entidades financieras europeas.

Hacer la relación de las contradicciones y carencias que se manifiestan sería interminable. Se producen verdaderos escándalos intolerables, tanto en la actividad privada como pública. La ciudadanía tiene una visión bastante cabal de lo que está pasando y por eso, precisamente, tiende a pasar. Pero he ahí el gran error. No hay que pasar. Pasando no se resuelven los problemas vitales que afectan a las personas. Pasando se mantienen los incompetentes en el poder político; se mantiene el enchufismo, la corrupción, la falta de interés por nuestro pueblo; se mantiene el predominio de los intereses financieros sobre los humanos y sociales… Esta realidad tiene que indignar a cualquiera y ser un estímulo para participar. No pasar y no pasarán.

La ciudadanía además de participar activamente en organizaciones políticas, sindicales y sociales, tiene una irrenunciable, que es participar en las elecciones a las instituciones de representación de forma masiva, para elegir a los que defienden realmente los intereses de la ciudadanía y de Euskalherria y son competentes para hacerlo.

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